Las víctimas se empiezan a ir del CNMH espantadas por el mandato de Acevedo | ¡PACIFISTA!
Las víctimas se empiezan a ir del CNMH espantadas por el mandato de Acevedo
Leer

Las víctimas se empiezan a ir del CNMH espantadas por el mandato de Acevedo

José Puentes - Marzo 4, 2020

Las asociaciones y los observatorios de víctimas no confían en al manejo que Darío Acevedo le está dando al Centro Nacional de Memoria Histórica. Ya una organización decidió sacar sus documentos.

Compartir

Este texto hace parte del especial Memoria Amenazada. Para leer todas las entregas, haga clic acá.


Parece que el director Darío Acevedo no solo está editando, borrando y reescribiendo la narrativa sobre el conflicto armado con la que ha venido trabajando el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) desde sus inicios, sino que también está alejando a las organizaciones, asociaciones y observatorios de víctimas de la construcción de una memoria colectiva. Para la muestra, lo que ocurrió este martes en la sede del centro.

Hace unos días, la Asociación para la Promoción Social Alternativa MINGA, que lleva 25 años promoviendo los derechos humanos y recopilando las voces de las víctimas de Arauca, Cauca, Nariño, Putumayo y el Catatumbo, en Norte de Santander, anunció que retiraba del CNMH los archivos que le había entregado al centro, cuando Gonzalo Sánchez era su director.

¿Por qué? Diana Sánchez, directora de MINGA, nos lo contó así: “Cuando hicimos el acuerdo con el CNMH, compartíamos la misma identidad. El centro se creó en el marco del conflicto armado para recuperar la memoria. Nombran a Acevedo y él modifica el enfoque. Niega el conflicto. Si piensa así, ¿qué sentido tiene entregarle la memoria que hemos recogido por tantos años? Por eso no continuamos”.

El hecho es que MINGA llegó a la CNMH este martes a las 10 de la mañana para retirar sus archivos. Además, frente a la sede de la institución, en la carrera Séptima con calle 27, miembros de otras organizaciones se plantaron para acompañar esa diligencia y rechazar la posición que ha tenido Acevedo con el conflicto armado y las víctimas. Se vieron cintas fúnebres con el mensaje “La historia se construye con las víctimas”, cubos con los rostros de algunas víctimas y el icónico letrero S I N  O L V I D O del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE).

 

 

 

El centro que antes respaldaban a las víctimas ahora es rechazado por las víctimas.

“El CNMH alcanzó a inventariar el 90 por ciento de los archivos de MINGA, pero logró la digitalización de los documentos sobre el Catatumbo”, responde Diana Sánchez cuando se le pregunta qué información tienen los archivos que retira la asociación. Se trata de 66 cajas, 427 carpetas, 31.265 folios que cuentan, en su mayoría, la historia del conflicto de esa región de Norte de Santander en cuatro momentos: el surgimiento de la confrontación entre las guerrillas y el Ejército, la llegada del paramilitarismo, la movilización civil y los casos de ejecuciones extrajudiciales.

Mientras MINGA revisaba y recogía sus documentos, el centro señalaba desde su cuenta en Twitter que no se trata de un retiro sino de la devolución de los documentos. “Lo anterior para cumplir el Acta que se concertó con la asociación, en la que nos entregaron los archivos en calidad de custodia y acopio, durante 3 años, para su procesamiento técnico y así complementar el Archivo Virtual de los DDHH y la construcción de memoria del país”.

 

 

El Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda, que acompañó a MINGA en la diligencia, le contó a Pacifista! que desde hace casi un año varias organizaciones de víctimas se han reunido para evaluar el retiro de los archivos.

 

En MOVICE también quieren salir

En MOVICE, por ejemplo, están pensando en seguirle los pasos a MINGA. Hablamos con Alfonso Castillo, su vocero nacional. La desconfianza que ha generado Acevedo entre las víctimas es la principal motivación para retirar sus archivos, con los que el CNMH alimentó grandes informes como ¡Basta ya! y otros que develan cómo fue la persecución al movimiento social en Colombia, el despojo de tierras y el desplazamiento forzado.

“No podemos confiar en una persona que niega el conflicto armado, que niega la existencia de las víctimas. Los archivos corren el riesgo de perderse, de embolatarse. Hoy el riesgo es que se haga agua la historia”, comenta Castillo. La decisión de si MOVICE saca o no los archivos del centro se tomará este fin de semana en una reunión nacional de la organización.

 

Unos salen y otros entran

Esto ocurre una semana después de que Fedegan, la asociación de ganaderos más grande de Colombia, anunció un acuerdo con el CNMH de Acevedo para contar la historia de las víctimas del conflicto que hacen parte de ese gremio. O como lo dijo José Félix Lafaurie, su presidente: construir “esa otra historia que se ha querido negar”.

La alianza con Fedegan plantea una transacción cuando menos riesgosa para la construcción de memoria en Colombia: al centro que se encarga de recuperar la memoria del conflicto armado en el país entran los archivos de un gremio empresarial al que le pesan investigaciones por paramilitarismo, despojo de tierras y desplazamiento, pero permite el retiro de los documentos que por años han recopilado las organizaciones civiles de víctimas.

¿Qué implicaciones la decisión que tomó MINGA en la memoria que se había construido? José Antequera, quien coordina el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, explica que es la respuesta de las organizaciones de víctimas a la falta de garantías que ofrece la actual administración del CNMH. “Es una mala noticia porque -el CNMH- no es solo para las víctimas. Esta destinado para que toda la ciudadanía conozca lo que pasó en el conflicto armado”.

Es más: Antequera le recuerda a Pacifista! que la creación de un archivo con la documentación sobre el conflicto armado, accesible para todos los colombianos y manejada por el CNMH, es uno de los mandatos de la Ley de Víctimas (artículo 145). Y lo que está en riesgo con el retiro de los archivos de las víctimas es “la vulneración al derecho que tiene la sociedad de conocer lo que ocurrió”.

Por ahora no se sabe el destino que les dará MINGA a sus archivos. A Diana Sánchez le suena la idea de juntarse con otras organizaciones para compilar los documentos y crear un centro de memoria alterno. También estaría dispuesta a entregarlos a una entidad internacional que tenga las capacidades para conservar los más de 30.000 folios. La misión, por ahora, es tenerlos fuera del alcance de Acevedo, cuya figura amenaza el trabajo que se ha construido durante años.

******

Este texto hace parte de nuestro especial #MemoriaAmenazada. Pueden ver nuestra primera entrega: Tras bambalinas: así cambió el Museo de Memoria en las manos de Acevedo