La jugadita del Gobierno al "unificar" las cifras de violencia contra líderes | ¡PACIFISTA!
La jugadita del Gobierno al “unificar” las cifras de violencia contra líderes Ilustración: AN
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La jugadita del Gobierno al “unificar” las cifras de violencia contra líderes

Staff ¡Pacifista! - Febrero 5, 2021

La labor del Gobierno no es solo contar bien para evitar controversias, es asegurarse de que esos colombianos no se conviertan en ese número, sea confiable o controvertible.

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Hace justo un año, el 3 de febrero de 2020, publicamos un artículo llamando la atención sobre cómo las cifras de asesinatos de líderes sociales no sólo no coinciden, sino que muestran diferencias enormes según la fuente que se consulte. 

Un año después, el panorama sobre el número real de asesinatos de líderes sociales en Colombia cambió pero no necesariamente para bien. En esa nota del año pasado alertamos sobre la urgencia de un registro único, pero esa exigencia al Gobierno para unificar las cifras partía del hecho de que se tuviera en cuenta el registro de entidades no oficiales, las que, entre otras cosas, se untan las botas de barro porque trabajan y operan desde las regiones.  

Pero no, no será así. En las últimas horas Duque anunció que la unificación de cifras estará a cargo de La Fiscalía, La Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, entidades que, si bien tienen alcance territorial, tienen su ‘contador’ rezagado frente al de otras organizaciones como Indepaz, Somos Defensores e incluso el que proponemos nosotros en Pacifsita!, que sí hace estos cruces y suma otros reportes de prensa o de la misma comunidad. Esa única base de datos, la que usa la Fiscalía, es la misma misma que tiene la Oficina de Derechos Humanos en Naciones Unidas.

La importancia de las cifras a estas alturas es, sobre todo, que con ellas se toman medidas de protección y salen a flote fenómenos sistemáticos, causas perseguidas y ayudan a dibujar un mapa criminal presente en todo el país. Es decir, les conviene a todos que la información sea lo más fiel posible.

Leyendo entre líneas al Fiscal

“Lo mejor que puede ocurrir, presidente, es que haya certeza en las estadísticas, porque la certeza en la estadística nos da un grado de respetabilidad”, así se refirió, el respetable Fiscal Francisco Barbosa. Esa frase, entendemos nosotros, tiene por lo menos tres problemas:

1. Hay una cierta veneración por el número estadístico pero por las razones equivocadas, es decir, para ganar respetabilidad, y no es evidente la preocupación por que ese número baje, o por que ni siquiera exista. En eso es clave la parte donde dice “lo mejor que puede ocurrir”. 

2. Bueno, descubrió tarde un problema muy viejo, ya lo mencionamos.

3. Parece que, entre líneas, señala desconfianza por las cifras de esas organizaciones que también hacemos el registro. Casi que da por hecho que cuando el Gobierno presente sus cifras, las demás estarán infladas, sin tener en cuenta factores que también deberían unificarse, como la caracterización de líderes (¿A quiénes consideramos líderes?), una mirada única que puede cambiar sustancialmente el registro. Aunque, de nuevo, el punto de defender los liderazgos sociales es más importante que saber contarlos. 

 

 

Si la cuestión es de estadísticas, ahí les va una de una fuente independiente, que espera alimentarse de las cifras del Gobierno. Es la de la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que tiene en sus cuentas información sobre el asesinato de 133 defensores de derechos humanos, una cifra superior en 16 casos al registro de 2019. Ahora, según la Fiscalía, la cifra de esclarecimiento de asesinatos a líderes sociales en el último año subió de 52% a 63.52%, pero ¡no dice cuántos fueron! Según Indepaz, por ejemplo, fueron 310 los líderes sociales y defensores de DDHH asesinados en todo el 2020. Estamos hablando de una organización que se dedica únicamente a este trabajo, y reporta casi el doble. La buena noticia es que se ha convertido en fuente para los medios, ante la misma inconsistencia y reserva de las cifras ‘oficiales’.

Según Gabriel Clavijo Martin, docente y analista político, “la ausencia de capacidad del Estado para cubrir todo el territorio nacional por medio de la institucionalidad; el reencauche o la refundación de grupos al margen de la ley que no han podido ser controlados por la fuerza pública” son dos problemas que permiten en Colombia las masacres y los asesinatos sistemáticos en el territorio nacional. Añade que el problema se agrava porque “las masacres, las matanzas, los atentados, las amenazas a líderes sociales están en sitios muy específicos por el control de rutas territoriales del tráficos de drogas”. 

Un problema sin contrapeso 

Para el colombiano del común, en el papel está bien que la Fiscalía General de la Nación sea quien recopila la información sobre los asesinatos a líderes sociales, pues finalmente son ellos quienes investigan y acusan a los responsables, el problema, como ya quedó claro, es que no pensaron en mecanismos para que instituciones serias, que le hacen seguimiento a este exterminio, estén en la  en la mesa para evaluar sus metodologías y hacer una cifra (macabramente) confiable.

La razón para no hacerlo puede ser tan obvia como preocupante: no quieren que las cifras afecten la reputación del Gobierno, pues las cifras de la Fiscalía, por ejemplo, siempre estarán detrás porque exigen un aparataje de investigación altísimo en cada caso, que además deben tener a disposición para el resto de violencias y crímenes (muchos sobre los cuales sí hay estadísticas oficiales).

Por ahora, los números obviados son alarmantes. Indepaz reporta que desde la firma del acuerdo de paz en 2016 hasta julio 15 de 2020 han sido asesinados 971 líderes y defensores de DDHH; y según el registro de Somos Defensores, entre 2016 y 2019 se registraron 465 asesinatos a líderes sociales.

“La institucionalidad tiene que jugar a favor de la garantía de la seguridad de las personas, pero no entender la seguridad como un aumento de pie de fuerza pública sino fortalecimiento de las condiciones del bienestar de la población”, Gabriel Clavijo Martin. 

En todo caso, cada vez que vuelve la controversia sobre las cifras, hay que recordar que son vidas humanas perdidas que no se protegieron. Por eso siempre hay que ir río arriba, de nuevo y hasta el cansancio: los líderes sociales en los territorios siguen huyendo de las amenazas y las persecuciones, y la labor del Gobierno no es solo contar bien para evitar controversias, es asegurarse de que esos colombianos no se conviertan en ese número, sea confiable o controvertible.