El Chocó le dice “no más” al Gobierno: hay paro indefinido
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El Chocó le dice “no más” al Gobierno: hay paro indefinido

Sara Kapkin - Agosto 17, 2016

Los chocoanos exigen el cumplimiento de un pliego de peticiones sobre salud, educación, vías, cultura y paz.

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Marcha en Quibdó por el mal estado de las vías del Chocó. Foto: Comité de Salvación y Dignidad del Chocó

El pasado 20 de julio, en vez de celebrar la independencia de Colombia, los habitantes del Chocó prefirieron marchar para preguntarle al Gobierno y al país si ellos también eran colombianos. Ahora, la pregunta sigue intacta y los chocoanos acaban de declarar paro departamental indefinido hasta que el Gobierno negocie con ellos y cumpla un pliego de peticiones.

Es, al menos, la sexta vez que lo hacen. Ya habían parado en 1954, 1967, 1987, 2000 y 2009. Pero siguen cansados e indignados porque, dicen ellos, ningún presidente cumple lo que promete. Este miércoles saldrán de nuevo a las calles para que el Gobierno atienda 10 peticiones y aseguran que no levantarán el paro hasta negociar todos los puntos.

La movilización suspenderá de forma indefinida el grueso las actividades del departamento. “El comercio va a cerrar, no va a haber clases, toda la actividad fluvial va a estar suspendida y el tránsito lo estará en algunas vías”, dice Leonardo Montoya, vocero del paro.

El Gobierno sabe que el tema es serio. En la marcha del 20 julio, que era apenas un aviso, salieron alrededor de 40 mil personas a protestar. Esta vez, en el paro, se esperan más. Los organizadores han pedido veeduría internacional de Naciones Unidas, no solo para las negociaciones, sino también para hacer seguimiento al cumplimiento de los pactos.

La semana pasada, el Gobierno envió una comitiva conformada por los viceministros del Interior, Salud, Transporte, Vivienda y Defensa, y el Superintendente de Salud, con la intención de revisar con el Comité de Salvación y Dignidad del Chocó la inversión que el Estado ha hecho en el departamento. Aunque los representantes de ambas partes se sentaron a dialogar y aprovecharon para hablar de las peticiones, no llegaron a ningún acuerdo.

Imagen: Comité de Salvación y Dignidad del Chocó

“Somos conscientes que todos los temas que nos han sido planteados y que hacen parte del pliego de peticiones de este movimiento son temas y aspiraciones legítimas del pueblo del Chocó y que nosotros queremos seguir trabajando en ellas. Hoy hemos ofrecido unas explicaciones sobre lo que el Gobierno viene haciendo”, dijo entonces el viceministro del Interior, Guillermo Rivera.

El gobierno de Juan Manuel Santos insiste en que, durante sus dos periodos, ha invertido casi $7 billones en el Chocó. Al respecto, Montoya dice que “nadie está diciendo que el Gobierno no ha invertido. Sí lo ha hecho, pero las obras, por ejemplo las vías, no han sido terminadas y se están venciendo los contratos. La deuda es del Estado, no sólo de este gobierno. No tenemos la culpa de que la situación haya reventado con Santos, es que ya nadie aguanta más”.

Los manifestantes exigen servicios públicos, construcción de vías, atención integral en salud, inversiones en educación, deporte y cultura, reformas institucionales, autonomía administrativa, empleo con enfoque diferencial para las comunidades étnicas y conectividad digital, además de “flexibilización de las políticas públicas para la ejecución de las agendas étnicas sectoriales de paz, derechos humanos y víctimas”, entre otras. También piden que se resuelva favorablemente para el Chocó la disputa que ese departamento mantiene con Antioquia por un corregimiento llamado Bajirá, hoy en jurisdicción de los antioqueños.

Otro tema importante para los chocoanos es la corrupción, por la que piden investigaciones que permitan esclarecer la responsabilidad de los gobiernos locales.

El paro inició este miércoles a las seis de la mañana con el sonar de las campanas de las iglesias de Quibdó, la capital. Luego, los manifestantes lanzaron voladores para avisar que empezó el cese de actividades. Habrá marcha por el centro de Quibdó hasta llegar al parque Centenario, donde cientos de personas esperarán la llegada del Gobierno para sentarse a negociar.