Así funcionaba la ‘Facultad de Odontología’ de las Farc Ilustración por: Juan Ruiz – ¡Pacifista!
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Así funcionaba la ‘Facultad de Odontología’ de las Farc

Colaborador ¡Pacifista! - Noviembre 14, 2018

La lógica de la guerra contra el Estado llevó a la guerrilla a crear sus propios métodos de atención en salud oral, con técnicas que por años mezclaron lo formal con lo informal en el monte.

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Por: Julián Orjuela Benavides*

Nota del autor: Este primer artículo, La Facultad de Odontología de las Farc, hace parte de una trilogía de entregas para ¡Pacifista! en el que abordaré cómo la que fuera la guerrilla más antigua del continente desarrolló un sistema de salud y creó escuelas de formación en odontología y medicina. Éste trabajo tiene como propósito alumbrar fragmentos de la historia del conflicto no tan dolorosos, que nos permitan reconocer aspectos positivos de aquellos colombianos y colombianas que hicieron parte directa del conflicto social y armado. Esta trilogía hace parte de una investigación personal, enmarcada en el propósito de obtener mi título de magister en Salud Pública en la Pontificia Universidad Javeriana. Los escritos que ustedes leerán están construidos a partir de los hallazgos compilados en mi trabajo de grado: ‘La salud pública en el tránsito de la guerra a la construcción de la paz en el municipio de la Macarena-Meta’, condecorado con Mención de Honor por el Instituto de Salud Pública de la universidad.

Aunque parezca paradójico, la barbarie del conflicto colombiano –y sus ya conocidos crímenes contra miles de víctimas– también dejó espacio para la creatividad positiva de colombianas y colombianos en medio de la confrontación armada. Un ejemplo de esto fue la llamada ‘Escuela de Odontología de las FARC-EP’, de la se graduaron odontólogos insurgentes entre los valles, llanuras y montañas del territorio colombiano. Su propósito estaba lejos de lograr que los combatientes lograran una plaza en el mercado laborar de las ciudades, y más bien estaba enfocado capacitar a su personal para atender a sus compañeros de guerra y a las comunidades cuando lo requerían.

La Facultad de Odontología de las Farc emergió debido al riesgo que representaba, para sus objetivos militares, la entrada y salida de combatientes de los campamentos que requerían atención médica. Es una realidad que la salud hizo parte de la estrategia de guerra insurgente, así como la contrainsurgente (Orjuela 2017), en la que se veía en los percances de salud del enemigo una oportunidad para debilitarlo o atacarlo. Un ejemplo de esto fue el seguimiento oficial que se hacía a medicamentos para tratar enfermedades propias del monte con el objetivo de dar con el paradero de campamentos y guerrilleros. Sobre este tema ahondaré en las próximas entregas y en un libro cuya publicación está contemplada para el próximo año.

En una entrevista que realicé en las selvas del Yarí, en la región de la Macarena-Meta, tuve la oportunidad de dialogar con dos odontólogas formadas en las filas de las Farc. Lorena una de ellas, me contó cómo terminó siendo odontóloga en la guerrilla: “Un cierto día aquí, internamente cuando uno menos piensa, eligen un personal para ciertos cursos: enfermería, odontología y todo lo que usted se imagine. Por allá en 2010 o 2011, en ese grupo caímos nosotras dos, entonces nos eligieron para la profesión de odontología y asumimos la responsabilidad como tal”.

En un diálogo posterior con otro exguerrillero, de manera anecdótica me contó que el primer odontólogo empírico de las Farc fue Jacobo Arenas, el segundo al mando después de Manuel Marulanda, quien era el encargado de atender a los guerrilleros que tenían alguna dolencia.

Sin embargo, hasta 1982 en los diálogos de la Uribe comienza un proceso de capacitación con Yury Camargo, guerrillero designado por el Secretariado de la guerrilla para recibir formación en odontología y convertirse en profesor de la naciente Facultad fariana. La primera escuela de odontología tuvo lugar en 1995, en el Bloque Oriental y contó con la participación de 15 alumnos de distintas estructuras, quienes desde entonces asumirían la responsabilidad de garantizar la salud oral de las filas.

En otro apartado de la entrevista del Yarí, Tatiana –la otra odontóloga insurgente– recordó a sus profesores: “Nosotros tuvimos dos instructores. El camarada Yuri, con el estudiamos dos años o dos años y medio. Luego vino una odontóloga que se llama Nasly, que estudio en Venezuela y tuvo que darnos instrucciones aquí. Pues de ahí salimos con la teoría y nos dejaron con otra instructora que se llama Jeimmy. Ya con ella fue la práctica”.

La escuela tenía como esencia la formación teórico-práctica en las diversas especialidades odontológicas: periodoncia, endodoncia, prostodoncia, exodoncia, radiología y ortodoncia con diferentes niveles de profundización. En la entrevista con Lorena (J. Orjuela 2017), cuando le pregunté qué les enseñaban en los cursos, ella me respondió: “La prostodoncia, que es la de las prótesis; endodoncia que tiene que ver con las partes internas del diente, tratamiento de conductos y eso; la exodoncia, que es la extracción de las piezas dentales; la periodoncia, que tiene que ver con las enfermedades de la encía y periapicales del diente; odontopediatría que es la de los niños. Y no recuerdo cual es la otra…”.

En un diálogo posterior, este año, tuve la oportunidad de participar en el encuentro de diálogo de saberes entre el SENA, la Cruz Roja e instructores de las Farc. Allí se acordaron mecanismos para la homologación de saberes en salud oral a través de pruebas diseñadas y acordadas por los participantes del encuentro. En el encuentro conocí a quien fuera la odontóloga de confianza del ‘Mono Jojoy’, quien contaba que una de las mayores satisfacciones –para cualquier odontólogo que se formara en el Bloque Oriental– era hacerle la mejor prótesis al Mono Jojoy. La idea es que él tuviera varias opciones de los combatientes y después eligiera.

Un aspecto a resaltar del proceso de formación que se vivía en la Facultad era la constante reflexión teórico-práctica, pues los aprendices eran formados con la conciencia de ser miembros del sistema de salud de la insurgencia y mientras aprendían también eran parte del equipo que atendía a los compañeros heridos en combate. En el desarrollo de este sistema se estipuló un curso básico de enfermería y bioseguridad como prerrequisito para aspirar a ser odontólogo fariano, dictado por Laura Villa, una joven estudiante de la Universidad Nacional que ingresó a la insurgencia hacía el año 2003 y quien contribuiría a formar el personal de salud (Gallo, 2017).

Después del curso básico y del de primeros auxilios que todos los guerrilleros debían cumplir, existían tres niveles de formación en el campo de la odontología. El primero era el nivel básico, en el que se desarrollaban actividades como historia clínica, prevención y promoción, extracciones dentales, higiene, obturaciones y anestesia. Un segundo nivel, que se enfocaba en tratamiento de conductos, manejos de lesiones orales, prótesis y extracciones dentales más complejas. Y por último un nivel avanzado, orientado a realizar prótesis fijas, removibles, atención a niños, ortodoncia y manejo de medicamentos como: amoxicilina, diclofenaco, metronidazol, Ibuprofeno, fluconazol y aciclovir.

La Facultad de odontología de las Farc, aunque era una escuela empírica, desarrolló prácticas pedagógicas que coincidieron con la educación formal mezcladas con la informal: aprendizaje de las técnicas anestésicas con los compañeros de curso; práctica de obturaciones, tallados y endodoncias en modelos; suturas e incisiones en carne antes de hacerlo en pacientes; sesiones prácticas conjuntas con instructores; y socializaciones con los compañeros pacientes en las que se preguntaba cómo se podía mejorar. En cuanto a los materiales utilizados para realizar los procedimientos contaban con los materiales necesarios, como en cualquier consultorio del norte de Bogotá.

No obstante, más allá de la técnica odontológica, de las prácticas pedagógicas y la racionalidad de supervivencia, hay una frase que le escuche a los campesinos de la región de la Macarena que evidenció el abandono del Estado a las comunidades rurales y que hoy, dos años después, sigue haciendo eco en mi conciencia: “Nosotros muchas veces fuimos atendidos con más eficacia por la misma guerrilla. A enfermeros de la guerrilla les ha tocado atender a la población civil porque no ha habido quien atienda”.

Coletilla

Este trabajo también tuvo como propósito tocar la puerta de facultades de odontología del país para buscar fórmulas que permitan reconocer los conocimientos de exguerrilleros, más allá de las talanqueras normativas.

Próxima publicación de esta serie: Así era la Facultad de Medicina en las Farc

*Julián es Odontólogo Universidad Nacional de Colombia, Magister en Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana y experto en Conflicto armado colombiano y salud.

 

Referencias

Gallo, Ivan. «La médica de la Nacional que se entregó a salvar vidas guerrilleras.» Las Dos Orillas. 29 de Enero de 2017. https://www.las2orillas.co/la-medica-de-la-nacional-que-se-entrego-a-salvar-vidas-guerrilleras/.

Garberi, Ida. «Comandanta Laura Villa de las FARC-EP: Para producir cambios hay que tomar decisiones radicales.» Kaos en la red . 20 de Enero de 2014. http://www.2014.kaosenlared.net/kaos-tv/79503-comandanta-laura-villa-de-las-farc-ep-para-producir-cambios-hay-que-tomar-decisiones-radicales.

Orjuela, Julián. «La salud pública en el plan de guerra contrainsurgente en la Macarena – Colombia.» Revista Izquierda, Marzo 2017: 21-29.

Orjuela, Julian. Odontología en las Farc-EP: diseñando sonrisas de paz. Bogotá, 10 de Mayo de 2017.