Violencia policial y de encapuchados: el desmán lo pagamos los ciudadanos de a pie Collage: Jorge Aroca.
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Violencia policial y de encapuchados: el desmán lo pagamos los ciudadanos de a pie

Staff ¡Pacifista! - Noviembre 9, 2018

Bombas molotov, gases lacrimógenos, detenciones arbitrarias. ¿Se le acabó el tono conciliador a Duque?

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Por: Natalia Márquez Wilches y Juan Pablo Sepúlveda

El jueves 8 de noviembre fue un día de protestas en diferentes zonas del país. Sus protagonistas, en mayor medida, fueron estudiantes que aún esperan que el gobierno presente soluciones para la crisis de la educación pública. Pero en esta ocasión, a diferencia de anteriores protestas, hubo actos violentos que empañaron toda la jornada.

Estos actos vinieron desde ambos lados. Algunos manifestantes (no necesariamente estudiantes), en el calor de las manifestaciones, atacaron de manera alevosa a miembros de la fuerza pública. Y algunos agentes de la fuerza pública, sobre todo del Esmad, utilizaron métodos de represión violentos contra estudiantes que se manifestaban de forma pacífica.

Lo paradójico es que estas protestas, que empezaron hace varias semanas, tuvieron actos casi inéditos, como estudiantes abrazando a miembros del Esmad o limpiando las estaciones  de Transmilenio que otros manifestantes habían llenado de graffitis. La fuerza pública, en estas ocasiones, tampoco arremetió contra los manifestantes.

“Es evidente que hay un cambio de directriz del gobierno”, opina Jairo Rivera Henker, politólogo y exvocero de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane). “El gobierno decidió, en vez de dialogar o llegar a un acuerdo, tratar el hecho a través de la represión, el gas y el plomo. En las semanas anteriores, la fuerza pública esperó a que la misma gente de las marchas contuvieran a los violentos. Ayer no esperó, y atacó de forma directa”. También, según Rivera, esto le hace al juego a los pequeños grupos violentos que aún existen en las universidades, que son los que “sabotean” las marchas que se planeaban hacer como pacíficas.

“Ese rol violento del gobierno tiene interés político”, explica Rivera. “A Iván Duque se le acabó el espíritu conciliador que había mostrado hace semanas. No ha vuelto a recibir a los estudiantes, recibió  primero a Maluma. Y eso les sirve a los pequeños grupos en las universidades, que cada vez son más pequeños, de gente violenta”.

El profesor también piensa que estos episodios y este cambio de actitud del gobierno tienen razones políticas. “Estos episodios se empiezan a parecer a las dinámicas del gobierno de Uribe. Con Santos tuvimos mucha represión, pero todas la manifestaciones terminaron en mesas de negociación, así Santos incumpliera. Esto se parece más al trato que le daba Uribe a la movilización social”.

Violencia de los manifestantes

En las marchas pasadas, algunos manifestantes atacaron con pintura la sede de RCN Radio en Bogotá. Por esto, ayer, miembros de la fuerza pública hicieron presencia en el lugar y no les permitieron a los manifestantes acercarse. En un punto, un manifestante lanzó una bomba Molotov contra agentes de la Policía y esta impactó a uno de ellos.

Este acto fue condenado en las redes sociales y catalogado de terrorista por algunos. Incluso, según la Policía, el ELN estaría infiltrado en algunas universidades y proporcionando a los estudiantes conocimiento sobre aparatos explosivos.

Ayer Bogotá colapsó ante el caos por el desconcierto y la violencia durante las protestas. La Autopista Norte fue bloqueda y los medios de transporte de públicos —en funcionamiento— estaban rebozados de personas que buscaban llegar a sus casas tras sus jornadas laborales. Doce estaciones de Transmilenio terminaron cerradas, lo que generó traumatismos en el tráfico de la ciudad. Entre tanto, también se conoció de un caso en el que una mujer que presuntamente atropelló a tres estudiantes en la calle 97 con carrera 19.

Violencia de la fuerza pública

Quizás la denuncia más grave es la de un hecho que ocurrió Popayán. La capital del Cauca también alojó protestas estudiantiles, y el Esmad intervino en varios momentos. Hay evidencia de que el Esmad ubicó una de sus tanquetas al lado de un colegio, y disparó gases lacrimógenos al lado de niños.

Popayán. Foto: Twitter

Así mismo, la Defensoría del Pueblo hizo denuncias, en Bogotá, sobre violaciones de Derechos Humanos y fundamentales contra la ciudadanía. La entidad expuso distintos casos en los que miembros de la fuerza pública pusieron en peligro la vida, la integridad física y las libertades civiles a la población.

Se presentaron, por solo mencionar un ejemplo, detenciones irregulares a estudiantes y transeúntes:  un grupo de unas 40 personas terminó encerrado en el Éxito de la Calle 97 bis #19 -20. Varios agentes de la policía, según sus versiones, estaban persiguiendo a unos vándalos de la manifestación. La versión de las personas que quedaron atrapadas fue que los vándalos habían sido expulsados. Para protegerse, dicen, la población civil corrió a refugiarse a ese Éxito. Fue entonces cuando el Esmad  persiguió a los ciudadanos. Vale la pena señalar que en el lugar también habían personas ajenas a la manifestación.

Por otro lado,  en la Calle 100 con autopista se presentaron agresiones y detenciones irregulares a los manifestantes, fuerza desmedida y uso de gases lacrimógenos. La fuerza pública detuvo y capturó al estudiante Sebastián Andrade, cerca a las instituciones de City TV. Otro estudiante del SENA fue lesionado en la cara en la Cra 7 con calle 11. Otro más fue detenido en la Cra 7 con calle 12 por un supuesto daño a un cajero automático. También denunciaron otra detención a un alumno en la Cra 7 con calle 13.

El Esmad, según la Defensoría del Pueblo, rompió los protocolos de protesta social, y como dijo Jairo Rivera, persiguieron a los manifestantes. Usaron armas explosivas, aturdidoras y gases lacrimógenos. Esto constituye un atropello contra la integridad física y moral, dijo la Defensoría.

¿Se viene el paro nacional?

En las redes sociales, la etiqueta #Paronacional estuvo en tendencia todo el día. Distintas movimientos obreros, campesinos y transportadores, al igual que algunas universidades, ya se declararon en paro. A la lucha de los estudiantes y los profesores por la educación se unen otros intereses, como protestar por la posible alza de impuestos a productos de la canasta familiar.

A pesar de los impactos que tuvo la manifestación de ayer, ya se convocó una siguiente marcha para el próximo jueves 15 de noviembre. De acuerdo con algunos estudiantes y rectores de universidades, el paro estudiantil no se levantará hasta que el gobierno acceda a sentarse indefinidamente en una mesa de negociación. Entretanto, ni Iván Duque ni sus ministros han hecho alguna declaración oficial con respecto un posible paro nacional, que ya lleva días anunciado.