Con o sin paro armado, las zonas donde está el ELN están muy calientes | ¡PACIFISTA!
Con o sin paro armado, las zonas donde está el ELN están muy calientes La guerrilla del ELN insiste en mantener la práctica del secuestro. Foto: Frente de Guerra Oriental
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Con o sin paro armado, las zonas donde está el ELN están muy calientes

Staff ¡Pacifista! - Febrero 11, 2019

El paro armado del ELN no resultó del todo falso. En la región de Catatumbo, por ejemplo, el transporte está paralizado.

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Que se intensifiquen los paros armados, los bombardeos, los desplazamientos y los combates. Estos son algunos de los temores que surgieron en las regiones en conflicto después de que el presidente Iván Duque levantara la mesa de diálogos de paz con la guerrilla del ELN en Cuba. Ha pasado poco tiempo, 24 días exactamente, para atreverse a decir si estos temores se están cumpliendo. Sin embargo, lo que está pasando por estos días en Catatumbo (Norte de Santander), Antioquia, Cauca y Chocó, da cuenta de una guerra que no tarda en recrudecerse.

Desde la semana pasada está circulando un panfleto de la guerrilla del ELN en la que convoca a un paro armado entre 10 y el 13 de febrero en todo el país. La Policía Nacional salió rápidamente a señalar que el panfleto era de 2018, época en la que el proceso de paz pasaba por una crisis por un estancamiento en las negociaciones de Quito. “Ese panfleto es falso”, dijo el coronel Carlos Sierra, comandante de la Policía Antioquia. Así lo hizo, también, el coronel Fabio Alexander Rojas García, comandante del departamento de Policía Cauca.

Con los anuncios de la Policía, los medios y el Estado dieron por hecho que no habría paro armado.  Pero el amanecer de este lunes no fue como los demás en las regiones en donde el ELN hace presencia constantemente. Wilfredo Cañizares, director la Fundación Progresar, la cual trabaja en Norte de Santander, principalmente en Catatumbo, nos comentó que “el paro armado sí se ha sentido, principalmente en el transporte. Todo está paralizado”. La situación de seguridad, por otro lado, ha empeorado en los últimos días. Hoy, justamente, el comandante de la Policía de la región Gerardo Quintero, confirmó que el líder social José Arquímedes Moreno fue asesinado en Catatumbo cuando llegaba a su vivienda, ubicada en la zona rural de Tibú.

Exista o no paro armado, hechos recientes, lamentablemente, están demostrando que la violencia se agudiza en el territorio. Este domingo 10 de febrero, por ejemplo, falleció Edwin Quintero, de 17 años de edad, por la activación de una mina antipersonal en el municipio de Teorama. Por las complicaciones en transporte, la familia no alcanzó a trasladarlo al hospital de Ocaña, quizás el único lugar donde podían salvarle la vida. Y el miércoles 6 de febrero, en la zona rural de Hacarí, el profesor Diomedes de Jesús Pérez perdió una de sus piernas cuando se dirigía a una vereda a dar clase. Una vez más, así la Policía diga que no hay paro armado, los efectos del conflicto están más presentes que nunca en el Catatumbo.

Algo similar sucedió en el municipio de Caucasia, en el bajo Cauca antioqueño, donde circularon panfletos en los que se les ordenaba a los dueños de locales comerciales no abrir sus puertas al público. El coronel Daniel Mazo, de la Policía de Caucasia, dijo que la comunidad podía estar “tranquila” para ejercer “sus actividades económicas”. Estas palabras, sin embargo, no han sido suficientes. Según Empresas Públicas de Medellín (EPM), el 80% de las personas que fueron contratadas para rescatar a los peces en la hidroeléctrica Hidroituango no llegaron a su lugar de trabajo por las amenazas del paro armado.

En Cauca, así no sea evidente el paro armado, la situación con los grupos al margen de la Ley se ha complicado en las últimas semanas.  El 6 de febrero, la comunidad indígena Nassa juzgó a ocho presuntos disidentes de las Farc, con condenas de aislamiento de 13 a 20 años y 31 latigazos. Esta semana, la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin) denunció que más de 420.000 indígenas están en riesgo por la guerra entre las disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y el ELN. Después del juicio, la comunidad Nassa teme por nuevos desplazamientos y represalias, las cuales pueden llegar desde cualquier grupo armado.

Y en Chocó, donde el  Frente de Guerra Occidental Omar Gómez del ELN señaló que no habría parado armado, la tranquilidad tampoco es palpable. Hoy es tendencia en redes, por ejemplo, un video que publicó la cantante de Chocquibtown, Goyo, en el municipio: Tadó. El video muestra a soldados del Ejército en medio de un combate con la guerrilla del ELN, la cual, según el Ministerio de Defensa, pretendía instalar un retén ilegal en la vía Tadó.