Esto piensan las organizaciones de paz de Duque y de Petro Fotomontaje por Juan Rubio.
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Esto piensan las organizaciones de paz de Duque y de Petro

Colaborador ¡Pacifista! - Mayo 30, 2018

¿Qué significa para los Acuerdos de Paz la victoria de Duque o la victoria de Petro? Divergentes entrevistó a tres organizaciones sociales dedicadas a temas de paz para entender cómo ven el panorama.

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Siendo simplistas, toda la situación que se ha desenvuelto desde el pasado domingo se podría resumir en una frase: la extrema derecha se opondrá a la la extrema izquierda en segunda vuelta.

Pero no lo somos.

Los resultados del domingo demostraron la firmeza de un imperio político iniciado por Álvaro Uribe Vélez y personificado en Iván Duque. También demostraron la naciente fuerza de la izquierda independiente encabezada por Gustavo Petro, representante de un legado constitucional e intelectual del socialismo democrático.

Esas dos historias políticas dejaron un país dividido: eso fue claro en los resultados de la primera vuelta, aunque es evidente que la balanza se inclina un poco más a la derecha.

De 36.783.940 personas habilitadas para votar, 19.636.714 fueron a las urnas, según la Registraduría Nacional. Apenas un poco más de la mitad. Así fue como los casi 20 millones de ciudadanos se hicieron sentir:

A la cabeza encontramos a Iván Duque con el 39,14 por ciento de los votos, seguido de Gustavo Petro con 25,08 por ciento  y Sergio Fajardo con 23,73 por ciento. Los candidatos Germán Vargas Lleras y Humberto De La Calle califican respectivamente con 7,28 por ciento y 2,06 por ciento.

Y a nivel de regiones, la cosa fue así: el departamento de Antioquia pudo haber elegido a Iván Duque como presidente en primera vuelta, ya que le dio más del 50 por ciento de los votos, lo que no es una sorpresa. No obstante, Gustavo Petro le arrancó Córdoba de las manos al Centro Democrático después de que se partido tuviera un largo reino en la región. Por otra parte, a pesar de ser exalcalde de Bogotá, el candidato de la Colombia Humana perdió frente a Sergio Fajardo, quien se impuso en la capital. Y finalmente, el candidato Humberto De La Calle se endeudó por no alcanzar el 4 por ciento mínimo exigido para poder beneficiarse de la financiación estatal a las campañas.

Los resultados del domingo han dejado muchas dudas, y algunas preocupaciones, en varios sectores de la sociedad. Pero uno de los temas que más ha generado angustias es qué va a pasar con los Acuerdos de Paz y con su implementación en este nuevo panorama político. Cambiar de presidente significa tener un nuevo calendario para la implementación de lo negociado en la Habana y tal vez incluso el retroceso en procesos de implementación y garantía de cumplimiento. Todo depende de qué candidato quede electo.

Por eso decidimos consultar a varias organizaciones sociales dedicadas al tema de paz y a garantizar su cumplimiento para ver qué opinan ellas de lo que pasará en segunda vuelta y qué implicaciones creen traerá la victoria de uno u otro candidato sobre la implementación de los acuerdos.

Pero antes, hagamos una revisión rápida de las opiniones de ambos candidatos sobre la Paz y los Acuerdos de La Habana:

Gustavo Petro

Ivan Duque

 

 

Divergentes, entrevistó a tres miembros de organizaciones sociales dedicadas a trabajar en temas de paz para entender lo que implicaría para los Acuerdos la victoria de alguno de los dos candidatos el próximo 17 de junio. Esto fue lo que nos dijeron.

Ricardo Esquivia – Espacio Regional de Construcción de Paz de Montes de María

Red constituida por varias organizaciones de la sociedad civil de la región De Montes de María que firmaron el primer acuerdo de paz, como acto simbólico, el 15 de marzo de 2016.

Por un lado está Duque que dice que el acuerdo necesita modificación y cambios; él representa a ese grupo que no está muy contento con los acuerdos. Por el otro lado está Petro que no ha dicho estar en desacuerdo, pero que tampoco se ha comprometido.

Yo pienso que con la situación que tiene el proceso en el gobierno actual, en la que no se ha cumplido todo, cualquiera de estas dos personas que llegue no va a fortalecer mucho el proceso que, seguramente, va a seguir teniendo dificultades. Pero lo importante es que poco a poco las comunidades van dándose cuenta de que esos acuerdos realmente no son del Estado o de los gobiernos sino que son de las comunidades, que ellas son las que deben avanzar.

Yo pienso que por el lado de Duque se está ofreciendo menos seguridad, porque él está representado el ‘No’ y está planteando hacerle correcciones y cambios al acuerdo. Por lo menos con Petro no hay un ataque en contra, entonces yo diría que la posición de Duque desfavorece más a los acuerdos.

Realmente no soy muy amante de los extremos, ni de una cosa ni de la otra, pero hay que tomar una decisión, cada uno debe pensar y ver quién favorece más a los acuerdos.

Yo creo que el gobierno actual está más inquieto por expresarse. Parece que el Gobierno quería asegurar un desarme más que un proceso de paz. Estuvo muy seguro todo el proceso del desarme, pero el resto no: no hay recursos suficientes ni políticas suficientes, hay dudas y preguntas jurídicas que van a frenando el cumplimiento del acuerdo. Y aunque existan herramientas jurídicas, el problema es que las leyes no hacen los cambios sociales. Son herramientas que si la sociedad civil aprende a utilizar es posible que dirijan la forma en que las usan los funcionarios. La mayoría de la gente le pone mucho interés y empeño a las acciones del Estado y a los caudillos y creen que ahí se va a resolver, pero están olvidando que el poder real de cambio está en la sociedad civil.

Lo que pase con los acuerdos no depende tanto del presidente que llegue, sino sobre todo del pensamiento del establecimiento y de los funcionarios.

Me inquieta que el Estado en general no haya entendido la importancia de los acuerdos para que haya paz. La institucionalidad tiene que apropiarse de esto y cumplirlo, si no lo hace va a perpetuar la existencia de una sociedad de violencia e injusta.

 

Wilfredo Cañizares – Fundación Progresar

Organización que promueve los derechos humanos a través de la construcción de paz y el desarrollo de la democracia.

Estamos haciendo una apuesta importante por consolidar la paz y la reconciliación y la justicia social en el país, y esta posibilidad solo la representa la propuesta de Gustavo Petro.

La campaña del uribismo ha demostrado expresamente lo que quiere hacer con los acuerdos y con el país. Entonces no cabe duda de que la única posibilidad que tenemos de garantizar la implementación exitosa de los acuerdos es que gane la Colombia Humana en la segunda vuelta. Su propuesta ha expresado claramente la voluntad de implementar de manera exitosa los acuerdos y de garantizar la continuidad de los diálogos con el ELN. Él ha puesto en el centro de su propuesta política la defensa de la vida con justicia social.

Los acuerdos en general están pasando por un momento crítico en el país: parecería como si el presidente hubiera dejado a un lado su mandato como presidente y los acuerdos. Recuerde usted que aún una parte de los acuerdos tienen que pasar por el congreso, eso lo veo más complejo en el gobierno de Petro, pero lo que tiene que ver con lo político, de cumplir lo pactado, no tenemos dudas que Petro lo va hacer.

Hay actualmente un Congreso que le ha mostrado los dientes a la implementación de los acuerdos y que no ha tenido la voluntad suficiente para garantizar los marcos de leyes necesarios para la implementación. El Congreso también será un espacio difícil para Duque, pero es mucho más fácil que el uribismo logre que el Congreso apruebe el cambio o la suspensión de parte de los Acuerdos, a que a Gustavo Petro logre algo frente al mismo Congreso. Eso no es un Congreso de la Paz, es un Congreso que solo funciona con la burocracia, la politiquería y la corrupción. Los sectores del Congreso que puedan garantizar la promoción de las leyes a favor de los acuerdos son minoría.

Lo único que vemos que puede servir como blindaje a los acuerdos es laa Corte Constitucional: hay una sentencia de la Corte que dice que los acuerdos deben cumplirse y que le pone un marco temporal. Pero, igual, nosotros sabemos cómo son las cosas en el país bajo un gobierno de extrema derecha: seguramente tramitarán en el Congreso nuevas leyes que limiten o eliminen los acuerdos y sabemos por experiencias pasadas que la Corte juega de acuerdo al presidente que esté en el poder.

Lo único que esperamos es que en un supuesto gobierno del uribismo la Corte Constitucional se mantenga firme.

Cualquier cosa se puede esperar, el uribismo puede hacer cualquier cosa con tal de llegar a sus objetivos. Todo puede pasar. Un escenario es limitar, el otro es proponer leyes para cambiar la jurisdicción de paz, la reforma agraria, o suspender, por otro lado, los diálogos con el ELN.

La gran mayoría del movimiento de derechos humanos y de víctimas estaba apoyando a la Colombia Humana, porque hay más posibilidad de garantizar un escenario de paz con ellos que con el uribismo.

Juliana Hernández – Ojo A La Paz

Organización que monitorea los procesos y la implementación de los Acuerdos.

En este momento, la coyuntura pone en riesgo una negociación importante: la negociación con las Farc. El candidato que va llegar a la presidencia es Iván Duque y él no ha apoyado el Acuerdo de Paz desde que estuvo en el Congreso de la República.

Él quiere realizar unas modificaciones estructurales al Acuerdo de Paz en temas sociales, en temas de justicia, de verdad y de reparación integral a las víctimas. Un gobierno de derecha afecta directamente cosas que están andando en el tema de la Comisión de la Verdad, y de instituciones como el Centro Nacional de Memoria Histórica, que ha sido capaz de sacar informes de forma independiente y objetiva de lo que ha pasado en el marco del conflicto armado interno.

La llegada de Iván Duque a la presidencia es sinónimo de la llegada de Álvaro Uribe Vélez a la presidencia.

Con el candidato Gustavo Petro hay una oportunidad porque él apoyó abiertamente los Acuerdos de Paz, teniendo en su programa el tema de la Reforma Rural Integral y contemplando una redistribución de la tierra. Es una persona que ha apoyado a víctimas del conflicto armado interno, al igual que María José Pizarro, los dos son personas que vienen hablando del conflicto desde hace muchos años.  También está Ángela María Robledo, quien ha sido una de las defensoras más grandes de los acuerdos en el tema de género, de verdad y de justicia.

Mientras tanto, Iván Duque propone unas modificaciones para enviar ciertos casos a la justicia ordinaria. Ese rechazo crea el riesgo de que haya disidencias mucho mayores, como lo que pasó en 2005 con los paramilitares. También pone en riesgo el hecho de que las personas desmovilizadas puedan ver cumplidas las promesas de recibir dinero para iniciar un proyecto económico o de tener un país distinto al que puedan insertarse en la sociedad civil.

Sabiendo que solo se ha hecho el 18 por ciento de la implementación de los acuerdos, el panorama se ve muy complicado. Si la gente no vota por la Colombia Humana está votando en contra de la paz.

Creo que no hay ningún blindaje legislativo en este momento, el único blindaje que existe es con la Comisión de la Verdad y la JEP. En teoría, la Corte Constitucional debería blindar los acuerdos, pero si no hay voluntad política es poco probable. Además, hay otro riesgo y es que comiencen a deducir la plata de la JEP que tiene que funcionar con magistrados.

Parece que 50 año de guerra no son suficientes para que tomemos la decisión en este país de votar por la Paz. Tenemos un discurso demasiado internalizado que es pensar en las organizaciones como sujetos políticos únicos. Cuando se habla de las Farc, se habla como si fuera una persona cuando son miles de personas pobres y campesinas que a veces no tenían más opciones para poder sobrevivir. La derecha apela mucho a eso para tener sujetos de estigmatización.

La Colombia Humana tiene como cabeza a Gustavo Petro, exguerrillero del M19 y eso es algo que no perdonan. Duque es el escenario que siempre hemos conocido y parece que es como dicen: es mejor malo conocido que bueno por conocer.