‘El político tirano es como el bully del colegio y hay que reírse de él’: Chumel Torres Foto: Chumel Torres
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‘El político tirano es como el bully del colegio y hay que reírse de él’: Chumel Torres

María Rodríguez - Octubre 1, 2018

Reírse de la política no es tan fácil como se ve, ni cualquiera lo puede hacer. Conversamos con el célebre 'youtuber' Chumel Torres

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La política latinoamericana está llena de matices y es rica en grises. No hay nadie totalmente bueno, ni totalmente malo. Por esto, podría ser relativamente sencillo burlarse de ella. Eso es lo que en Colombia hacen personajes como Daniel Samper Ospina o Wally Opina, quienes en la actualidad se han ganado un espacio como líderes de la sátira política local en YouTube y las demás redes.  

Pues si habláramos de México, la figura más destacada es la Chumel Torres, quien cuenta con casi 2.3 millones de seguidores en su canal El Pulso de la República y se ha convertido en una gran celebridad para el público. Hace apenas seis años, Chumel era un ingeniero de maquila en Chihuaha que trinaba burlándose de los políticos mexicanos. Sus tweets fueron ganando fama y la historia ha seguido hasta hoy.

Desde que el polémico presidente mexicano, Enrique Peña Nieto (dejará su cargo en diciembre), subió al poder, Chumel fue un fuerte crítico de su mandato: “todo el tiempo le di durísimo”, me contaba Torres desde las oficinas de HBO en Colombia. Hace muy pocos días él estuvo en Colombia entrevistando a Humberto de la Calle, a Gustavo Petro, a Andrea Echeverri y a Daniel Samper Ospina. Su misión era hacer una nueva entrada para su programa (que lleva el mismo nombre del canal) y sí, como era de esperarse: burlarse un poco de la política colombiana. Ya lo veremos…  

Nuestra conversación, en la que también participaron periodistas de otros medios, tocó diversos temas, pero de adelanto les decimos que compartió con nosotros las impresiones que se llevo de los políticos colombianos. También intentamos entender para qué carajos sirve la comedia política en una región como la nuestra, definida por la desigualdad y corrupción. Esta fue nuestra charla:

¡Pacifista!: Después de seis años criticando fuertemente en tu canal al expresidente de México, Enrique Peña Nieto, y miles de mexicanos escuchándote ¿crees que sirvió de algo tanta crítica? ¿Formaste una sociedad crítica?

Chumel Torres: Esta es la parte más triste de todas, es la parte en donde Daniel Samper y yo nos volteamos a ver y entendimos todo perfecto. A pesar de que le das duro a alguien que está diciendo barrabazadas, nada le llegó a la gente. Es como si le enseñaras a un niño a leer seis años y luego solo se sabe la A. That’s the story.

Entonces, ¿para qué el humor político?

Los comediantes de política no hacemos una labor transformadora del psique político, hacemos una introducción a la vida política. La gente en México ahora entiende de que se tratan, por ejemplo, las Farc, las nociones básicas por lo menos. Ya por lo menos la gente entiende cuando hablo de plebiscito.

A veces veo retrocesos en la forma de pensar política, las personas se dejan convencer de ideologías. Sin embargo, si hay gente que ve en la política que hay algo mal, si hacen una pequeña crítica, así sean 13 personas, entonces algo estoy haciendo bien.

¿Qué tan personal es tu humor político?

Por lo general, procuro que no sea mi opinión. Si digo que Manuel López Obrador (el presidente electo de México) no quiere el aeropuerto, es porque lo dijo en la mañana, por eso es que nunca hemos tenido una amenaza, ni una demanda, nada. Si bien no soy periodista, hay rigor periodístico en la comedia que hago. No puedo poner palabras en la boca de nadie. Hago análisis político y comedia. ¿Qué tan personal es? Muchísimo. ¿Qué tanto me afecta? Un chorro.

Obviamente hay opinión en los vídeos, pero no debe haber una agenda, así seas fan de esa persona o ese político. Es difícil separar la tripa de lo que vas a escribir, al final del día son 10 millones de personas a las que les puedes hablar.

¿Quién hace las investigaciones para tus vídeos?

La mitad son periodistas, hay también una politóloga. Trato de que, como no somos periodistas per se, se junten escritores, comediantes e investigadores.

Latinoamérica está lleno de casos de corrupción fuertes que han afectado a grandes porciones de la población. ¿Cómo hablar de esto temas tan polémicos en la burla política?

Procuro hablar desde el dolor y no glorificando al victimario. La risa la uso como método de indignación. Estas indignado, pero muerto de la risa por el gran bullying que nos hacen los políticos.

Para mi, un político tirano es como el gran bully del colegio, no hay mejor manera de desarticularlo que reírnos todos de que, por ejemplo, esta gordo, entonces le quitas esa ceremonia que cree que tiene. Esto es lo que pasa con Nicolás Maduro. Unos bomberos sacaron un burro e hicieron el chiste de decir que estaba dando gira presidencial. Los arrestaron, era un chiste, pero los arresto porque eran frágiles.

Al final, el bully es un niñito chillón que no tienen amigos. La comedia es el talón de Aquiles de la política.

¿En que se parecen los países latinoamericanos?

Todo es igual, para bien y para mal, es muy parecido todo. Descubrí que somos hermanos de cicatrices, todos somos huérfanos, a todos nos pegaba el papá (España), descubrí que tenemos mucho en común por esta tradición de conquista. Eso sí, cuando Trump nos ataca, nos agarramos de las manos y todo bien, pero entre nosotros no hay tanta cohesión.

¿En qué se parecen México y Colombia?

Con Samper hablamos de cuál es el país más ridículo y la verdad, es que estamos empatados, las cosas que pasan son casi idénticas. Hay soluciones sacadas de Los Simpsons, como que un político se fuga por corrupción y se pone un bigote falso para que no lo reconozcan.

Eso sí, no me puedo burlar de tu casa a menos de que no te burles de la mía primero. Por eso, la primera temporada de mi programa fue criticando mucho a México. Los latinoamericanos somos chillones, cuando expuse mi casa y dije que México apesta por varias razones, fue más fácil entrarse a los otros.

Tiene mucha onda Colombia y al final no es tan diferente a México. Se respira mejor porque no hay tanta contaminación. Bogotá y Cuidad de México son como siameses pero uno tiene mejores pulmones que otro.

En esta ocasión en Colombia, ¿con quién hablaste?

Con Humberto de la Calle, Andrea Echeverri, Daniel Samper Ospina y desgraciadamente, con Gustavo Petro.

¿Por qué desgraciadamente?

Pues no sé, no me cayó tan bien…Va a salir, desgraciadamente, en el programa.

Ambos, López Obrador y Petro son la cara de izquierda en la política, ¿Se parecen?

Me parece que Petro se parece mucho a López Obrador. Es alguien que dice una cosa y a la siguiente vez que te reúnes con él dice otra. Sé que Obrador no es corrupto, por ejemplo, pero no quiero que vaya a volver el país un caos. Por ejemplo, el aeropuerto de la cuidad de Mexico es un caos porque tiene que ser más grande, se está construyendo y a la mitad decide botarlo y de repente vuelve al principio a decir que sí hay que construirlo.

No es una comparación directa, tienen similitudes, en ideas generales sobretodo. Pero no coincido en que se puede tomar la opinión pública o el poder a la ligera, despertarse a las 8 a.m. con una idea y acostarse con otra no se me hace de un gran ser humano.

¿Cómo te fue con Humberto de la Calle? ¿Lo conocías?

Tenía super nociones del tipo, no es para nada irrelevante. Pero cuando te cuenta su historia es increíble. Le pregunté cómo se sintió con la votaciones del plebiscito, cuando se dio cuenta de que las personas que votaron por el ‘No’, no lo hicieron por la edad que tenían, ni por los sectores económicos donde vivían, sino más bien, por qué tan cercanos habían sido a la guerra. Traté de no meterme en el político brillante e intachable, sino que quería saber cómo era de desgastante hablar durante cinco años con gente que mató gente, con gente que no quería tanto el diálogo. ¡Cinco años de eso! ¿Por qué no te saltas de un balcón? Eso vence a cualquier persona, a quien sea, menos a Humberto de la Calle. Yo nunca había estado con alguien tan inteligente como él.

¿Para qué sirven la redes sociales?

Internet y las redes sociales son un megáfono, tu puedes amplificar tu voz para decir pendejadas o cosas padres, la responsabilidad es de cada quien. Hay gente que consume cosas tontas y hay otras que no, no por eso hay que entrar en una superioridad moral. Lo bonito de las redes sociales es que hay para todos. La libertad de expresión es un derecho hermoso, el hecho de que el contenido sea malo o bueno, no significa que no lo vayan a ver. En cuanto a lo que hago, a veces la gente que ve menos análisis político que otros vídeos. Así es la realidad, a las bibliotecas es menos también la gente que va.