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El mercurio está matando a la Amazonía colombiana Foto: Opiac
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El mercurio está matando a la Amazonía colombiana

Colaborador ¡Pacifista! - Diciembre 19, 2019

La meta fijada por el gobierno nacional es que para el año 2023 se suspenda completamente el uso del mercurio en Colombia.

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Este artículo es producto de la alianza entre ¡PACIFISTA! DemocraciaAbierta. Lea el contenido original aquí.

 

Por: Ana María Arbeláez Trujillo

La deforestación en la Amazonía colombiana es un tema que sigue estando en el centro del debate público. Sin embargo, esta no es la única problemática grave que enfrentan los habitantes de la región.

La contaminación por mercurio también ha alcanzado niveles alarmantes, lo que ha llevado a los grupos indígenas amazónicos a denunciar un posible ‘etnocidio’ y una crisis humanitaria en sus territorios.

La supervivencia física y cultural de varios grupos ancestrales está amenazada debido a las afectaciones a su salud, el nacimiento de bebés con malformaciones físicas y problemas cognitivos.

Además, para disminuir los riesgos por la exposición al mercurio, han tenido que abandonar prácticas como la pesca artesanal y la lactancia materna, de gran importancia para su desarrollo individual y comunitario.

Ante este panorama, el 19 de noviembre de 2019 representantes indígenas agrupados en 5 asociaciones presentaron una acción de tutela para solicitar a los jueces que protejan sus derechos fundamentales y ordenen al gobierno colombiano tomar medidas efectivas para remediar la contaminación por mercurio en los Territorios Indígenas del Macroterritorio de los Jaguares del Yuruparí.

Asimismo, la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC) y la Mesa Regional Amazónica denunciaron que la actitud negligente del Estado y la falta de acciones eficaces para frenar la minería están generando una crisis humanitaria que afecta a 66 pueblos indígenas del país.

Según estas entidades, aunque han formulado distintas propuestas para coadyuvar la solución de la problemática, la respuesta del gobierno es que no hay recursos económicos para implementarlas.

¿De dónde proviene el mercurio?

El mercurio puede encontrarse de forma natural en el ambiente como producto de erupciones volcánicas, erosión, o de forma inducida, producto de actividades humanas. Aunque las personas pueden entrar en contacto con el mercurio de distintas maneras, cuando la exposición es alta y prolongada en el tiempo, puede tener consecuencias muy dañinas para la salud.

La gravedad de los efectos depende de factores como: la forma del elemento, la dosis, la edad, la duración y la vía de exposición. En el caso del Río Caquetá, la causa de la exposición es el consumo de pescado contaminado por el uso desmedido de mercurio para separar la arena del oro en actividades de minería.

Cuando el mercurio ha sido usado, se arroja al agua, donde se transforma en metilmercurio (forma orgánica y neurotóxica del mercurio), y es asimilado por los peces que luego son consumidos como parte de la dieta de las poblaciones asentadas en el cauce del rio.

¿Qué efectos tiene la exposición a altos niveles de mercurio?

Aunque casi todos los peces tienen niveles mínimos de mercurio, cuando el nivel de concentración supera los límites máximos recomendados (más de 0,5 μg/gr según la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea) puede tener graves efectos para la salud. Especialmente para grupos altamente vulnerables: los fetos, los menores en etapa de crecimiento y las poblaciones que practican la pesca de subsistencia.

Por una parte, la exposición al elemento por parte de madres gestantes afecta el desarrollo del sistema neurológico y nervioso del bebé en crecimiento. Los daños incluyen: afectación a la capacidad cognitiva, la memoria, la capacidad de concentración, el lenguaje y las aptitudes motoras y espacio-visuales finas.

Consecuencias también posbiles durante el desarrollo postnatal. Por otra parte, en personas adultas, las manifestaciones pueden ser: lesiones cerebrales, parálisis, crisis comiciales,[1] habla incoherente y estados delirantes.

Según dos estudios realizados por Parques Naturales y la Universidad de Cartagena en el 2018 y por la Universidad de los Andes en el 2014, los peces amazónicos como el Mota o Simí presentan niveles de concentración de mercurio entre 1,33 y 2,28 μg/gr. Cifras que superan en más del doble el límite internacional.

Al respecto, es importante resaltar que el pescado es un elemento central en la dieta y la cultura de las comunidades amazónicas. Por lo tanto, el nivel de riesgo al que están expuestos los indígenas es muy alto dada la frecuencia de consumo de alimentos altamente contaminados.

Bajo distintas condiciones, si una persona accede a una dieta variada y consume ocasionalmente pescado con concentraciones altas de mercurio, su cuerpo puede ir procesándolo, sin aportar a su acumulación, de forma que el riesgo de presentar manifestaciones lesivas para la salud sea mínimo.

En ese sentido, dos de las recomendaciones para disminuir los niveles de exposición al mercurio son, en el caso de las madres lactantes, no amamantar a sus hijos, y en el caso del resto de la comunidad, disminuir el consumo de pescado.

Estas dos medidas, aunque podrían ser eficaces para prevenir impactos en la salud, deben ser transitorias mientras se toman medidas definitivas para detener las causas del problema.

Las comunidades tienen derecho a mantener sus prácticas culturales y su dieta basadas en la pesca artesanal, y tanto las madres como los niños tienen derecho a que se garantice plenamente su derecho a la lactancia materna.

¿Cómo está regulado el uso de mercurio en Colombia?

El mercurio es utilizado como materia prima en varios procesos industriales, por lo tanto, su importación y comercialización es permitida bajo lineamientos de control establecidos en la Resolución 130 de 2017. Esta normativa también creó un registro para importadores y comercializadores autorizados.

Sin embargo, un estudio publicado por la Fundación Gaia Amazonas en el 2018 revela que una gran proporción del mercurio que ingresa legalmente al país termina siendo utilizado en actividades de minería ilegal.

Específicamente se indica que en el año 2017, de las 118.8 toneladas de mercurio importadas legalmente, al menos un 50% fueron desviadas para este fin.

En este contexto cobra especial importancia la implementación del Convenio Minamata, ratificado por Colombia el pasado 26 de agosto. El objetivo de este tratado internacional es eliminar de manera definitiva el uso del mercurio en todos los sectores productivos. La meta fijada por el gobierno nacional es que para el año 2023 se suspenda completamente el uso del mercurio en Colombia.

¿Para qué sirve la acción de tutela en este caso?

La acción de tutela se ha convertido en una poderosa herramienta para proteger los derechos de las comunidades indígenas y para aplicar conceptos innovadores como el reconocimiento de derechos a la naturaleza. Un caso emblemático que combina ambos propósitos es la reciente sentencia que declaró la Amazonía colombiana sujeto de derechos.

A pesar de la novedad y ambición del fallo, las recientes audiencias para hacer seguimiento a su implementación nos dejan como lección que, una declaración judicial por sí sola no es suficiente para solucionar la difícil situación que enfrentan las comunidades amazónicas.

El gran reto es lograr la implementación efectiva tanto de los mandatos judiciales como de los compromisos internacionales.

La transición de palabras a transformaciones concretas requiere recursos, tiempo y voluntad política.

Sin embargo, no puede perderse de vista que, a medida que pasa el tiempo, la situación de las comunidades amazónicas y la degradación ambiental se hacen más graves y dejan daños que pueden ser irreversibles.

En ese sentido, la acción de tutela interpuesta por las comunidades indígenas, podría ser una valiosa herramienta para hacer seguimiento al cumplimiento de la meta de eliminar el uso del mercurio hacia 2023.

Cumplir este ambicioso objetivo requerirá una importante inversión de recursos, voluntad política y apoyo técnico por parte de distintas entidades del Estado en coordinación con las comunidades más afectadas.

Por lo tanto, desde distintos escenarios judiciales y de la sociedad civil debemos continuar exigiendo que se ejecuten acciones concretas para evitar que la eliminación definitiva del uso del mercurio se sume a la larga lista de compromisos que se quedan en el papel.