Parece que al uribismo solo le gustan las protestas en Venezuela Foto: Observatorio Venezolano de Conflictividad Social
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Parece que al uribismo solo le gustan las protestas en Venezuela

Colaborador ¡Pacifista! - Abril 30, 2019

OPINIÓN| Que periodistas como Luis Carlos Vélez legitimen unas protestas y otras no, es polémico y, sobre todo, antidemocrático.

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Por: Cristal Perea

Desde su cabina de radio en Bogotá, el periodista Luis Carlos Vélez dijo hace unos días que estaba “mamado” de las protestas en Colombia. Para él, la minga indígena, la movilización estudiantil y el paro del 25 de abril solo traían pérdidas económicas. “¡No más! el paro estudiantil generó 300 mil millones de pesos en pérdidas, el de maestros 123 mil millones, el de los indígenas…”.

El sesudo análisis de Vélez se limitó a leer unas cifras, sin si quiera cuestionarse qué hay de fondo en esos paros, sin informarle a la audiencia que la educación pública superior tiene un déficit de 18 billones de pesos, que las universidades están asfixiadas. Al periodista le interesa hablar solo sobre las “pérdidas”. Me imagino que le preocupa principalmente que las carreteras estén despejadas, algo así como “ahora sí podemos viajar a la finca”. Pero sobre el tema de fondo poco entiende, o quizás no le interesa entenderlo.

Con los indígenas pasa lo mismo. Vélez repite lo mismo: pérdidas económicas; pérdidas, pérdidas. En esa “editorial” no hay ni una sola mención sobre los 22.000 indígenas que salieron a las calles reclamando unas necesidades puntuales que, señor Vélez, no caería mal que las conozca. Duque les había prometido 10 billones de pesos a los indígenas pero no los puso de forma explícita en el Plan Nacional de Desarrollo (PND). ¿Le parece que el riesgo de perder — ya que le gusta hablar es en esos términos— 10 billones de pesos para miles de familias no es motivo para salir a marchar?

¿Le parece que 182 asesinatos a líderes sociales desde que comenzó a implementarse el Acuerdo no es motivo para protestar?

Parece que el fondo de las movilizaciones poco le importan al señor Vélez. Ah, pero hablemos sobre Venezuela, ahí sí es exhaustivo, en ese caso sí existe una solidaridad innata con los manifestantes. Respaldo total y absoluto.

 

 

 

El periodista no esconde su ideología, para él no es “determinante” lo que pase en la minga indígena pero sí lo que sucede con Venezuela. Todos tenemos inclinaciones ideológicas, eso no es cuestionable. Lo grave es que, como periodista, Vélez está posicionado un discurso sumamente peligroso que termina alimentando el odio. Y lo que es peor: termina  estigmatizando la protesta social en Colombia, llevándola al terreno del que más habla el uribismo: el del terrorismo.

Y por su puesto, también posiciona la otra versión sobre las protestas en Venezuela. No es un golpe de Estado, señores, es una “operación por la libertad”. Respaldo total.

Incluso el presidente Iván Duque, quien se ha mantenido al margen de varias discusiones en su país (sobre el asesinato del excombatiente de las Farc en manos del Ejército no dijo nada), ha aprovechado lo que está sucediendo en Venezuela para subir su popularidad. Con el “cerco diplomático” y otro tipo de frases inocuas, Duque quiere mostrarse como un aliado central en la “liberación de Venezuela”.

Y Luis Carlos Vélez no es el único que estigmatiza la protesta en Colombia y legitima la de Venezuela. Hassan Nassar lo hace todos los días. Hoy apoya la movilización en Venezuela y hace unos días se burlaba e los indígenas que protestaban en el Cauca. Veamos.

 

Cuando se habla sobre los 99 excombatientes de las Farc asesinados o sobre los 182 líderes que han perdido sus vidas defendiendo sus causas, los periodistas y políticos de derecha no dicen mayor cosa. Tampoco cuando los estudiantes quieren mejorar el acceso en las instituciones de educación superior o  cuando los maestros piden condiciones laborales dignas. No.

Pero solo basta con que suceda algo en Venezuela para que salgan gritando lo que muchos colombianos han venido haciendo en la era de Duque para defender la paz:

 

¿Acaso el señor Vélez, el señor Nassar o el señor Duque creen que la protesta y la movilización social sólo está legitimada cuando se trata de alzar la voz por ‘la libertad’ en un vecino país, pero es condenable cuando se trata de hacer unos reclamos sociales aplazados por años? ¿Por qué juzgan con distinto rasero?

Les embolataron la coherencia en el bachillerato.