Así funcionaba el sistema de salud de las FARC Ilustración: Juan Ruiz
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Así funcionaba el sistema de salud de las FARC

Colaborador ¡Pacifista! - Diciembre 5, 2018

En esta tercera entrega sobre la salud en las Farc les contamos cómo construyeron clínicas improvisadas en medio de la selva para sobrevivir.

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Por: Julián Orjuela Benavides*

Recuerdo que la primera vez que dije que “¡las FARC tenían un sistema de salud!” fue en un salón de clases. Uno de mis profesores de salud pública de la Universidad Nacional, me dijo en tono retador: “¡Ahora resulta que hasta salud pública hacían las FARC! Meses después, el mismo profesor que me despertó la pasión por la salud pública, me dijo: “Julián, efectivamente las FARC configuraron un sistema de salud”. Era un sistema más humano, eficaz y preventivo que el del Estado, porque los actores del sistema de salud se concentraban en salvar vidas, no en ganar dinero como pasa con las antiguas EPS, hoy Empresa Administradoras de Planes de Beneficio (EAPB), que son las privilegiadas con la Ley 100 de 1993, promovida en su momento por el hoy senador Álvaro Uribe Vélez.

Aunque parezca una historia macondiana, la guerrilla de las FARC configuraron un sistema de salud que no solo atendía a su ejército sino que le prestaba atención a las comunidades. Desde el surgimiento de esta organización insurgente, las prácticas de salubridad fueron centrales para avanzar en sus planes estratégicos. En un viaje a la Zona Veredal – Urías Rondón, el comandante de la Zona Veredal, Iván Merchán, un hombre que se parecía físicamente al Mono Jojoy, nos regaló dos colecciones de libros de Ciro Trujillo, Manuel Marulanda y Jacobo Arenas sobre la historia de las FARC.  En estos textos pude conocer, con mayor profundidad, la historia de esta guerrilla y su trabajo por la salud pública.

En un texto de Jacobo Arenas se describen las labores en el campo de la salud y la importancia que se le daba desde la década del sesenta, en Marquetalia: “En la mañana hay que inyectar a varios guerrilleros, darles tabletas a unos y cucharadas de remedios a otros. La falta de variedad en la alimentación provoca ciertos desarreglos en el aparato digestivo. Hay que cortar esos desarreglos antes de que se transformen en enfermedades graves. Y tenemos muy poca medicina. ¡Qué importante son las medicinas en los movimientos armados; y qué importante es quien las conozca y maneje bien! El vademécum es muy útil, los que tenemos hay que cuidarlos y destacar un compañero del equipo de clínica y destacar un compañero para que responda por ellos” (Arenas, 2015, págs. 53-54) .      

Pese a que desde los años sesenta las FARC-EP trabajaba en el área de la salud, no existían un plan de para conformar un sistema que resolviera las dificultades de salud de su ejército. Según la literatura que consulté, quien insistió en la necesidad de destinar recursos para la salud fue el comandante Jorge Briceño. A él le preocupaban las enfermedades que se presentaban por el ambiente selvático, así como por las heridas que dejaban las confrontaciones. Pidió recursos, además, para las personas en condición de discapacidad. Su llamado fue escuchado por el secretariado  y se aprobó una partida presupuestal en la VIII conferencia guerrillera de 1993 (Gallo, 2017).

En los años noventa se avanzó en la formación médica de insurgentes. Alfredo Molano rememora la conversación con un médico de las FARC: “Recuerda que su primera prueba de fuego en la medicina fue en la toma de Miraflores, en 1998. Ese día tuvo que atender dos heridos graves por tiros en el tórax. ´Uno era guerrillero y el otro, militar. Ambos se salvaron´, detalla Uriel”  (Molano, 2016).

Después de los diálogos del Caguán en 2002 nació el sistema integrado de salud del Bloque Oriental  (Martínez, 2107). El sistema de salud de las FARC-EP se configuró alrededor de las necesidades que aparecían con la guerra; más adelante fue que comenzaron a realizar brigadas de salud. Este sistema nació para garantizar la supervivencia de la guerrilla. En el desarrollo de la confrontación se configuró un sistema de atención, sin todas las estructuras técnicas, pero cumpliendo con cuatro componentes esenciales de un sistema de salud: financiamiento, prestación, modelo de gestión y modelo de atención.

En cuanto al financiamiento del sistema, este  fue planteado con claridad y en la octava conferencia guerrillera: “Nuestra política sanitaria en esta época se orientará fundamentalmente en dirección a resolver nuestros problemas de salud, clínicos, de heridos y de enfermedades con nuestros propios recursos”  (FARC-EP, 1993). Vale la pena señalar que las formas de financiación fueron varias, muchas ilegales.

La prestación es el segundo componente esencial de un sistema de salud, y ahí está incluida la infraestructura y el equipamiento, el cual era muy artesanal,  como lo describen los excombatientes en varias entrevistas. Sin embargo, las FARC-EP tenían equipos de rayos X, unidades odontológicas, laboratorio clínico y ecógrafo  (Martínez, 2107) como lo evidencia el relato de María Cano, una odontóloga formada en la Escuela de las FARC. Cuando le pregunté si tenían todos los colores de resina, me respondió lo siguiente: “Papito lo que pasa es bueno. Me disculpa, pero usted pensará que porque nosotros andábamos en la selva y eso no tenemos nada. Nosotros normalmente teníamos todo, unidad portátil, las guías de los colores, todo normal y las instrucciones”.

Las instalaciones del sistema de salud de las FARC no eran como las de la Clínica Santafé, en Bogotá, donde se hace chequeos médicos Juan Manuel Santos, o como la Shaio, donde atendieron de urgencia a Rodrigo Londoño, ex comandante de las FARC, cuando sufrió su infarto. Manuel Jaramillo, exguerrillero y médico empírico de las FARC, quien se encuentra estudiando medicina en Cuba, me describió cómo era un día en el Hospital Móvil del Bloque Oriental: “Cuando hacía parte del hospital móvil del bloque Oriental, el orden del día comenzaba con el aseo de todas las instalaciones. Se instalaba una carpita improvisada donde se almacenaban todos los medicamentos que se lograban conseguir de alguna forma. Luego comenzaban las clases de capacitación del personal que iba a estudiar enfermería, siempre había un enfermero de turno. Uno o dos se encargaban de atender al personal enfermo y de suministrar medicamentos a los pacientes que lo necesitaban y así mismo de entregar los alimentos: el lavado de la ropa, el baño de los enfermos, en ocasiones tocaba cargarles la agüita donde ellos estaban acostados y bañarlos, las curaciones y eso era una cotidianidad permanente  en ese trabajo”.

Ciro Arenas, exguerrillero y médico, a quien  conocí y entrevisté en la Zona Veredal de Icononzo, me contó cómo acondicionaban la infraestructura cuando hacían brigadas de salud: “Cada área diseñaba un plan de campaña de salud para la población civil. Entonces se reunía el personal de salud con más experiencia y se iban a trabajar con las comunidades, muchas veces se hacía por veredas y quizás a veces se ponía por ahí un plástico o una casita de un campesino, se acondicionaba, se lavaba bien y se acomodaba una mesita para la camilla. Se resolvían casos de salud como paludismo, hepatitis, dengue y tantas cosas que suele tener la población; también se programaban cirugías de hernia inguinal, umbilical, apendicitis…  todas esas cosas se hacían”

Estos relatos develan las dificultades de infraestructura en el desarrollo del sistema de salud de las FARC-EP. No obstante, los insurgentes lo adaptaron para resolver sus problemáticas de salud y las de campesinos. En la misma lógica de la movilidad de la guerrilla, no podía construir hospitales muy grandes por ser detectados por el Ejército y por no permitir desplazamientos rápidos. Además, corrían el riesgo de que se perdieran fácilmente los equipos e instrumentos.

En cuanto al recurso humano en salud, lo formaban en su Facultad de Medicina y Odontología, como lo contamos en los dos artículos anteriores. Los médicos de las FARC tenían disponibilidad de agenda, siempre tenían quien los atendieran sin necesidad de autorizaciones, llamadas, filas, copagos, etc. Como me lo contó Ciro Arenas: “en todas las unidades de las FARC siempre estuvo presente el grupo de salud 2-3 guerrilleros por grupo de 50-60”, lo cual permitía realizar acciones con la población civil donde hacían presencia.  

El tercer componente es la gestión y planeación del sistema; obedecía a la estructura de mando militar y político, la cual organizaba y daba las orientaciones para el desarrollo de los mismos hospitales; muestra de ello son las conclusiones de la VIII conferencia, la cual da los lineamientos para crear los hospitales (FARC-EP, 1993). En cuanto a planeación, los planes de salud eran revisados por los comandantes de frente, Bloque, el Estado Mayor Central y por el secretariado de las FARC-EP. Esto les permitió crear el organigrama de decisión político administrativa para los temas de salud.

Sofia Palmera, una médica exguerrillera entrevistada en Icononzo, diferenciaba dos labores del personal de salud en combates: “Había camaradas enfermeros, que los asignaban a la línea de combate y otros que se quedaban atrás, para recibir los heridos”. Por otro lado, Carolina Páez describió las tareas en el Hospital, donde se atendían los heridos o enfermos que llegaban de los combates: “La labor nuestra en salud diaria, está encargado un enfermero de turno, que es el que atiende los casos del día del personal. Ese enfermero de turno, le da parte a un encargado de salud, que él a su vez le da la información al mando de la unidad”

A manera de conclusión, se identifica que las FARC-EP organizaba los planes de salud por frente, según la zona donde operaba política y militarmente. En cuanto a las tareas desarrolladas por el personal de salud se observan diferentes labores: en los combates existían dos funciones, los que estaban en la primera línea, que eran los enfermeros de combate, encargados de estabilizar y prestar los primeros auxilios.  En segundo lugar, los enfermeros que estaban en la retaguardia se encargaban de los heridos y eran los de mayor experiencia. En los hospitales farianos estaban 1 o 2 enfermeros de turno, quienes se encargaban de las curaciones, alimentación y todas las actividades del cuidado de los pacientes hospitalizados. Ellos le daban el parte al encargado de salud de la unidad y este a su vez le informaba al comandante del frente. Otra de las tareas que tenía el personal de salud era elaborar los planes para las brigadas que se realizaban con la población, diseñados por el personal de salud de mayor experiencia.  

El cuarto y último componente es el modelo de atención de las FARC-EP, el cual tenía un enfoque integral, en la medida que el modelo de salud insurgente realizaba acciones de prevención, promoción, tratamiento y rehabilitación en las diversas acciones del sistema de salud. Por otro lado, el acceso a la atención no se limitaba a la capacidad económica, sino que este utilizaba toda la tecnología, equipamiento y medicamentos para garantizar la salud y la vida de la persona que accedía al sistema, fuera combatiente de las FARC-EP o personas de la comunidad.  Otro aspecto, que configura la racionalidad integral del modelo es el diálogo, con otros saberes como la medicina botánica, natural y campesina. Este sistema,lo comprobé, dialoga con otros saberes medicinales para tratar enfermedades de manera diferente a la medicina alopática occidental.

El modelo de salud de FARC se estructura bajo una lógica de supervivencia, donde el centro de todos los actores del sistema de salud es salvar la vida de la persona que está en riesgo, a diferencia del sistema de salud colombiano, en el cual el centro es el lucro. La solidaridad con la comunidad era útil para que luego les avisaran cuando llegaría el Ejército, o dónde estaban. Sin embargo, es necesario dejar claro que muchas personas civiles que atendían eran sus propias familias, las cuales permanecían en territorios donde no hay ofertas de salud, o donde el hospital más cercano quedaba a cinco o seis horas. A veces, como en el caso de La Macarena, solo encontraban médicos generales.

La última reflexión que quisiera compartir es el relato de un trabajador del Estado del Plan de Consolidación de la Macarena, a quien conocí en mi primer viaje, en una reunión con los militares . Él me contó que era verdad lo que decían, que las Farc sí atendía a la comunidad y tenía un sistema de salud estructurado. “¡No es una historia macondiana de Gabo! Es la historia de un país en el que una guerrilla garantizaba la atención de la salud mejor que un Estado. “Sí, en varios documentos lo han colocado y lo han reseñado y si usted lo mira el nivel de impacto era muy limitado, en caseríos muy alejados, muy pequeños con procedimientos muy básicos, pero pues a mí me parece más un tema de decir que ¡nosotros sí  fuimos capaces de hacer lo que el Estado no hizo en estos sitios y como era verdad!”

Sin embargo, es  importante reconocer y señalar  también las acciones de guerra cometidas por las FARC:  la toma de hospitales, el ataque a misiones médicas y el uso de armas no convencionales con material biológico como materia fecal para exacerbar procesos infecciosos en minas antipersonales, como me lo relató un militar. También han comenzado a emerger otras denuncias en las versiones libres en la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), como la de Íngrid Betancourt, quien relató cómo las FARC le negó en varias oportunidades medicamentos en represalia por sus intentos de fuga.

*Odontólogo Universidad Nacional de Colombia
Magister en Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana. A Julián lo encuentran en Twitter como  @julianorjuelab

Referencias

Arenas, J. (2015). Diaro de la resistencia de Marquetalia . Bogotá: Ediciones Izquierda Viva.

FARC-EP. (1993). Conclusiones generales Octava Conferencia Nacional de Guerrilleros. (pág. 1). Uribe: Pagina Web FARC-EP. Obtenido de https://www.farc-ep.co/octava-conferencia/octava-conferencia-nacional-de-guerrilleros.html

Gallo, I. (29 de Enero de 2017). La médica de la Nacional que se entregó a salvar vidas guerrilleras. Obtenido de Las Dos Orillas: https://www.las2orillas.co/la-medica-de-la-nacional-que-se-entrego-a-salvar-vidas-guerrilleras/

Martinez, A. (12 de Junio de 2107). La grandeza del Mono Jojoy. Obtenido de Las 2 orillas : https://www.las2orillas.co/la-grandeza-del-mono-jojoy/

Molano, A. (22 de Octubre de 2016). Médicos y guerrilleros. El Espectador, pág. 1. Obtenido de http://colombia2020.elespectador.com/pais/medicos-y-guerrilleros