¿Quién era Juan David Quintana?
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¿Quién era Juan David Quintana?

Juan David Ortíz Franco - Mayo 29, 2015

Un defensor de derechos humanos fue asesinado esta semana en un barrio de Medellín. Creía que la cultura servía para cambiar vidas.

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“Rebelde hasta la reencarnación”, escribió alguna vez Juan David Quintana, y así se fue, rebelde. Convencido de que la lectura y la música en los barrios era capaz de transformar entornos. Radical, dicen algunos, vehemente en sus denuncias. Decía que no le tenía miedo a la muerte. 25 disparos acabaron con su vida el miércoles en una calle empinada del barrio Popular Dos de Medellín.

Juan David era defensor de derechos humanos, se había desplazado de su barrio, Doce de Octubre, por las amenazas que estaba recibiendo hace meses. Lo siguieron hasta la montaña del frente, al otro de la ciudad. Y lo mataron, pero también dejaron un mensaje. “Es que mira la forma como lo matan, fueron 25 tiros. Eso es un mensaje de terror y miedo”, dice Carlos Arcila, integrante de la Mesa de Derechos Humanos del Valle de Aburrá, amigo de Juan David.

Juan David Quintana tenía dos hijos. Había dejado su barrio, el Doce de Octubre, para escapar de las amenazas.

Su trabajo se concentraba en la comuna 6. En esa zona vivió y trabajó durante décadas. Allá también se ganó enemigos. Sus compañeros recuerdan que fue una de las voces más críticas con el problema de las “vacunas”, las pequeñas extorsiones que financian en buena medida las actividades de los combos en muchas zonas de Medellín.

“Defendía con mucha energía sus posiciones y no se iba a callar ante ninguna injusticia. Era una de las personas que con más fuerza denunciaba el tema de la extorsión y el maltrato de los grupos armados hacia las comunidades”, recuerda Geovanny Villa, coordinador de la Mesa de Derechos Humanos de la comuna 6.

Fue precisamente en esa organización donde Juan David encontró un espacio para promover procesos comunitarios con iniciativas para crear bibliotecas populares y grupos de Hip-Hop. Más tarde hizo parte del denominado Núcleo de Pensamiento, varios activistas de derechos humanos que decidieron llenar de contenido académico las iniciativas que ya estaban avanzando en sus barrios.

“Era un pelado muy apasionado por su trabajo. A todo le ponía la energía que lo caracterizaba, impulsaba la resistencia civil desde los jóvenes con la música y la lectura. Quería incentivar a los niños para que aprendieran a defender sus derechos”, dice Geovanny Villa.

Sus amigos lo despiden hoy. Se preguntan por qué buena parte de la ciudad ha guardado silencio, por qué su muerte no ha ameritado un pronunciamiento, un comunicado, ni siquiera un trino de manos de quienes, además, dicen ellos, tenían la responsabilidad de protegerlo. “Es que a esta ciudad parece que no le duelen sus líderes”, dice Carlos Arcila.

25 disparos acabaron con la vida de Juan David. Líderes de derechos humanos dicen que ese asesinato pretende enviarle un mensaje de terror a la ciudad.

Y es que las investigaciones no han concluido y existen versiones diversas, pero Juan David es el tercer líder asesinado en la ciudad en un mes. El primer caso fue el de Luis Fernando Wolff Isaza, profesor jubilado de la Universidad Nacional e integrante del Frente Amplio por la Paz, un sicario le disparó el 27 de abril. Una semana más tarde, la víctima fue Viviana Zapata, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio El Limonar en el corregimiento de San Antonio de Prado. Por eso, dice otro líder, la ciudad debe preguntarse qué pasa y hacer todo lo que esté a su alcance para proteger a los que quedan.

Hace unas semanas Juan David había escrito sobre la ciudad. Decía que le agobiaba el hierro y el cemento, que quería desahogarse. “Ruido, contaminación, pobreza, miseria, indiferencia, desarraigo y barbarie son sinónimo de este ‘hogar para la vida’ con cara de tugurio o penthouse. La muerte la corroe, se sube por las paredes, se derrama en las aceras, lagrimas, llanto y gritos de dolor la bendicen como espacio de calamidad y tristeza, paraíso siniestro”.