¿Por qué renunció el general (r) Rafael Colón a la oficina a cargo del desminado humanitario?
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¿Por qué renunció el general (r) Rafael Colón a la oficina a cargo del desminado humanitario?

Juan David Ortíz Franco - Abril 21, 2016

El hombre que ha estado al frente de los proyectos de desminado en Antioquia y Meta dejará su cargo el 15 de mayo.

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El hombre que le puso rostro al complejo proceso de desminar Colombia estará en su cargo solo hasta el próximo 15 de mayo. El general (r) Rafael Colón le confirmó a ¡PACIFISTA! que deja la Dirección de Acción Integral contra Minas Antipersonal de la Presidencia de la República (Daicma) y aseguró que lo hace para atender asuntos personales.

Colón, quien fue galardonado con el Premio Nacional de Paz en 2015, es el funcionario del Gobierno que ha estado al frente de los proyectos piloto de desminado humanitario acordados en la mesa de conversaciones de La Habana. El primero de ellos se inició a mediados del año anterior en la vereda Orejón, en Briceño (Antioquia), y el segundo, anunciado en noviembre pasado, se desarrolla en Santa Helena, vereda de Mesetas, departamento del Meta.

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Fue justamente el acuerdo entre el Gobierno y las Farc para la descontaminación de territorios, lo que representó la mayor exposición mediática para el proceso que ha liderado Colón. También fue el origen de varias polémicas, principalmente en el caso de Orejón.

Y es que al descontento de algunos miembros de la comunidad por las demoras en proyectos sociales acordados al inicio del proceso, se sumó la muerte de un militar durante los trabajos y los cuestionamientos por lo que los líderes calificaron como imposiciones por parte de las delegaciones que se asentaron en la vereda durante casi siete meses.

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Igualmente, han llovido críticas por la forma como fueron elegidas las zonas que se intervinieron y por los constantes aplazamientos en el inicio de una segunda fase que se anunció apenas esta semana, luego de cuatro meses del cierre de la primera etapa.

Pero otro asunto crítico tuvo que ver con el incidente que ocurrió el pasado 2 de mayo, cuando una vaca de un campesino de la zona murió al pisar una mina en uno de los cuatro puntos que fueron intervenidos en el proceso. Si bien ninguno de esos sitios fue entregado como territorio libre de sospecha de minas, ese caso, a juicio de los líderes, demostró que no existen garantías de seguridad para que los pobladores de la zona confíen en las actividades de desminado y puedan transitar libremente.

Incluso, de acuerdo con rumores que circularon a principios de esta semana, ese caso habría sido el principal detonante de la salida de Colón. Sin embargo, el funcionario aseguró que eso nada tiene que ver con su renuncia. “Necesito ponerme al frente de unos asuntos personales, lo importante es que queda un equipo calificado. No tiene nada que ver eso. Lo de la vaca es un asunto grave, porque podría haber sido un ser humano, pero es algo que puede suceder en un área que tiene minas. El desminado es un asunto muy complejo, el ejercicio lo hacen seres humanos con altos estándares, pero el proceso no ha terminado. Además, siempre queda un riesgo residual, las minas se instalaron de forma asimétrica e irregular para engañar a quien las va a quitar”, dijo el director de la Daicma.

En Orejón el desminado se reinicia con relevo en delegados de las Farc

En la primera etapa de desminado en Orejón fueron destruidos 33 explosivos en cerca de siete meses. Foto Samuel Tabares Adarve.

 

El miércoles pasado se reunieron en Orejón los delegados del proceso con la comunidad de la zona para anunciar el reinicio del proceso luego de varios aplazamientos que, de acuerdo con Colón, obedecieron a asuntos logísticos que se discutían en la mesa de conversaciones de La Habana.

El funcionario aseguró que el propósito de esa nueva etapa es entregar antes de que finalice mayo las zonas delimitadas el año anterior como libres de sospecha de minas. Sin embargo, dijo que esa fecha puede cambiar de acuerdo con las condiciones que se encuentren en el terreno. “Hay asuntos que no se han terminado de detallar en términos técnicos, lo que vamos a hacer ahora es una revisión exhaustiva de las zonas periféricas de las áreas delimitadas”, afirmó Colón.

El director de la Daicma agregó que además de esas zonas se intervendrían otras que pueden ser señaladas en los próximos días por la comunidad y por los integrantes de las Farc que participan en el proceso.

Esa participación es justamente una de las novedades que tiene el reinicio del desminado. Por una parte, queda claro que se superaron las dificultades que llevaron incluso a que fuentes del Gobierno afirmaran hace algunos días que el proceso se reactivaría aun cuando las Farc decidieran no concurrir. Por otra, se encuentra el hecho de que entre los cuatro delegados de la guerrilla que participarán de forma permanente en el proceso de Orejón ya no estará Olmedo Ruiz, segundo comandante del frente 36.

Y aunque no está claro qué motivó la salida de ese guerrillero del proyecto piloto, lo cierto es que por cuenta de algunas de sus declaraciones hubo fuertes cuestionamientos el año anterior. Por ejemplo, fue él quien aseguró en noviembre pasado que algunos hombres del frente 36 habían seguido minando zonas aledañas a Orejón para defenderse de la presencia del Ejército en la zona.

¿Colombia estará desminado antes de 2021?

Que un proyecto piloto como el de Orejón lleve siete meses de trabajo –a eso habría que sumar el tiempo que requiera la segunda fase– para despejar un área que suma poco menos de 15 mil metros cuadrados en solo una vereda, demuestra las dificultades que tendrá Colombia para cumplir el objetivo, suscrito por el país en el Tratado de Ottawa, de entregar todo el territorio nacional libre de sospecha de minas antes de 2021.

Por eso, Colón afirmó que el reto que enfrenta el desminado en Colombia es por lo menos iniciar los procesos en 199 municipios donde se enfrentan los mayores riesgos antes de que se cumpla el plazo. Para ello, dice el funcionario, lo sucedido en los proyectos piloto es un insumo importante para la toma de decisiones

“Los aprendizajes son enormes y son de carácter político, social, técnico y logístico, porque el desminado a futuro va a necesitar un gran despliegue –dijo el saliente director de la Daicma– Se tiene que multiplicar a cientos de veredas mucho más grandes que las dos donde hemos trabajado, el desafío es enorme, pero hay una institucionalidad suficiente y capaz de enfrentar el problema”.