Farc modelo 2020: entre la división, el enfrentamiento y la amenaza | ¡PACIFISTA!
Farc modelo 2020: entre la división, el enfrentamiento y la amenaza Ilustración: Juan Ruiz
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Farc modelo 2020: entre la división, el enfrentamiento y la amenaza

Santiago Vega - Febrero 11, 2020

El año empezó difícil para ellos: continúa el asesinato de excombatientes, hay inseguridad en los antiguos ETCR y existen divisiones internas en el partido. ¿Cómo pinta el resto del 2020?

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Desde la Décima Conferencia, la última reunión de las Farc como guerrilla y que tuvo lugar en los Llanos del Yarí en septiembre de 2016, se empezaron a ver grietas en su nueva organización y en el partido político naciente, con todo y que sus principales comandantes refrendaron los Acuerdos de paz. La división siempre estuvo entre el ala más militar que lideró ‘Iván Márquez’ y el sector progresista que ha representado Rodrigo Londoño (‘Timochenko’).

Hoy esas grietas se expanden en todas las direcciones. A dos meses del congreso nacional del partido Farc, que se hará en abril, renunciaron dos miembros reconocidos: la holandesa Tanja Nijmeijer, integrante de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo de Paz (CSIVI); y Andrés Mauricio Zuluaga, conocido como ‘Martín Batalla’ y líder del proyecto de excombatientes Confecciones La Montaña.

El año pasado, otros miembros importantes del partido como ‘Jesús Santrich’, ‘El Paisa’, ‘Romaña’ e ‘Iván Márquez’ no solo abandonaron el proceso de reincorporación sino que decidieron retomar las armas. Ahora son parte de las disidencias, como las que comanda ‘Gentil Duarte’ en el sur del país.

Esas divisiones, renuncias y deserciones se dan en medio de la necesidad de consolidación del partido. Y mientras eso ocurre, los excombatientes están siendo asesinados en todo el país. Aunque los responsables de estos crímenes y las circunstancias varían, las disidencias de las Farc también representan una amenaza para la seguridad de los exguerrilleros que continúan en el proceso de reincorporación.

A la preocupación por la inseguridad se suma la decisión que tomaron los excombatientes que viven en Ituango, norte de Antioquia: abandonar el antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Román Ruiz debido a la falta de garantías para preservar sus vidas. Tienen razones de peso: 12 de ellos fueron asesinados desde que llegaron a la zona.

Los tropiezos de implementación de los Acuerdos retrasan la consolidación de las Farc como movimiento político. Comienza un año difícil, ¿cómo pinta el 2020 para los reincorporados? ¿Y para el partido?

Foto: Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc).

¿Por qué los están matando?

Según la Fiscalía, cerca del 50 por ciento de los asesinatos contra excombatientes fueron resueltos. De todas formas, las cifras de muertos crece año tras año: desde la firma del acuerdo -24 de noviembre de 2016- hasta la fecha han acabado con la vida de 178 exguerrilleros.

La hipótesis que manejan las autoridades sobre los asesinatos apunta a que los principales victimarios son los Grupos Armados Organizados Residuales, el ELN y el Clan del Golfo. Además, se cree que las muertes pretenden silenciar a quienes conocen vínculos de excombatientes con el narcotráfico o saben de caletas con plata o armas.

Un caso que podía reforzar esa hipótesis es el asesinato del excombatiente Alexander Parra, asesinado el 24 de octubre de 2019 dentro del ETCR de Mesetas, en el Meta. Según la Fiscalía, Parra sabía de las movidas ilegales del frente Teófilo Forero de las Farc y se habría enterado de que otros desmovilizados usaban indebidamente camionetas asignadas por la Unidad Nacional de Protección.

En el informe ‘Las trayectorias de la reincorporación y la seguridad de los excombatientes de las Farc, de la Fundación Ideas para la Paz, asegura los riesgos que enfrentan los excombatientes son muy variados y “es un error simplificar la problemática”. Entre los peligros que encontró la fundación también están el incumplimiento del Gobierno en los ETCR y el incremento de las disidencias.

El Acuerdo, en la parte de Garantías de seguridad para el ejercicio de la política, asegura que el Gobierno “fortalecerá, concentrará y desplegará  su máxima capacidad institucional para prevenir, desarticular y neutralizar, con un enfoque multidimensional, cualquier posible fuente de violencia contra quienes ejercen la política”Pero el creciente número de excombatientes asesinados parece indicar que no se cumple con lo acordado.

El Gobierno ha recibido críticas por estas desapariciones que, según Naciones Unidas, pone en alto riesgo la implementación del Acuerdo de paz. La reciente elección de Francisco Barbosa como Fiscal General dejó inquietudes y preocupaciones en algunas organizaciones de derechos humanos que le cuestionan haber asegurado, cuando pertenecía a la Consejería Presidencial para los derechos humanos, que los crímenes contra líderes sociales no son sistemáticos y no tenían correlación entre sí.


“Tanta violencia hace que todo sea más peligroso”

 

César Darío Herrera fue el más reciente excombatiente de las Farc asesinado en Ituango, el 28 de enero de este año. A él se suman los asesinatos de 11 desmovilizados más en esa región desde la firma del Acuerdo. Por eso quienes aún estaban en proceso de reincorporación en ese pueblo antioqueño decidieron abandonar el ETCR, donde ya tenían tres proyectos productivos.

Elmer Arrieta, consejero de las FARC y líder de los reinsertados en Ituango, explica la salida: “Se concluyó en una asamblea con la dirección del partido a nivel nacional y departamental que una parte de las personas del ETCR deben salir de allá por problemas de seguridad. Hay una comisión nuestra para ubicar un sitio y conseguir una tierra. El plazo es de dos meses para realizar ese procedimiento”.

¡Pacifista! también habló con Javier Cortés, consejero de derechos humanos de las Farc en el Huila, a propósito del asesinato de Jhon Freddy Vargas en Pitalito, el pasado 25 de enero.

“Era un excombatiente que llevaba su proceso en la Nueva Área de Reincorporación de Algeciras, en el Huila. Se encontraba en una reunión de reincorporados antes de su asesinato”, cuenta Cortés, y agrega: “La situación se ha puesto complicada porque se han aumentado las amenazas, los atentados y también los asesinatos contra nuestros compañeros”.

La inseguridad que sufren los excombatientes es generalizada, lo ha advertido Naciones Unidas, Human Right Watch, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y casi todas las organizaciones de derechos humanos. En la región del Catatumbo, por ejemplo, se puede decir que ningún exguerrillero vive con tranquilidad. En el antiguo ETCR de Caño Indio hoy solo quedan unos 80 excombatientes, ni siquiera el 30 por ciento de quienes empezaron allí el proceso de reincorporación.

“En el Catatumbo se sabe que hay grupos que continúan llamándose Farc-Ep. También ha habido una oleada de violencia por enfrentamientos entre el ELN y el EPL, que resurgió. Y un brote paramilitar. Son tantos grupos y tanta violencia que hace todo muy peligroso”, explica Lucy Giraldo, una de las líderes del antiguo ETCR Caño Indio y consejera política del partido Farc.

Según Giraldo, al menos en el Catatumbo han muerto 20 excombatientes. “Lo terrible de toda esta situación es que los victimarios llegan a ser incluso el Ejército Nacional, como ocurrió con Dimar Torres”, señaló..


Un partido partido


La lectura general que hacen algunos miembros del partido Farc desde los territorios es que debe continuar con persistencia y optimismo el proceso político. Pero, a la vez, preocupa la incertidumbre de ha generado el gobierno de Iván Duque frente al cumplimiento de Acuerdo de paz.

Dentro del partido Farc hay disputas internas. Así lo reconoció ‘Marcos Calarcá’: “No es una especulación. Se han escuchado las posturas de ‘Andrés París’. Y no tienen nada que ver con un partido o una organización revolucionaria”.

‘París’ fue comandante del Bloque Oriental y es uno de los primeros que se ha alejado del círculo de Rodrigo Londoño. Entre sus motivos está la postura del presidente del partido sobre el caso de ‘Jesús Santrich’: “Yo nunca había visto que de las filas revolucionarias se entregara a un revolucionario y se reforzara la persecución de los entes persecutorios del Estado”.

Además, ‘París’ culpa a Londoño de permitir que el Acuerdo permanezca con tantos incumplimientos y tantos retrocesos. “Habría que preguntarle a él con quién ejerce la dirección, porque a la mayoría de dirigentes nos han ido excluyendo de la práctica y hoy no participamos de la vida partidaria pese a que mantenemos la calidad de miembros del partido”, dijo en una entrevista con RCN Radio.

Para dirimir esas discusiones vendrá la próxima asamblea del partido, en abril. Esta gran reunión puede ser trascendental para el futuro del movimiento político, pues su personería jurídica está vigente hasta el 2026 y de no amasar un capital político importante durante estos años correrían el riesgo de desaparecer.

¡Pacifista! habló con varios consejeros de las Farc en los territorios. Aunque la mayoría evita lanzar conclusiones apresuradas sobre los cambios que debe tener la dirección, sí aseguran que “hay críticas que hacerle a Londoño que deben resolverse en la Asamblea”. También aclaran que la llamada división del partido es apenas normal, porque “somos un partido nuevo, con dificultades”. En todo caso, el tiempo para zanjar las diferencias sigue corriendo y, con un movimiento tan atomizado, no sería raro que fueran irreconciliables.