¿Llegó la hora del reggaetón feminista? Ilustración: Juan Ruiz- ¡Pacifista!
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¿Llegó la hora del reggaetón feminista?

Isabela Sandoval Vela - Febrero 20, 2019

Algunas artistas están dando pasos hacia un reggaetón más incluyente y menos machista. Las mujeres llegaron para apropiarse del género, y sobre todo, para quedarse.

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El reggaetón le ha dado la vuelta al mundo y se ha ganado un lugar en los principales listados y festivales de música del mundo. Ha llegado a Coachella, al New Orleans Jazz and Heritage Festival, a Tomorrowland y a Lollapalooza en París, festivales que hasta hace poco estaban dominados por artistas de otros géneros.

Al tiempo con esta realidad, dentro del género, la inclusión de mujeres en un escenario que solía estar dominado por hombres está cambiado la perspectiva y ha puesto en cuestión la premisa a la que muchos solían acudir para criticar el reggaetón: que es un género machista.

¿Será posible, entonces, que con la inclusión de estas mujeres y sus mensajes diferentes se esté gestando un nuevo estilo de reggaetón? ¿Un reggaetón feminista?

Quizá la semilla de esta historia pueda establecerse en 2003, cuando Ivy Queen lanzó Quiero bailar, una canción que con el tiempo se ha convertido en un himno de empoderamiento femenino (porque yo soy la que mando, soy la que decide cuando vamos al mambo) dentro de un género al que todos los días le llueven piedras por cosificar a las mujeres. Oíganla ustedes para recordar los viejos tiempos.

Dieciséis años después, por ese camino que abrió ‘La Caballota’, como le dicen a Ivy Queen, han empezado a andar una serie de nuevas artistas latinas que ganan puestos en las listas de reproducción y explotan esa otra cara del reggaetón: un reggaetón feminista.

En Colombia, Greeicy Rendón y Karol G se han encargado de representar al género y de cantar para las mujeres, ya no como objetos de deseo, como lo hacen sus contrapartes masculinas, sino desde el empoderamiento y la independencia.

Con No te equivoques, Greeicy y The Rudeboyz ponen en su lugar a esos hombres que creen que una mujer que sale a bailar reggaetón es una a la que pueden llevar a la cama fácilmente. La canción recuerda a Quiero Bailar de Ivy y recalca un mensaje parecido:

Estoy segura, él cuenta y jura 
Que esta noche hay aventura conmigo, conmigo
No te equivoques, que dejaré que te pegues solamente bailando
Sigue intentando, pero mis oídos no están receptivos

En el video, Greeicy y dos de sus amigas hacen audiciones a varios hombres para encontrar al ideal. A los que se presentan los etiquetan dentro de estereotipos del tipo: “el fitness”, “el abuelo atrevido”, “el hijo de papi y mami” y “el perro”, siendo este último un hombre con una correa llevado por una mujer. En definitiva, las mujeres del video cosifican al hombre y lo vuelven motivo de burla.

Véanlo ustedes:

Muchos pueden afirmar que esa no debe ser la intención del feminismo. La igualdad no se trata de poner al hombre en el lugar desfavorable donde por siglos ha estado la mujer. Sin embargo, la apuesta por mostrar a una mujer en control es válida, sobre todo desde un punto de vista humorístico, que es claramente el que propone el video.

Otra canción que se burla del hombre de una manera similar es Lindo pero bruto de Lali y Thalía, donde el estereotipo de la mujer que no sirve para nada pero es buena en la cama da un giro y su papel pasa a ocuparlo el hombre.

Calladito es que te veo más bonito
Eres lindo pero bruto
Tú tienes el talento bien oculto
Estás bien rico para un ratico
No me digas nada y sólo dame el gusto

El video, del mismo modo, parodiza ciertos estereotipos atribuidos al hombre y pone a las cantantes en un lugar de dominación. La estética del video también está muy en línea con la parodización del video de Greeicy. Juzguen ustedes:

Por otro lado, Karol G es una de las artistas colombianas del género urbano que ha decidido darle un giro al imaginario colectivo que se suele tener con respecto al reggaetón. En sus canciones habla de diversos temas como la sexualidad y la independencia femenina.

A propósito, Karol G se vio envuelta en una polémica por negarse a participar en la canción Sin pijama con Becky G, y fue reemplazada por Natti Natasha. En una entrevista, la cantante contó las razones por las que decidió no hacer parte de la canción, incluso tras ya haber grabado su parte: “Yo le dije a Becky: si tú no fumas marihuana, yo tampoco, entonces, ¿para qué lo vamos a cantar en una canción? De pronto, la parte de la canción que decía que somos perras en la cama me parecía un poco fuerte”.

Entonces parece que estas artistas han comenzado a alejarse de los temas comunes en el reggaetón como las drogas y la vulgarización del sexo para adueñarse del género desde lugares más inclusivos y de empoderamiento.

En su canción Ahora me llama, Karol G le canta a la independencia femenina y a disfrutar de su éxito, su fama y su dinero sin un hombre a su lado:

Ahora yo quiero vivir la vida vida vida
Al fin y al cabo esta vida es mía mía
Salí con el corazón partido y no quiero nada
Ahora solo quiero los mejores tragos
Y la ropa traída de Dubai

En la canción, cuando Bad Bunny canta “yo tengo una colombiana y se lo meto entero”, ella, indiferente, le responde: “lo que tú digas me resbala”. La canción es una respuesta directa a los versos objetificantes del reguetonero, y una defensa de su derecho de hacer lo que ella quiera.

La cantante paisa, además, defiende la importancia de que las mujeres hablen de su sexualidad de manera abierta y así lo ha expresado en sus canciones y en diversas entrevistas. Adueñarse de su sexualidad es, entonces, una de las muchas maneras en las que Karol G le ha inyectado feminismo a su música. Para ella el reggaetón debe ser un género hecho por y para las mujeres también.

La idea de que la sexualidad debe ser hablada por las mujeres de manera tan explícita como lo hacen los hombres en este género la apoyan también cantantes como la brasileña Anitta. En una entrevista con El Tiempo aseguró: “Lo hago para que las personas se acostumbren a escuchar esto de la boca de una mujer. Cuando un hombre lo hace, a nadie le importa y no pasa nada. Pero cuando es una mujer es una cosa asustadora, y quiero que eso se acabe. Si los hombres pueden decirlo, nosotras también. Por eso me gusta provocar debate con lo que hago”. La provocación, entonces, se vuelve uno de los elementos principales con los que juegan las artistas de reggaetón para crear polémica y desafiar los paradigmas establecidos.

Anitta, junto con J Balvin, le canta al placer femenino en Downtown, donde la cantante no solo es dueña de su propia satisfacción, sino también de la situación. Como pocas veces en el reggaetón, es ella la que está en control de lo que va a pasar:

En las noches soy yo la que define
Todo lo que va pasar
A mi no me tienes que mandar

Además de provocar con letras explícitas, las mujeres del género urbano están cantándole a sus gustos y sus preferencias: ya no son más el objeto de deseo del hombre, sino que son sujetos que desean también y que expresan ese deseo.

En el caso de la cantante estadounidense Becky G, después de incursionar en la música pop en inglés decidió cambiarse al reggaetón en español, donde se lanzó a la fama con su canción Mayores. En ella, la cantante desafía la masculinidad tóxica y habla de cómo prefiere a los “hombres” por encima de los “niños”. En otras palabras, ya no tiene tiempo para las inmadureces que socialmente se les han permitido a los hombres durante tanto tiempo:

Yo no quiero un niño que no sepa nada 
Yo prefiero un tipo que me de la talla 

Así, un hombre es aquel que sabe tratarla como se merece y que puede poner su placer como una prioridad. En la canción, Becky G pide un hombre que le lleve flores y la trate como dama, pero que también “le diga poesía al oído por la noche cuando hacemos groserías”.

No se puede afirmar que solo porque hay mujeres haciendo reggaetón el género se puede considerar feminista, así como tampoco sería justo decir que todo hombre reguetonero es machista. De hecho, hay quienes atribuyen el éxito de J Balvin a que sus canciones no suelen ser deningrantes con las mujeres, y que su apuesta es por una música más divertida e incluyente. Es precisamente él quien está dispuesto a complacer a Anitta en Downtown.

Aun así, muchas cantantes se siguen aproximando al género de manera similar a como lo han hecho los reguetoneros tradicionalmente y el reggaetón hecho por hombres sigue siendo, en gran medida, denigrante.

Natti Natasha es, por ejemplo, una de las artistas que se mantienen en la reproducción de una imagen de mujer más afín a la del reggaetón tradicional. Si bien sus letras hablan de empoderamiento (Pa’ Mala YO), la artista dominicana sigue yendo en contra de uno de los pilares fundamentales del feminismo: la sororidad.

Muchas se quedan cortas al lado mío
Deseando tener todo este poderío

En sus letras, el empoderamiento viene precisamente de ser mejor que otras mujeres y de ser deseada por todos los hombres. Si bien esta es una posición deliberada y no impuesta por otros, Natti Natasha se sigue situando como objeto de deseo, una postura que es enteramente respetable, aunque no diga nada nuevo en contraste con lo que el reggaetón ha expresado siempre.

Aun así, es valioso también a la luz del feminismo el que una mujer se adueñe de su cuerpo y, aunque lo objetifique para los hombres, lo haga por voluntad propia.

Sea que estemos de acuerdo con esta postura, o con las letras de empoderamiento de las otras artistas mencionadas, lo que no se puede negar es que por lo menos al género musical se le ve una evolución temática.

Según Omar Rincón, profesor de la Universidad de Los Andes y experto en el análisis de narrativas mediáticas, el reggaetón es un lamento de despecho por parte de los hombres que no pueden cumplir precisamente con lo que prometen en sus canciones. En el género, que según Rincón debe analizarse en toda su performatividad y no solo las letras por separado, el cuerpo de la mujer es objeto de deseo precisamente por su independencia: porque las mujeres de las canciones son dueñas de su sexualidad y de su placer, y exigen de los hombres aquello que ellos se jactan de darles en su música, aunque en la realidad no sea así.

En cuanto a la apropiación de las mujeres de este género que solía ser dominado por hombres, Rincón afirma que es justamente desde el centro mismo del machismo que las mujeres pueden luchar contra él. El empoderamiento, sin embargo, no se da solo con el hecho de que haya mujeres cantándolo, sino que tiene que ver también con la manera como el reggaetón, su baile y todo el performance alrededor de él gire en torno al cuerpo femenino empoderado. El hombre pasa a ser un simple espectador del cuerpo femenino en el despliegue de su sexualidad.

Por otro lado, Gloria Susana Esquivel, periodista, escritora y feminista, rescata el valor de precedentes como Ivy Queen y considera que la inclusión de mujeres es positiva en cuanto abre el camino para otras. Esquivel, como dijo Karol G, considera que el verdadero poder radica en que las artistas sean más dueñas de lo que quieren o no hacer o decir y cómo participan en la producción de su propia música.

¿Feminismo mercantilizado?

El feminismo es algo que vende actualmente. Como mercancía es un discurso que cada vez se vuelve más rentable, por lo que su incursión en la música urbana es para Esquivel natural y predecible. Eso no lo hace negativo, de ninguna manera. El hecho de que un género de tan alta popularidad y difusión esté siendo alimentado por un pensamiento más inclusivo no hace sino beneficiar a las personas que lo escuchan. Esquivel considera, entonces, que la apertura de nuevos caminos para las mujeres en el género urbano es beneficioso tanto para las artistas, que pueden estar en mayor control de sus carreras, y también para las personas que escuchan y reproducen los discursos del reggaetón.

Sin embargo, es pertinente preguntarse ¿qué tanto éxito tienen estas artistas con sus nuevos mensajes en comparación con el reggaetón de siempre? J Balvin, uno de los reggaetoneros más relevantes actualmente cuenta con casi 40 millones de oyentes mensuales en Spotify y más de 12 millones de seguidores en esta plataforma. Otros cantantes como Bad Bunny y Ozuna cuentan con 37 y 36 millones de oyentes mensuales, respectivamente.

Karol G, por otro lado, cuenta con 18 millones de oyentes mensuales. Becky G tiene 20 millones; Natti Natasha 13, Greeicy no llega a los 5 e Ivy Queen tiene uno y medio. Es evidente, entonces, que los hombres doblan en reproducciones a las mujeres en este género.

El panorama no es diferente en plataformas como YouTube. Mi gente, de J Balvin, tiene 2,000 millones de reproducciones. Ahora me llama, de Karol G y Bad Bunny tiene 600 millones.

En cuanto a las listas, ninguna de las artistas acá mencionadas está dentro de la Billboard Hot 100. La primera aparición de un artista de reggaetón la tiene Bad Bunny con Mía, su colaboración con Drake, que se encuentra en el puesto 19.

Esta canción también encabeza la lista Billboard Hot Latin Songs, donde Secreto, de Karol G y Anuel AA está en sexto lugar. La artista paisa también aparece en las posiciones 14 y 17, ambas en colaboraciones con Maluma y Anuel AA, respectivamente. En el puesto 34 se encuentra Cuando te besé de Becky G y Paulo Londra.

De modo que, aunque algunas de estas artistas han logrado aparecer en la codiciada lista, ninguna ha sido en una canción que no sea una colaboración con otro artista, ni lo han hecho con ninguna de las canciones “feministas” acá mencionadas.

El panorama es claro: las artistas están abriéndose un camino en el género con estos nuevos mensajes, pero aún no han superado al reggeatón machista de siempre, ni a los artistas masculinos en las listas o las reproducciones.

Sus intentos, sin embargo, no han sido en vano y cada vez hay más de estas reggeatoneras. Otras de las artistas que están poblando el género, además de las mencionadas, son Leslie Grace, Cazzu, Farina, Mara Prada y La Sista, entre otras. Del mismo modo, el fenómeno del reggaetón se ha trasladado también a artistas de otros géneros que han colaborado con cantantes del género urbano, tales como Selena Gómez, Cardi B y Kali Uchis.

Su aparición en el género es importante no solo porque está empezando a cambiar el mensaje de las canciones, sino porque con hacerlo desafían también el machismo que durante tanto tiempo se dio por sentado. Ahora es evidente que no es necesario ser machista para hacer reggaetón, o para escucharlo. Podemos especular, entonces, que las mujeres llegaron al reggaetón para apropiarse de él y para seguir abriéndose un camino que desafíe la idea de que este es un género hecho por hombres y para ellos. Y sobre todo, esperamos que hayan llegado al género para quedarse y seguir alzando la voz.