"Muerte a las ratas hijueputas": así amenazan a líderes sociales en el sur de Bogotá | ¡PACIFISTA!
“Muerte a las ratas hijueputas”: así amenazan a líderes sociales en el sur de Bogotá
Leer

“Muerte a las ratas hijueputas”: así amenazan a líderes sociales en el sur de Bogotá

María Alejandra Vanegas - marzo 29, 2017

Entre ellos está un indígena nasa, que llegó desplazado del Cauca a una vivienda de interés social en el barrio Boloña.

Compartir

Foto: Daniela (Iris) Echeverry ¡Pacifista!

“En esa montaña, a uno lo pueden picar, lo echan allá y nadie se entera nunca”, cuenta Yudirlandes Palechor, un líder social del pueblo indígena nasa que llegó a Bogotá tras haber sufrido los horrores del conflicto armado en el cabildo de López Adentro, Cauca.

El líder vive con sus dos hijos a tan solo unos cuatro metros de esa “montaña” en Rincón de Bolonia, uno de los conjuntos residenciales de interés social que el Gobierno Nacional ha entregado desde 2014 en la localidad de Usme. “Muy lindo el sueño de tener casa propia, pero que nos tiren aquí sin más ni más nos ha generado conflictos muy grandes”, dice Palechor.

No solo familias de escasos recursos accedieron a las viviendas gratuitas del gobierno, sino también víctimas o victimarios. Más de 1.600 desmovilizados de las Farc, el M-19 y exparamilitares que han llegado a Bogotá huyendo de la violencia conviven desde hace más de un año en Rincón de Bolonia, en el sur de Bogotá.

Yudirlandes Palechor recibió su casa en enero de 2016. Foto: Daniela Echeverry (Iris).

¡Pacifista! visitó a Palechor y conoció su barrio, un lugar muy cercano a la capital del país, pero al que la paz y la reconciliación tras la firma de los acuerdos con las Farc aún no parecen llegar.

Al interior de las viviendas, sentí de inmediato las dificultades financieras y los problemas de convivencia. Según Palechor, los conflictos se solucionan aplicando “la ley del monte”. Esto quiere decir que los vecinos alimentan las hostilidades no solo con palabras, sino también con armas. Y la situación ya alcanza niveles críticos: en los últimos días ha aparecido una serie de grafitis en las puertas de algunos líderes comunitarios que, como él, buscar generar actos de reconciliación en la zona.

Mensajes como este han aparecido en las casas de algunos líderes del conjunto residencial. Foto: Daniela Echeverry (Iris).

“Muerte a las ratas hijueputas”, dice uno de los mensajes en las puertas de una de las líderes del conjunto residencial. Palechor guarda celosamente las fotografías de esas amenazas, y algunos vecinos le han pedido que les ayude a poner sus denuncias ante la policía del sector. Pero Palechor no se atreve a hacerlo por miedo. “Hasta las autoridades están compradas”, dice.

No quiere que lo tilden de ‘sapo’, sabe que su vida está en riesgo, pues algunos residentes, pese a haber dejado las armas, siguen cargando municiones como si aún militaran desde la clandestinidad. “Si usted me saca un fierro, yo le saco otro”, se lee en una de las denuncias escritas que reposan en las carpetas del líder nasa.

Palechor guarda una a una las denuncias que tiene, mientras espera a que le garanticen protección y así poderlas radicar. Foto Daniela Echeverry
.

Aunque no solo se trata de civiles armados. Los vecinos del sector sostienen que entre los residentes no faltan quienes todavía conservan nexos con grupos paramilitares. Según ellos, también hay una  extraña presencia de encapuchados rodeando el sector, a solo metros de donde habitan niños y familias que pretendían huirle al conflicto colombiano.

El dirigente indígena dice que ha hecho todo lo posible con el fin de unir a quienes residen en esas viviendas. La sabiduría de su pueblo le dice que sin sentido de comunidad no se sale adelante. Por eso ha querido promover el diálogo pacífico entre las partes en conflicto. No obstante, asegura que esas iniciativas no han rendido frutos porque el Estado no ha querido intervenir ni contribuir para que la reconciliación llegue. “Aquí no hay Dios ni ley”, dice.

La nuez del problema

Palechor asegura que el asunto inició tras la selección de los beneficiarios de esas viviendas.  Según él y otros vecinos, el gobierno no tuvo en cuenta la situación de cada uno y adelantó procesos insuficientes de reparación y reintegración a la vida civil. “Nos echaron a todos dentro de la misma mochila, por eso estamos en estas”, dice.

A esas denuncias se adhiere la alta consejera para los derechos de las víctimas de Bogotá Ángela Anzola. La funcionaria explica que esa entidad sí tenía conocimiento de la problemática en Rincón de Bolonia y otras viviendas de interés social. “El Departamento de Prosperidad Social no siguió las recomendación para la ubicación de esas víctimas y desmovilizados, no se tuvo en cuenta que ellas no estaban preparadas para convivir juntas, por eso hay problemas que van desde criminalidad, hasta hacinamiento”, asegura.

Foto: Daniela (Iris) Echeverry.

Pese a que, según ella, la Alta Consejería no puede encargarse directamente del curso legal de las denuncias que ha reunido Palechor, Anzola se comprometió en una entrevista con ¡Pacifista! a darle seguimiento al caso de Rincón de Bolonia.

Tan solo en Bogotá, existen alrededor de 5.500 hogares de interés social. El ministerio de Vivienda se comprometió a construir 36.000 adicionales. Los más opcionados para beneficiarse de esos proyectos son víctimas del conflicto armado. “¿Volverá a suceder lo mismo que en Rincón de Bolonia?”, se pregunta Palechor.

Mientras debe convivir con quienes lo amenazan, él sigue trabajando a favor de su comunidad. Sin embargo, a veces admite que está a punto de tirar la toalla por miedo y frustración. “Yo me metí de presidente de la junta de acción comunal, pero si me toca irme pues me voy”, agrega.

Palechor sueña con que algún día el pueblo colombiano se parezca un poco más a sus hermanos nasa. “Aquí es todo el mundo por su lado en pleno proceso de paz”, dice. “Si el país sigue así, las víctimas del conflicto cambiarán pero el flagelo seguirá ahí”.