El exilio de Luis Trejos, el investigador del paramilitarismo en el Caribe Luis Trejos. Foto: Archivo particular
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El exilio de Luis Trejos, el investigador del paramilitarismo en el Caribe

Santiago Valenzuela A - Enero 31, 2019

Ha trabajado en la Universidad del Norte como docente e investigador. Sus últimos proyectos tocaban temas sensibles, como las movidas del narcotráfico en la región Caribe.

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En la tarde del 5 de diciembre de 2018, en Cartagena, alguien tocó el hombro del profesor de Luis Trejos, tratando de llamar su atención. El escenario: el segundo foro sobre “el post-Acuerdo de Paz en el Caribe”. Era un hombre adulto, recuerda Trejos. La comunicación fue simple: “Me dijo que por una entrevista que me hicieron en el diario El Tiempo, algunos miembros del Clan del Golfo habían expresado su inconformidad. Por eso, me dijo, dieron la orden de asesinarme”.

En 2016, buscando voces expertas en conflicto armado para tratar de entender lo que se venía con el plebiscito por la paz, encontré el nombre de Luis Trejos en la lista de profesores de ciencia política de la Universidad del Norte, en Barranquilla. “PhD en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago de Chile. Trabajo de grado para obtener el título de doctor: Un actor no estatal en el escenario internacional. El caso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -Ejército del Pueblo (1982-2010)’, decía en la página web de Colciencias.

Decidí llamarlo.

Trejos no solo me ayudó con información sobre los cambios en la ideología de las Farc – tema que me interesaba en ese momento– sino que me habló sobre el conflicto armado en la región Caribe; la violencia contra líderes sociales, las disputas de tierra en los Montes de María, el clientelismo en La Guajira y la posibilidad de que los grupos narcotraficantes sabotearan la implementación de un Acuerdo de Paz que estaba lejos de cristalizarse.

“Yo llevaba una vida rutinaria, en el buen sentido, trabajando como profesor de tiempo completo en la Universidad del Norte, siendo director del Centro de Pensamiento UnCaribe y colaborando con varios medios de comunicación. Incluso estaba como columnista en La Silla Caribe. Cuando llegó la amenaza estaba ejecutando un proyecto académico con dineros de financiación internacional y bueno, todo eso quedó botado porque ajá, la amenaza. Me tocó exiliarme hermano”.

Esto me lo contó Trejos en un mensaje de audio por Whastapp. Hace unos días está en otro país porque en Colombia no obtuvo garantías. La amenaza, recordemos, fue el 5 de diciembre, en Cartagena, y después de un mes la Unidad Nacional de Protección (UNP) no le había asignado un escolta o un esquema básico de seguridad.  ¿Por qué lo amenazaron? En una comunicación que él mismo le envió a la Defensoría del Pueblo explicó que la molestia de los grupos armados en el Caribe tiene que ver con sus “investigaciones sobre crimen organizado y narcotráfico en la ciudad de Barranquilla, realizadas en el marco del Observatorio sobre Dinámicas de la Confrontación Armada e infracciones al DIH, del Centro de Pensamiento UNCaribe y que han sido publicadas en distintos medios de comunicación”.

En la entrevista que publicó El Tiempo, titulada Tentáculos del Clan del Golfo tienen presencia en Barranquilla, Trejos lanza comentarios fuertes, criticando lo que muchos políticos locales se han empeñado en ocultar: “Aquí [en Barranquilla] hay presencia de bandas criminales organizadas. Dicen que son grupos locales, que están dedicados al microtráfico, o sea no son una amenaza. Tenemos la segunda tasa de homicidio más alta de Colombia. En Bogotá se mata menos que aquí, pero eso no es tema de debate local. Desde el 2011 hasta la fecha tenemos 24 descuartizamientos, y eso tampoco es un tema de debate”.

Trejos da pistas sobre cómo el Clan del Golfo, desde Urabá, ha subcontratado a grupos locales para que se encarguen de mantener estables las rentas del narcotráfico en la costa Caribe, así como las extorsiones, el acopio y exportación de droga. En otros espacios, como La Silla Vacía, el profesor expuso otros resultados de sus investigaciones, relacionadas con el conflicto armado en el Caribe. En uno de los artículos, por ejemplo, explica cómo llegó el paramilitarismo a Barranquilla y se asentó en barrio periféricos como La Chinita, El Ferry y Rebolo.

La historia detrás del exilio tiene una segunda parte. Antes de que se acercara un hombre a decirle que en el Clan del Golfo querían asesinarlo, otros sujetos, con cuentas de correo electrónico que la Fiscalía no ha rastreado, enviaron varios mensajes a la Universidad del Norte criticando el trabajo de Trejos. “Mediante continuos derechos de petición, un ciudadano le pide a la universidad adoptar correctivos en mi contra por las opiniones que expresé en una entrevista en Caracol Radio acerca de los 100 primeros días de la administración de Iván Duque. Resulta que el ciudadano es un homónimo de un funcionario de la Presidencia, pero por ahora prefiero no revelar su nombre”.

Ese ciudadano, como lo tiene documentado el profesor, envió una serie de correos no solo pidiendo sanciones para Trejos por ser crítico con el gobierno de Duque, sino que solicitó información sobre los programas académicos que asignaba en sus clases, así como sus actividades en el campus. También pidió información sobre sus últimas investigaciones, las cuales tocan, como me dijo el profesor, los siguientes temas: “Las ilegalidades y nuevas violencias que han surgido dentro el marco del pos acuerdo en el caribe Colombiano y la reconfiguración cooptada del Estado en esta región. Lo anterior nos ha llevado a abordar investigaciones tales como el narcotráfico en la región Caribe y la relación de política e ilegalidad en la Guajira”.

En su carta dirigida a las autoridades estatales, entregada el 11 de diciembre, Trejos escribió lo siguiente: “En mi calidad de docente e investigador, carezco de cualquier protección por lo que imploro del Estado las garantías mínimas que me permitan garantizar mi vida y la de mi familia”. Y como lo decíamos, pasó un mes y al profesor no le asignaron un esquema de protección. “La universidad es la que me ha brindado apoyo y acompañamiento en todo el proceso”, nos dijo.

En el transcurso de diciembre, Trejos tocó las puertas de la UNP, la Fiscalía, la Gobernación y la Alcaldía. “De esas cinco instituciones logré una entrevista con la Policía, fue una conversación muy breve con un patrullero y después no tuve más noticias. La UNP tiene unos procedimientos muy largos y está sobrecargada por la cantidad de solicitudes que tiene. En mi caso se podrían demorar incluso tres meses, por eso tomé la decisión de salir del país”.

“¿El gobierno se ha comunicado con usted? ¿En Presidencia han dicho algo?”, le preguntamos. “No”, respondió el profesor. “Pero yo quiero volver, es lo que más pienso por estos días”.