Estos son los lugares de Colombia que no quieren más plástico Montaje: Lady Chaparro - ¡Pacifista!
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Estos son los lugares de Colombia que no quieren más plástico

Laura Sierra Musse - Junio 11, 2019

#Divergentes | San Andrés, Providencia y Santa Catalina entraron al 'club' de las regiones que se esfuerzan por contener el daño ambiental derivado de este material.

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El plástico es uno de los materiales más contaminantes que existen en el mundo. Según reportes de ONU Medio Ambiente, una bolsa tarda 400 años en descomponerse y –para tener una idea– tan sólo en Latinoamérica se produjeron 13.000 toneladas de plástico el año pasado. La parte más grave de esta historia es que las cifras van en aumento y las proyecciones dicen que para 2050 existirán cerca de 12.000 millones de toneladas de desechos de este material invadiendo el océano

En Colombia, desde mediados de 2017 dejaron de circular bolsas plásticas con un tamaño inferior de 30×30 centímetros y se instauró un impuesto de 30 pesos para quien lleve una bolsa. De acuerdo con un informe presentado por la DIAN ese mismo año, el 71% de las familias redujeron el uso de las bolsas plásticas.Sin embargo, según un informe de Greenpeace Colombia, el país produce 24 kilos de plástico per cápita anualmente y el 56 % de los plásticos que consumen los colombianos son de uso único.

Por eso diferentes departamentos y ciudades han tenido iniciativas y propuestas para reducir este material progresivamente.  Estas son algunos ejemplos.

San Andrés, Providencia y Santa Catalina

San Andrés es el ejemplo más reciente. Este martes, el Senado aprobó en último debate el proyecto de ley que busca prohibir y reglamentar el uso de este material en el departamento. El proyecto incluye a los dueños de los buques que pasan por el archipiélago y que dejan a su paso residuos.

El área por la que además se promovió este reglamento es la de Sea Flower, una reserva marina que conforma 350.000 kilómetros cuadrados de riqueza marinas, submarina.

Sin embargo, este proyecto no prohíbe el uso total de los plásticos, sino de los que son empleados para un solo uso.

Santa Marta

Foto del Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental de Santa Marta

 

Esta ciudad ha sido una de las promotoras en la desplastificación en el país. El año pasado lanzó un decreto local que prohíbe el uso y venta de cualquier utensilio de plástico e icopor de un solo uso. Patricia Caicedo, líder de proyectos en el Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental, la máxima autoridad ambiental de Santa Marta, recalca las razones que llevaron al decreto: “Al ser una ciudad costera, tenemos un mayor compromiso con el mundo. El turismo es uno de los factores que genera más contaminación en la ciudad, ya que muchos comerciantes utilizan empaques de un solo uso, y al tener una baja cultura ambiental, se estaban encontrando grandes cantidades de basura en los ríos y en el mar”.

El proyecto de desplastificación en la capital del Magdalena, consiste en reemplazar el material plástico con productos biodegradables que están hechos de diferentes materiales como plátano o fécula de maíz: “Les hemos dado el plazo de 12 meses a los comerciantes para que vayan adaptándose a estos nuevos materiales y vayan dejando de a poco el plástico. Además, estos productos biodegradables le dan un plus a sus productos” recalca Caicedo.

De igual forma, la ciudadanía ya es participe de estas iniciativas. A finales de 2018, 2.500 personas se inscribieron entregando botellas plásticas en la carrera 5k por el medio ambiente.  Además, en los hoteles y restaurantes ya se está remplazando el uso de pitillos de plásticos por unos de cartón y adicionalmente, en los colegios ya se dicta la catedra ambiental enfocada en los plásticos para generar una cultura de cuidado del ambiente.

La Playa del Rodadero es la primera en implementar el piloto de este proyecto de desplastificación y en toda Santa Marta, de acuerdo con los planes del gobierno local, se implementará a lo largo de los próximos tres años. Adicionalmente existen incentivos para los recicladores a que recolecten plásticos que luego puedan ser convertidos en fibras para crear ropa.

No obstante, Acoplastico –gremio que representa en Colombia a las industrias de plástico, química, petroquímica, cauchos, pinturas, tintas y fibras– demandó recientemente a la ciudad por “extralimitarse por no considerar otras alternativas para manejar el tema de plástico y no llevar consultas previas para la expedición”, como lo explicó en entrevista con RCN Radio Daniel Mitchell, presidente del gremio.

Nobsa e Iza municipios de Boyacá

Foto de la Alcaldía de Iza en Boyacá

 

Desde 2016, el departamento de Boyacá también ha implementado diferentes planes para reducir el plástico y el icopor. “Empezamos con la iniciativa del uso de la bolsa de tela en los supermercados en diferentes municipios, y ahora estamos haciendo capacitaciones a los comerciantes para que vayan utilizando productos biodegradables que les den un plus a sus productos. Uno de esos ejemplos es lo que ya empezaron hacer los municipios de Nobsa e Iza”, explica  Giovanny Viasus, secretario de ambiente del departamento.

En Iza –municipio turístico, célebre por sus postres empacados en icopor– desde el 2018  ya se están remplazando los empaques de este material por unos hechos con fibra de caña de maíz y bagazo de arroz. “Aunque sean productos más costosos, los mismos vendedores de postres se están interesando en promover productos con sello verde, además que muchos de ellos han notado que los residuos que normalmente producían con su actividad, llegaban en grandes cantidades al Relleno Sanitario Terrazas del Porvenir, en Sogamoso”. Así lo comenta, Nancy Chaparro, secretaria del medio ambiente de Iza.

En este municipio, de igual forma, se publicó un decreto para prohibir el uso de este material, el cual tarda 150 años en degradarse, contrario a los nuevos materiales que están utilizando, que en promedio duran máximo 180 días en deshacerse y no afectan a los animales que los consumen por accidente.

Según Greenpeace Colombia, actualmente cada colombiano –con una expectativa de vida de 77 años– producirá  1.8 toneladas de residuos plásticos a lo largo de sus existencia.