Las tres "sugerencias" de Humberto de la Calle para las Farc | ¡PACIFISTA!
Las tres “sugerencias” de Humberto de la Calle para las Farc
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Las tres “sugerencias” de Humberto de la Calle para las Farc

Staff ¡Pacifista! - Enero 7, 2016

A propósito del debate por el indulto a 30 presos, el jefe negociador del Gobierno le recomendó a la guerrilla cesar la guerra verbal y "entender" la democracia.

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El jefe negociador del Gobierno, Humberto de La Calle. Foto: Archivo

 

Más allá de ser un “gesto dirigido a generar confianza”, el indulto a 30 guerrilleros de las Farc que anunció el Gobierno a finales de noviembre de 2015 se convirtió, también, en un motivo de confrontación entre las partes.

En los últimos días del año, “Timochenko”, máximo comandante de las Farc; “Iván Márquez”, jefe de la delegación de paz de la guerrilla, y “Rodrigo Granda”, integrante de esa delegación, protestaron enérgicamente a través de Twitter por las supuestas demoras en la liberación de los guerrilleros indultados.

Desde esa red social, “Granda” dijo que, por cuenta de las fiestas de diciembre, “burócratas (están) celebrando con ron, baile y buena comida, mientras luchadores populares esperan una firma para salir en libertad”. El Gobierno respondió que no había dilaciones y que los trámites tomaban tiempo: “en Navidad el presidente y el jefe negociador agilizaron trámites. No es burocracia. Es ley”.

El incidente acaba de dar pie a una corto pero contundente texto del jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle, en el que le hace varios llamados a las Farc para ambientar las próximas discusiones sobre los puntos de “Fin del Conflicto” y “Refrendación”, los últimos pasos para llegar al acuerdo final.

Estos son las reflexiones de De la Calle:

Valorar los gestos del otro

En plena confrontación por la liberación de los 30, “Rodrigo Granda” se refirió a la decisión del Gobierno como un “mini-indulto”. Para De La Calle, esa expresión no se compadece con la determinación gubernamental, que implicó “dejar sin efecto sentencias condenatorias firmes, precedidas de juicios justos”. Según él, “se trató de una decisión importante” que no debió ser minimizada por la guerrilla.

Dijo, además, que “menospreciar el indulto, sin reconocer que es una decisión del Gobierno que deja sin efecto fallos judiciales que para la sociedad desarmada han sido emitidos de manera legítima, insinúa un cierto enconchamiento espiritual”.

En cuanto a las demoras, aseguró que la meta de liberar a los guerrilleros en diciembre “no se logró por fuerza de la exigencia de notificaciones legales que no se podían omitir”. Y agregó que “no hubo ni mala voluntad, ni celebración alguna impidió el resultado querido por ambas partes, ni los funcionarios actuaron con desdén”.

Bajarle a la agresividad

El jefe de la delegación de paz del Gobierno también se lamentó por uno de los señalamientos de las Farc, según el cual los funcionarios encargados de hacer efectivos los indultos estaban de fiesta y, por eso, no habían cumplido la orden presidencial de liberar a los 30.

De La Calle dijo que esas afirmaciones eran un “despropósito” y que las Farc habían ‘descalificado’ a funcionarios públicos de manera “injustificada”. Según él, el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, ha actuado con “determinación y compromiso” para que los guerrilleros salgan a la calle lo antes posible.

Por eso, opinó que “atribuir cada paso legal a mala fe, desidia o hasta crueldad obscena, como la que atribuyó ‘Granda’ a funcionarios respetables, es realmente un mal síntoma. Nadie de este lado debe esperar ni aspirar a aplausos de parte de las Farc, pero la vieja táctica de pintar al antagonista como un sátrapa inmoral (…) es también una conducta digna de reproche”. En suma, pidió cesar la “guerra verbal”.

Para De La Calle, el lenguaje beligerante de las Farc obedece a “la falsa creencia de que sobre (la agresividad) se edifica la dignidad de la guerrilla”.

‘Comprender la democracia’

En repetidas ocasiones, el Gobierno ha dicho que si las liberaciones han tardado más de lo esperado es porque se requieren procedimientos legales y verificaciones dispendiosas. Por eso, De La Calle dijo que las Farc debían comenzar “a entender y a familiarizarse con la forma cómo actúa la democracia”; es decir, que a diferencia de la vida guerrillera, donde las órdenes se acatan de viva voz, en el sistema jurídico ordinario hace falta armarse de paciencia, porque los trámites son muchos y están enlazados.

El jefe negociador del Gobierno declaró que “una cosa es que las Farc sostengan que la legalidad del Estado no les concierne (…) pero sí es esencial que acoja(n) de manera genuina la decisión de tramitar sus propósitos políticos sin armas, dentro de los ritos de la democracia”. Por eso, opinó que los guerrilleros debían acostumbrarse a tolerar “aquello que les disgusta en el sistema político” e intentar cambiarlo “a través de métodos democráticos”.

Finalmente, De La Calle dijo que es consciente de que vendrán grandes disputas políticas e ideológicas con la guerrilla, pero que tanto las partes como la sociedad debían comprometerse a librarlas con respeto y tolerancia.