La tal juventud de Iván Duque no existe
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La tal juventud de Iván Duque no existe

Colaborador ¡Pacifista! - Mayo 18, 2018

#OPINIÓN | 'El que dijo Uribe' trae propuestas 'novedosas', como penalizar la dosis mínima, unificar las cortes y poner a trabajar a las adolescentes para que no queden embarazadas.  Por: @DanielRuge*

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Iván Duque es un candidato con poca experiencia ejecutiva, por eso el uribismo trata de convertir esa debilidad en una fortaleza diciendo que su juventud es el cambio que el país necesita. Lo obvio es que dicha transformación no depende de la fecha de nacimiento de un eventual presidente, sino de su voluntad política y de las fuerzas que lo acompañen a gobernar. En ese sentido, Duque no es renovación ni juventud, es simplemente más de lo mismo: algo así como cuando se hablaba de “la nueva propuesta musical” de Charlie Zaa, el man que en los años noventa cantaba boleros de los cincuenta pero con organeta.

La estrategia de Uribe es presentar un candidato que, en lo formal, se vea moderno para esconder las propuestas para regresar al pasado que tiene de fondo. Por ejemplo, sobre el acuerdo de Paz con las Farc, Duque contesta con una frase ingeniosa: “ni trizas, ni risas”. Esto no es más que un eufemismo para una propuesta que busca evitar que el narcotráfico —antes de la firma del Acuerdo de Paz— sea un delito conexo con el delito político, lo cual enviaría a la cárcel a toda la Farc actual y, en la práctica, destrozaría el acuerdo.

Decir que un candidato representa el cambio porque tiene 40 años pero propuestas de cuando nació, es tan absurdo como si Apple empezara a hacer este tipo de lanzamientos:

Para reducir el embarazo adolescente, “el que dijo Uribe” dijo en uno debate que las niñas necesitaban oportunidades de empleo, como si lo ideal fuera que una menor de edad trabajara en vez de educarse y, como si un sueldo, moderara la arrechera. De hecho, la Encuesta  Nacional de Demografía y Salud (ENDS) muestra que las cifras de embarazo no deseado en menores de 20 años son mayores en los sectores urbanos, que justamente, es donde hay más empleo. Si bien Duque trata de hacer parecer la propuesta como el producto de un razonamiento técnico, lo cierto es que así demuestra una visión similar a la del tío pensionado que se queja porque sus sobrinos millennials son unos vagos, como si hoy fuera tan sencillo conseguir un empleo estable ignorando los estragos de las políticas de flexibilización laboral.

Si Duque no se hubiera dedicado a la política sino a escribir libretos de Tu Voz Estéreo, habría escrito diálogos tipo:

— Baby, te amo y quiero hacerlo… pero tenemos que cuidarnos.

—Y qué prefieres, ¿pastillas, condón o computrabajo.com ?

Y ahí sigue claro el intento de hacer pasar algo ‘anticuado por novedoso’, simplemente porque lo dice un cuarentón. Y muchos lo creen así suene tan absurdo como haber puesto a estos actores a protagonizar Rebelde:

Aunque si el uribismo lanzara una serie juvenil, es claro que no se llamaría Rebelde:

En materia de drogas, Duque quiere ir 24 años atrás, antes de que la Corte Constitucional despenalizara el porte de la dosis personal. Su propuesta se trata de concretar el castigo a los portadores de pequeñas cantidades de droga como quiso Álvaro Uribe en 2009. Para que su propuesta se vea nueva, Duque señala que la trae de Portugal, país donde todas las drogas están despenalizadas desde hace más de una década, sin embargo obvia elementos importantes del funcionamiento de ésa política pública portuguesa como ya lo contó ¡Pacifista!.

La juventud de este candidato tiene la misma gracia que ver porno con los genitales pixelados. Y, por cierto, ya que hablamos de obscenidades:

Luis Alfredo Ramos, jefe de debate de Duque, es investigado por presuntos nexos con paramilitares.

Además, “el de Uribe” es otro delfín, solo que tras una línea de sucesión más larga.  Su padre fue Iván Duque Escobar, un colaborador muy cercano del presidente Julio César Turbay. La cosa de Duque Escobar con Turbay fue tan lagarta que le escribió un libro al hombre que quería reducir la corrupción a sus justas proporciones. Duque es algo así como un delfín que, gracias al capricho de Álvaro Uribe, pasó de hacer show en el Circo de los Hermanos Gasca a ser el show central en Sea World:

Duque no solo quiere echar para atrás el matrimonio igualitario sino que pretende crear una sola gran Corte que administre justicia, lo cual implica acabar con la Constitucional que desde 1991 ha otorgado derechos a las poblaciones desprotegidas cuando el Congreso no ha servido para ello. Asegura que intentará hacerlo a través de ese mismo Congreso pero si no, está dispuesto a convocar una Asamblea Constituyente que, ya entrada en gastos, podría revivir la posibilidad de una nueva reelección de Álvaro Uribe. Ése es el candidato que nos promete cambio… ¿acaso cambio de Constitución?

El Centro Democrático asegura que 70 % de la población colombiana tiene 40 años y que solo por esa razón esa gente debería votar por Duque, el candidato que tiene su misma edad. Según esa misma lógica, Peñalosa debería ser un fenómeno electoral a nivel nacional pues todo colombiano sin doctorado deberían votar por él. Queda claro que la tal juventud de Duque, como cualidad para ser presidente, ¡no existe!.

*Daniel Ruge es periodista y libretista de Radio.