Nos vemos en la Plaza de la Democracia
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Nos vemos en la Plaza de la Democracia

Staff ¡Pacifista! - Octubre 19, 2018

EDITORIAL | Esta es una cuestión que va mucho más allá de las drogas y el consumo y tiene que ver con la garantía de derechos y el acceso a la información.

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Colombia necesita urgentemente dejar atrás sus estereotipos. Que toda la gente de izquierda es ‘comunista o guerrillera’; que toda la gente de derecha es ‘paramilitar’ o que todo el que defiende la diversidad y la igualdad de derechos ‘seguro es marica’… Casi sin darnos cuenta, hemos vivido por décadas haciendo asociaciones fáciles que han ido atizando cotidianamente nuestra violencia y convirtiendo el debate –más que una oportunidad para encontrar consensos con los otros– en un duelo.

En esa urgencia de darle nuevos significados a nuestras preconcepciones, por supuesto que no ayuda el decreto presidencial que pretende acabar con el porte de la dosis personal de drogas. En el fondo, facultar a la Policía para incrementar los controles en la calle, destruir las dosis personales –ya amparadas por la Corte Constitucional–  y sancionar a quienes las llevan, refuerza también estereotipos: ‘todo el que consume drogas tiene o es un problema’ o  ‘si lleva droga, quién sabe en qué andará metido’. Nada más alejado de la realidad…

La retórica presidencial que con tanto énfasis ha asegurado que la dosis personal le sirve de escudo a los ‘jíbaros’ y que es necesario proteger a los ‘niños’ de las drogas parte de varios supuestos improbables y hace generalizaciones peligrosas. No establece, porque no existe evidencia científica al respecto, un nexo causal entre lo uno y lo otro y desconoce de plano la diferenciación entre consumidores. Según la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, solo el 11% de los usuarios de drogas presentan un consumo ‘problemático’.

Esa idea tan conservadora de que todo el que consume vive en un infierno del que necesita ser salvado es rotundamente falsa e ignora de plano la capacidad y el discernimiento del individuo a la hora de ejercer su derecho al libre desarrollo de la personalidad. Sancionar a todo el que porta o a todo el que consume, como establece el decreto, es enfatizar el mensaje de ‘la conducta es mala y merece un castigo’, cuando el castigo debería aplicarse para quienes son los reales responsables de los problemas derivados de las drogas: los que controlan el negocio ilegal del narcotráfico y alimentan las dinámicas de violencia.

Argumentos informados para poner en duda la efectividad el decreto hemos encontrado muchos e intentamos exponerlos recientemente en nuestro video Regulación vs. Prohibición: Miradas al decreto de la dosis personal.  Aquí lo dejamos para que lo vean.

Regulación vs. Prohibición: miradas al decreto de la dosis personal

#Divergentes | Toda esta información será ampliada durante la Jornada de Empoderamiento 'Pro dosis mínima'. La cita es este sábado 20 de octubre en la Plaza de la Democracia de Bogotá (calle 26 con carrera 30) de 11 am a 11 pm. ¡Bienvenidos todos!Informamos para que los derechos no sean vulnerados.

Posted by PACIFISTA on Thursday, October 18, 2018

 

Por todo esto y por el riesgo que el decreto presenta para los derechos de los ciudadanos, desde ¡Pacifista! estamos promoviendo la Jornada de Empoderamiento Pro Dosis Personal este sábado 20 de octubre, una actividad que se enfocará en ampliar la información periodística y académica que hemos recopilado en nuestra plataforma sobre el tema.

Con la consigna ‘Hoy no consumo para seguir consumiendo’, la idea del encuentro es que a través de la información y de actividades artísticas y pedagógicas, los asistentes puedan tener una mejor aproximación a las nuevas realidades que conlleva el decreto y encuentren espacios para expresar sus insatisfacciones. El lugar escogido es la Plaza de la Democracia de Bogotá (Calle 26 con carrera 30) y esta es la programación: No se lo pierdan porque va a estar buenísimo.

 

 

El decreto, no lo olvidemos, tiene consecuencias peligrosas, pues está enmarcado en una línea prohibicionista que algunos estados de Estados Unidos y países como Uruguay y Canadá  —que reguló la marihuana esta semana— ya han abandonado. Por eso, con la jornada queremos abrir la discusión sobre el consumo de drogas desde una mirada integral, teniendo en cuenta desde el campesino que cultiva la planta hasta el consumidor o el expendedor de drogas.

Queremos darle vía a las diferentes voces de este debate y explicar, con expertos, por qué el consumo de drogas no debe ser estigmatizado. En lugar de esconderle esta realidad a los jóvenes, como pretende hacerlo el decreto, tenemos que exponerla desde la evidencia científica y teniendo en cuenta la experiencia de otros países que se la han jugado por la regulación.

Como lo ven en la programación, la jornada tendrá un balance entre actividades culturales, conversaciones académicas y charlas con personas que conocen de cerca el problema de las drogas. Le abriremos espacio a líderes como Nicolás Urbano, hijo de una familia cocalera que dejó atrás estos cultivos y se convirtió en un ejemplo de emprendimiento, así como a Julián Quintero y Adriana Muro, dos analistas que desde la sociedad civil han dedicado buena parte de su trabajo a proponer soluciones para rescatar la dignidad de los consumidores y superar los ciclos de violencia del narcotráfico.

Todos están invitados, todos son bienvenidos. Sobra aclarar que no hay que ser consumidor, ni declararse a favor del consumo de drogas para asistir. Esta es una cuestión que va mucho más allá y tiene que ver con la garantía de derechos y el acceso a información.

Allá nos vemos.