Este es el primer documental de paz en Colombia hecho con vaca
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Este es el primer documental de paz en Colombia hecho con vaca

María Rodríguez - Agosto 29, 2018

La cultura del aporte nos puede ayudar a construir país, pero también a exigir piezas de calidad.

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Cuando las negociaciones de paz con las Farc fueron anunciadas a los colombianos y el centro de negociación se movió a La Habana, Cuba, solo tres personas (externas al Gobierno y las Farc) tenían acceso a documentar cada paso del proceso: Mark Silver, Natalia Orozco y Margarita Martínez. El resultado de su paso por Cuba fueron tres documentales, ‘To end a war’, ‘El silencio de los fusiles’ y ‘La negociación’, respectivamente.

De los tres, Margarita Martínez será la última en estrenar su filme, y también la única en haber financiado su película por medio de los colombianos del común, a parte de entidades, embajadas, fundaciones, entre otros, que también la ayudaron en su financiamiento. Margarita anda moviendo una vaca para la posproducción de su documental. Muy al estilo de Humberto de la Calle, la documentalista ya le “había pedido plata a tanta gente tantas veces, que ya no tenía quién me ayudara. Entonces apelé a la sociedad”, nos explicó.

Los colombianos, especialmente en las grandes ciudades, optamos por ver el conflicto y el posconflicto como algo lejano, casi ajeno a nosotros, y sentimos impersonal la posibilidad de ayudar en el proceso de consolidación de la paz. Por esto, Martinez decidió “pedir ayuda a la sociedad que retrato en el documental y que quiere reflexionar sobre lo que ocurrió. Al final, todos hicimos parte del conflicto”.

Con esto, también quiere sentar pauta a la “cultura del aporte –diferente a la limosna– para proyectos que construyan país”, contó Margarita desde su línea fija de la casa. “Tener dinero no es un determinante para hacer arte, cultura y construcción de paz”, ella cree que es posible lograr un proyecto desde la sociedad y para la sociedad, sin intervención de un tercero que marque la parada en temas, promueva la censura o apoye temas controversiales.

Martínez, además, dice que este es “uno de los primeros proyectos culturales que hace un crowdfunding, además casi todos los aportantes son colombianos. La financiación colectiva sí existe en Colombia”.

Por acá les dejamos el trailer de la película:

La documentalista ha estado inmersa en la documentación del conflicto armado desde sus días como periodista a principios del 2000. Después de más de casi 20 años cubriendo fuentes ligadas al tema, ha llegado a conocer a mucha gente, lo cual facilitó su entrada a las negociaciones, al igual que material inédito para el filme.

“¿Qué tiene de diferente su documental a todos los otros que tratan el mismo tema (conflicto armado, negociaciones en La Habana, plebiscito)?”, le preguntamos. “Yo filmé todos los lados de la negociación. La primera imagen es del 2012 cuando un alto mando de las Farc sale del Guaviare durante las negociaciones secretas (esta imagen se la dio uno de los miembros de las Farc), la última imagen es cuando el presidente Iván Duque queda electo. Son seis años de grabaciones”, respondió Margarita con orgullo.

Margarita Martínez lleva más de 20 años documentando la guerra. Fue la directora del documental ‘La Sierra’.

A diferencia de los otros dos documentales, Martínez se dio a la tarea de recopilar diferentes videos y fotos que la gente tomó durante tantos años de proceso. “Cuando estás tanto tiempo cubriendo la guerra, sabes que la gente graba las cosas y solo fui preguntando, ya que conocía a muchas partes en la guerra. Nadie pensó que esos videos tenían valor, para ellos era solo una grabación”, comentó al respecto. Al final, son videos muy íntimos que hace cada persona, entonces preguntando consiguió material para agregar al largometraje, “fue una labor de hormiguita”, concluyó.

Cuando se graba un hito tan importante como las conversaciones entre el gobierno y la guerrilla de las Farc, caer en lugares comunes y repetir las metáforas que se saben de la paz es fácil. Después de tantos documentales que han salido a la luz después de la firma de la paz, se puede concluir que los cuatro años de negociación fueron un ladrillo. Hacer digerible información de un proceso político, que además incluía chismes, peleas personales y presiones externas, puede ser una de las tareas más difíciles para un artista.

Es necesario, sin embargo, tener un registro del momento histórico, más que todo para los que sufrirán las consecuencias: los colombianos. Más allá de un vistazo general de lo que pasó en la guerra, es importante que el arte sirva de altavoz a aquellos que históricamente no han sido escuchados. Los grandes medios, al final, se encargaron de darnos la información precisa para entender lo que estaba sucediendo en las mesas. Pero tener el privilegio de llegar a “momentos tan íntimos del proceso, y de retratar temas que ni los colombianos sabían que sucedían”, es diferente.

Construir país termina siendo una tarea de todos los ciudadanos, y si aprendemos a aportar a la construcción, también podremos exigir piezas de calidad que no se queden en generalidades.

Si quiere aportar para que Margarita concluya su documental, le dejamos la página por acá.