En el Congreso hubo un asalto navideño Ilustración por Juan Ruiz
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En el Congreso hubo un asalto navideño

Colaborador ¡Pacifista! - Diciembre 19, 2018

OPINION| Aprobaron cinco proyectos a las patadas, sin debate, mientras los colombianos celebraban el primer día de novena.

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Por: Juan Sebastián Jimenez Herrera

El domingo 16 de diciembre, entre las 7 y las 11 de la noche, el Senado aprobó cinco proyectos a las patadas, sin debate, mientras los colombianos celebraban el primer día de novena. Qué esperaban. Un congresista no va a trabajar un domingo en la noche si no es para hacer cagadas, para ´miquear´, es decir: para meter cuanto mico sea posible.

Solo que esta vez no fueron micos sino orangutanes: desde la creación del Fondo de Inversión de Iniciativa Congresional (mejor dicho: la misma mermelada pero con otro nombre), hasta el Acto Legislativo 30 de 2018, por el que el secuestro y el narcotráfico ya no van a ser considerados delitos conexos al político y que, de aprobarse, supondría un golpe directo a la negociación con el ELN.

Fue una novena a la que, caso curioso, asistieron 98 senadores, ocho ministros y tres altos consejeros presidenciales. Un milagro navideño ver a los congresistas, conocidos por su inasistencia, trabajando.

Pero, como para que no se pierdan las buenas costumbres, fue una novena en la que en vez de trago y buñuelos hubo mermelada y en la que Roy Barreras fue el tío borracho. Quién sabe si el poeta va a cambiar de bando de nuevo, el caso es que su participación fue esencial para salvarle la agenda legislativa al gobierno de Iván Duque, (por lo que fue criticado por Cambio Radical), salvada por la que la ministra del interior Nancy Patricia Gutierrez, sacó pecho descaradamente: como quien se precia de una comida que pidió a domicilio. No la culpo, durante su paso ha tenido muy pocas oportunidades para destacarse, lo digo sin eufemismos: ha sido una ministra desastrosa.

El caso es que el trámite de esos cinco proyectos fue vergonzoso. En palabras de la senadora Angélica Lozano, “fue un domingo de novena aplanadora”; a tal punto que el exmagistrado José Gregorio Hernández, que no es muy castrochavista que yo sepa, calificó el episodio como “vergonzoso e inconstitucional”. Ya la oposición dijo que lo va a demandar las normas aprobadas entre esas cuatro horas (aunque a la mayoría le faltan debates).

Falta ver si la Corte Constitucional nos impide un guayabo navideño para el 2019. Porque el entuerto es grande, empezando por el mencionado Acto Legislativo 30 de 2018, calificado por la oposición como un “atentado para la construcción de paz”. Ya que el Centro Democrático no pudo hacer trizas el acuerdo con las Farc, por lo menos no tanto como hubiese querido, se fue lanza en ristre contra el proceso con el ELN.

A eso súmele una reforma política que fue aprobada sin lo que se consideraba el corazón del proyecto: las listas cerradas (con las que buscaba combatir el cacicazgo) y paritarias. Es cierto: se aprobó el artículo que limitó a tres periodos la permanencia en el Congreso, las Asambleas Departamentales, los Consejos Municipales y las JAL (en tu cara Gerlein), pero finalmente la reforma quedó hecha una colcha de retazos “que no resuelven los principales problemas”, como dijo la senadora Juanita Goebertus.

Además se aprobó la segunda vuelta para la elección de alcalde de Bogotá (criticada por la MOE aunque, en mi criterio, provechosa: de haber existido antes no tendríamos a Peñalosa de alcalde y nos hubiéramos ahorrado tantos dolores de cabeza), la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (más burocracia para que todo siga igual) y el levantamiento de la reserva de las declaraciones de renta de los funcionarios, incluyendo congresistas, con una salvedad: que sea por solicitud de una autoridad judicial. Mejor dicho: el Senado y el gobierno de Iván Duque le sigue haciendo conejo a las casi 12 millones de personas que votaron la Consulta Anticorrupción.

Se acaba de esta manera una legislatura intranscendente y vergonzosa, plagada de “regalos” para los colombianos, inocentes de lo que ocurre. No, no fue el niño Dios, fueron los Honorables Padres de la patria.