"Vote Sí: la esperanza es el motor de la historia, no el miedo" | ¡PACIFISTA!
“Vote Sí: la esperanza es el motor de la historia, no el miedo”
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“Vote Sí: la esperanza es el motor de la historia, no el miedo”

Staff ¡Pacifista! - Septiembre 26, 2016

OPINIÓN La firma oficial del acuerdo entre el presidente Santos y "Timochenko" es el gran evento que cierra la negociación.

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Columnista: Andrei Gómez Suárez*

Hemos vivido semanas irrepetibles en la historia de Colombia. Ahora estamos en la recta final de la campaña al plebiscito: empezó con el respaldo unánime al Acuerdo de Paz por parte de la X Conferencia de las Farc y la decisión de realizar un Congreso Nacional en Mayo de 2017, una vez hayan dejado las armas, para crear su partido político que no solamente incluirá a miembros de las Farc sino que buscará ser plural, como cuando lanzaron la UP.

La firma oficial del acuerdo entre el presidente Juan Manuel Santos y “Timochenko” es, sin embargo, el gran evento que cierra la etapa de negociación. La refrendación queda exclusivamente en manos de los colombianos, para dar vía libre a la materialización de grandes retos: (1) hacer realidad la reforma rural integral; (2) profundizar la democracia; (3) desmontar integralmente la economía del narcotráfico; (4) establecer la verdad del conflicto, sancionar a los máximos responsables, reparar a las víctimas y garantizar la no repetición; y (5) poner fin al conflicto armado a través de la dejación de armas por parte de las Farc, su reintegración y ofreciendo garantías de seguridad por parte del Estado. Es decir, desmontar las organizaciones criminales que amenacen la construcción de paz.

Tristemente esta decisión trascendental está enmarcada en un ambiente de polarización que ha ido construyendo el Centro Democrático desde septiembre de 2013, cuando acuñó la idea del “castro-chavismo.” Así estigmatizaron a Santos y a las Farc convirtiéndolos en continuadores de una apuesta ideológica inexistente (hoy Cuba ha reconstruido sus relaciones con Estados Unidos y Maduro ha reemplazado incompetentemente a Chávez, haciendo prácticamente imposible su permanencia en el poder tras las próximas elecciones).

Además de esta estigmatización se dedicaron a manipular a muchos colombianos promoviendo la idea que había una guerra entre Santos y Uribe, cuando en realidad los ataques al proceso de paz venían desde el Centro Democrático que promovía la idea que “Santos le estaba entregando el país a las Farc”.

Con la excusa de criticar a Santos este sector se propuso atacar a la institucionalidad colombiana para aumentar la sensación de “desgobierno”. El más reciente ejemplo es la declaración de María Fernanda Cabal, según la cual “las Fuerzas Armadas se vendieron”. Con un discurso simplón e irresponsable han logrado llegarles a incautos inconformes con el Gobierno.

Por ejemplo, en Pijao, Quindío, conversé con una joven bióloga que hacía campaña por el No. En medio de la conversación le dije: “uno puede hacer campaña en contra de los acuerdos sobre la base de sus contenidos pero no basado en las mentiras de estos volantes”. Ella reconoció que el volante “exageraba”, pero que hacia campaña por el No porque, aunque no había sido víctima, no estaba dispuesta a tolerar la impunidad para las Farc.

Es fácil mantener una posición radical cuando uno no se expone a conversar con otros. Me habría gustado que esta joven hubiera conversado con Martha Luz Amorocho, quien me contó cómo perdonó a las Farc después de que uno de sus hijos muriera en el atentado del Club el Nogal.

La gran diferencia entre muchos colombianos que juzgan desde su experiencia cotidiana alejada del conflicto, y las personas que participaron en negociación de La Habana, es que estos últimos tuvieron la posibilidad de encontrarse con otros y terminaron reconociendo su humanidad.

Precisamente para no hablar desde supuestos, en Rodeemos el Diálogo organizamos muchos eventos para que colombianos del común conociéramos a personas del Gobierno, de los medios, a algunas víctimas y excombatientes. Quizás, como ocurrió en mi caso, algunos cambiaron sus imaginarios a través de estos encuentros.

Escuchar a Carlos Holmes Trujillo aumentó mi respeto por su claridad, su trayectoria y su compromiso por construir un país mejor. Sin embargo, aún no logro entender cómo su postura liberal encaja dentro del Centro Democrático. Por otra parte, dialogar con Mauricio Jaramillo permitió que aumentará mi confianza en la voluntad de paz de las Farc. No obstante, todavía hoy me cuesta entender cómo un hombre amable y reflexivo decidió quedarse hasta el final en una estructura que privilegió lo militar sobre lo político para sobrevivir a la guerra.

Lástima que el Centro Democrático no aceptara las invitaciones de las Farc y el Gobierno para ir a La Habana. Su campaña por el No habría sido distinta si hubieran conversado frente a frente con los comandantes de las Farc, tal como ocurrió con las víctimas de los Diputados del Valle. Seguramente no estarían recurriendo a la estrategia tramposa de mentir sobre el número de curules que recibirán las Farc o las tierras que van a recibir gracias a la reforma rural integral.

Por tanto, invito a los colombianos indecisos a derrotar el rencor y las mentiras promovidas por el Centro Democrático votando Sí el 2 de octubre. Así abrirán la posibilidad para que aquellos que han promovido el miedo y el rencor como estrategia política aprendan que la esperanza de un mundo mejor y el perdón son los motores de la historia.

El triunfo del Sí permitirá que esta guerra llegue a su fin y hará posible que en un futuro cercano se encuentren los uribistas y los excombatientes de las Farc, dando inicio a un nuevo ciclo en medio del cual es factible que a pesar de las heridas, de los errores, de los temores y de los rencores, acepten que todos somos hermanos de un mismo país.

Después de cuatro años de seguir este proceso y de apoyarlo constantemente, soy más sensible y estoy más comprometido con el futuro de mi país. Tristemente no estaré en Cartagena el día de la firma oficial para agradecer al Presidente Santos y a “Timochenko” por trabajar en un proceso que hoy nos devuelve la confianza en que Sí podemos vivir en paz; pero mi compromiso es ayudar a desmontar la polarización para construir un nuevo país.

*Profesor y Consultor en Justicia Transicional y miembro de Rodeemos el Diálogo

@AndGomezSuarez