El turno del periodismo en nuestra verdad del conflicto | ¡PACIFISTA!
El turno del periodismo en nuestra verdad del conflicto Ilustración: AN
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El turno del periodismo en nuestra verdad del conflicto

María Camila Paladines - febrero 14, 2021

El pasado lunes 8 de febrero, la Comisión de la Verdad abrió el Espacio de Escucha con periodistas, para que cada uno aportara su verdad sobre las limitaciones y las falencias de los medios de comunicación en el cubrimiento del conflicto armado colombiano. Este fue el resultado.

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‘Periodistas: entre el deber de informar y la primicia del conflicto’, así se tituló el encuentro de la Comisión de la Verdad, la entidad estatal que busca el esclarecimiento de los hechos  en el marco del conflicto armado y cuyo objetivo es satisfacer el derecho a la verdad de las víctimas y de toda la sociedad, así como contribuir a la no repetición y a una sana convivencia de cara al futuro. 

En el espacio participaron Marta Ruíz (periodista con amplia trayectoria en temas de conflicto y paz para publicaciones como Revista Semana y ahora comisionada de la Verdad, hizo las veces de moderadora), Orley Durán (fundador de la Red de Emisoras Comunitarias del Magdalena Medio), Ignacio Gómez (subdirector de Noticias Uno), Juan Diego Restrepo (director del portal Verdad Abierta), Pedro Vaca (relator especial CIDH y exdirector de la Fundación Para la Libertad de Prensa), Carmen Rosa Pabón (periodista de Arauca), Hollman Morris (periodista y documentalista) y Ricardo Corredor (director de comunicaciones de la Comisión).

Aquí pueden ver el encuentro completo.

Nosotros rescatamos algunas de las frases y verdades más poderosas que aportaron los periodistas:

 

Entre más pasan los días, más confirmo que la salida a nuestra guerra pasa por la libertad de expresión, pero no solo pasa por invocarla, pasa por entenderla y garantizarla”: Pedro Vaca

Garantizarla, según él, para aquellos con los que uno se identifica y aún más para los opuestos. Vaca abrió el evento presentando cinco álter egos que describen el papel de la prensa en Colombia.

La prensa como un acto de memoria, porque reconoce los pasajes dolorosos y aterradores de la guerra, y que hoy permite que conozcamos nuestra historia. Como víctima de censura, del abandono estatal, de la impunidad, de la inteligencia gubernamental sin fundamento, de las amenazas y los asesinatos. Como foco de autocensura, no por querer sino por miedo a perder su trabajo o hasta su vida. Como una herramienta inexistente en muchos territorios de Colombia, donde la información no llega o de donde la información no sale. Y, por último, como con “déficit de aprendizaje colectivo”, un llamado a los periodistas a evolucionar, a ser éticos, a tener profundas convicciones democráticas, a dejar las vanidades y a recuperar su “lugar de referencia social”.

Vaca da las “GRACIAS, con mayúsculas” a la prensa, una prensa que también le debe agradecimiento a entidades como la FLIP, que él presidió durante los últimos 10 años. 

 

“El papel del periodista es navegar entre aguas sucias y encontrar los hechos objetivos ahí, pero, definitivamente, hay gente que no está dispuesta a que los hechos se conozcan”: Ignacio Gómez

Las aguas sucias a las que se refiere Gómez son las que se lanzan entre bandos enemigos. Ignacio asegura que él hoy es un “muerto andando”, porque ha sufrido exilios, ha perdido sueños y parejas. Lleva 14 años con un acompañamiento del Estado, de quienes dice no están ahí precisamente para evitar su muerte, sino “para que no acierten cuando me disparen”.

‘Nacho’ habló del Plan Colombia –el pacto bilateral entre el gobierno colombiano y el estadounidense de características contrainsurgentes y antinarcóticas, implementado entre finales de los años 90 y primeros años de los 2000– y de los múltiples exilios, amenazas y agresiones que por lo menos 15 periodistas, como él, sufrieron en esa época, solo por su enfoque en la protección de los derechos humanos.

 “Los medios jugaron (en las décadas del 80 y 90) un papel importante en la prensa, no todos por igual, pero los delincuentes, los autores de masacres, los inspiradores, los pagadores de masacres tenían desde el principio y aún conservan espacios en medios de comunicación”. Y entre los pagadores nombra algunos: el jefe paramilitar Carlos Castaño, el Cartel de Cali y el teniente coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez.

Gómez considera que además de esclarecer los asesinatos de 157 periodistas, es necesario volver al principio, cuando los medios de comunicación tenían la mirada en lo social y no se trataba de un banquero que decía “uy, voy a hacer un negocio, voy a hacer esta revista y voy a llamar unos periodistas”. Para él, el país debe rehacer su tejido social y justo ahí, de ese retejer, tienen que surgir medios que “sí satisfagan el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información que quieren los colombianos”.

El turno del periodismo en la Comisión de la Verdad.

Publicado por PACIFISTA en Martes, 9 de febrero de 2021

 

“Hay un grueso de periodistas que tuvieron que trabajar en grandes medios que no tuvieron la independencia necesaria para cubrir el conflicto armado como se debe”: Juan Diego Restrepo

Así como ‘Nacho’, Juan Diego Restrepo también habla sobre responsables y, por ende, sobre la falta de independencia de los periodistas y algunos medios de comunicación durante el conflicto armado. Cuenta un caso particular: una carta que Alberto Jaramillo Osorio, secretario de Radio Cadena Nacional (RCN), le envió a Fernando Gómez Martínez, gobernador de Antioquia en 1963 y fundador del periódico El Colombiano, tres días después de la masacre del Cairo en Santa Bárbara Antioquia, perpetrada por el Ejército el 23 de febrero del 63, en la que dice:

“La junta directiva hace saber al señor gobernador que ha dado instrucciones a los redactores de sus noticieros respecto al cuidado que deben tener en la difusión de noticias que han de hacer siempre con miras a defender el Gobierno, el Ejército y a contribuir con el mantenimiento de la paz”.

Para el director de Verdad Abierta hacen falta actores en las conversaciones de conflicto y periodismo. Deberían estar presentes todos los que vivieron el conflicto de los 80, 90 y 2000, por ejemplo; los anunciantes, para que cuenten cómo fue la presión ejercida sobre los medios a los que les pagaban para tergiversar la información; algunos representantes de la ciudadanía que tengan diferentes perfiles para que se les abra el micrófono y cada uno tenga la posibilidad de contar cómo sentía que la prensa le contaba la guerra; y los jefes de prensa de las Fuerzas Militares y de los entes de gobierno para que digan cómo ellos entregaban versiones amañadas sobre masacres, homicidios, desapariciones y cómo utilizaron testigos para que la prensa los entrevistara y transformara a su favor las responsabilidades de la fuerza pública en unos hechos concretos.

Y aunque Restrepo  dice ser pesimista y no cree en un cambio en los medios de comunicación, tiene una visión clara sobre la importancia de, por un lado, fortalecer los medios independientes y plurales que hay en Colombia, y tratar de que esos medios hagan un periodismo muy explicativo, y, en últimas, empezar a formarlos desde ya para que sean quienes divulguen el informe de la verdad de la Comisión de La Verdad. Que no se les deje esa “tarea a los grandes medios que vienen de la banca, que vienen de las finanzas”, porque seguirán cambiando la historia.

 

“El periodismo entra como una avanzada para develar esas mentiras y esos engaños que hacen parte del arte de la guerra”: Hollman Morris

“Y eso fue lo que hizo especialmente Contravía, el espacio periodístico que fundé desde el año 2003 durante casi más de diez años, y eso tuvo unos costos que afectaron la verdad y que afectaron al equipo periodístico, pero sobre todo afectaron al derecho que tienen los colombianos a estar bien informados sobre algo que ha atravesado y marcado la vida del país y que nos ha convertido, a la gran mayoría de colombianos, como víctimas, unos de manera directa otros de manera indirecta, de este conflicto”, fueron algunas de las primeras palabras de Morris en el espacio.

Aprovechó para hacer dos revelaciones que, según él, nunca había contado. La primera tiene que ver con su segundo exilio, en febrero de 2009, luego de que el entonces presidente  Álvaro Uribe Vélez lo señalara públicamente como aliado del terrorismo, y que en medio de eso, Uribe Vélez había ordenado “de manera personal y directa” a un fiscal –el mismo que a él le contó– que lo capturara. La segunda revelación tiene que ver con un hecho de agosto de 2004, en el río Putumayo, cuando Morris  fue detenido arbitrariamente por fuerzas combinadas del Ejército y de la Infantería Marina; el sargento de Infantería Marina de apellido Puello le contó que el general Fracica –investigado por el asesinato del magistrado auxiliar del Consejo de Estado, Carlos Horacio Urán Rojas, durante la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985– había dado la orden de detenerlo y lanzarlo de un helicóptero “que esa noche efectivamente llegó”.

 

El turno del periodismo en la Comisión de la Verdad.

Publicado por PACIFISTA en Miércoles, 10 de febrero de 2021

“A mí me parece que debilitar la libre expresión y limitar la libertad de expresión es, en cierta forma, ir acabando con la democracia”: Carmen Rosa Pabón

Para Carmen Rosa Pabón limitar la libre expresión del pueblo y de los periodistas, y atacar la verdad, es una estrategia de los actores en conflicto sin importar cuál sea su ideología política, ni si son legales o ilegales. 

Ella estableció tres momentos clave para los periodistas en las regiones como Arauca, donde esos actores primero intentaron seducirlos, luego los estigmatizaron y finalmente algunos fueron silenciados. Con esas actuaciones “están limitando el mensaje y la información que llega a un pueblo, y un pueblo que no tiene información es mucho más fácil de manipular”, dijo la periodista.

Como parte de su verdad, cree que el periodismo investigativo merece una oportunidad, merece ser fortalecido, porque es la mejor forma de profundizar en lo que los ciudadanos del común quieren saber. Además, asegura firmemente que el Estado debe cumplir la tarea de cero impunidad y lo ejemplifica con tres casos: el de Néstor Henry Rojas Monje, asesinado hace 29 años; el de Efraín Varela, asesinado hace 18 años; y el de Luis Eduardo Alfonso Prada, asesinado hace casi 17 años, todos casos impunes hasta hoy.

 

El turno del periodismo en la Comisión de la Verdad.

Publicado por PACIFISTA en Jueves, 11 de febrero de 2021

“Yo creo que las radios (comunitarias) nacieron con la boca tapada”: Orley Durán

En 1999, surgieron las radios comunitarias en el Magdalena Medio y, según Orley, “ante esa mordaza con la que nacemos muchas radios comunitarias nos tocó, más o menos como hasta el año 2011, ser muy creativos y contar la verdad, no desde lo periodístico sino desde la ficción”. Formatos como las fábulas y dramatizados radiofónicos llenaban las cabinas de ‘fantasía’ en su imposibilidad de hablar, por ejemplo, de corrupción privada o pública, y donde los actores involucrados tomaban formas de animales.

Además de su verdad, Durán tiene consejos para que el  periodismo aporte de cara a la no repetición de ese silenciamiento, de las presiones y de la manipulación que ha vivido el sector:

  1. A corto plazo, dejar de considerar desde la academia al periodismo como algo neutral y objetivo.
  2. Ponerse en los zapatos de las víctimas y desde ahí narrar las historias. Desde los hechos locales, desde el detalle de las situaciones que han vivido. “Eso implica ser conscientes de la visibilidad, la legitimidad y el reconocimiento que requieren esas víctimas porque esa parte de la historia no se ha contado todavía”.
  3. Que los medios de comunicación trabajen de la mano, por ejemplo, con la Justicia Especial para la Paz (JEP), con la Comisión de la Verdad, con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UPBD); y que en esa alianza pueda priorizar esas situaciones del conflicto armado que siguen siendo invisibles, hacerlas públicas y lograr que la gente “sienta empatía por esa situación, por esa víctima y no por los victimarios que han hecho tanto daño y han generado tanto dolor”.
  4. Menos medios de comunicación en vivo y más medios que permitan a las audiencias entender a profundidad lo que está ocurriendo con el conflicto colombiano.
  5. Formar a los periodistas locales, más allá de un taller o un encuentro, porque ellos “tienen un mar de conocimiento con un centímetro de profundidad con respecto a lo que es la JEP, por ejemplo”.
  6. Y finalmente, “los medios de comunicación comunitarios y ciudadanos deben seguir apostando por una función social que es elemental y tiene que ver con la posibilidad de seguir moderando el debate público”.

 

Según la Fundación Para la Libertad de Prensa (FLIP), desde 2006 hasta la actualidad se han registrado 3.375 casos de violaciones contra la libertad de prensa entre los que se encuentran distintos tipos como robo o eliminación del material periodístico, daño a la infraestructura, atentado, hostigamiento, espionaje o invasión, exclusión, acoso judicial, acceso a la información pública, solicitudes de remoción o bloqueo de contenidos en Internet y ciberataque a páginas web. Todo sin contar las violaciones antes de esa fecha que  quedaron  por fuera del registro.

Lo dijo esta semana Jonathan Bock, actual director de la FLIP, en diálogo con PACIFISTA!, las agresiones contra la prensa, que antes de reducirse siguen aumentando en volumen y forma, deben ser entendidas como un mensaje en el que “la prensa se entiende como oposición, en el que no existe tolerancia hacia el pensamiento crítico”. Bock se refiere, especialmente, a los últimos cuatro años, donde la flagrancia y reiteración de los hostigamientos van desde espionaje, abuso de la fuerza policial y “actitud displicente y estigmatizante” desde funcionarios de alto nivel.

Ofrecer garantías a la prensa es parte de la gracia de proteger los discursos vulnerables a la manipulación, que en el caso de la verdad del conflicto son la mayoría. Es una forma de garantizar, además,  que salga a flote la verdad que descansa en los directos responsables.