El jalón de orejas de la Cruz Roja a la mesa de La Habana por los desaparecidos | ¡PACIFISTA!
El jalón de orejas de la Cruz Roja a la mesa de La Habana por los desaparecidos
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El jalón de orejas de la Cruz Roja a la mesa de La Habana por los desaparecidos

Staff ¡Pacifista! - Marzo 14, 2016

Colombia es el país de Latinoamérica con más desaparecidos. El CICR pide que se agilicen las medidas para buscarlos.

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Foto: CICR

 

“Mientras cada hora se reporta una persona como desaparecida en Colombia, solo cada tres horas aparece una de ellas, viva o muerta”. Así arranca el capítulo sobre desaparecidos del último informe anual del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que agrega que debido a esa desproporción hoy el país cuenta con más de 79 mil personas desaparecidas, según datos del Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres (SIRDEC). La cifra reúne a personas desaparecidas en medio del conflicto armado pero también por otras causas.

Los desaparecidos en medio de la guerra son al menos 45 mil. Dice el informe que “de lejos, las dimensiones de esta tragedia humanitaria superan las de cualquier otro país del continente y las de la mayoría de conflictos armados recientes del mundo”. Hay más víctimas de ese crimen en Colombia que, por ejemplo, en las dictaduras de Chile o Argentina. La peor parte es que, por un lado, es escasa la información que se puede obtener de los presuntos responsables sobre el paradero de la víctima, y, por otro lado, los registros en cementerios, en Medicina Legal y en otras bases de datos son pocos y confusos comparados con la demanda de los familiares.

(Vea también: Así son las exhumaciones que buscan devolver los restos de 20 mil desaparecidos)

Además, todo el papeleo y los trámites que se necesitan para denunciar una desaparición y activar la búsqueda son complicados. En los casos que hay información o alguna pista para buscarlos, muchas veces la capacidad de las autoridades encargadas es limitada, tanto en aptitudes como en dinero. Incluso, si aparece un cuerpo y se toman las muestras de ADN para cotejar la información y tratar de identificarlos, sigue siendo difícil llegar a ellos. Por ejemplo, apenas hasta hace poco tiempo se empezaron a cruzar los datos de exhumaciones con los registros de huellas de la Registraduría.

La pesadilla de los familiares 

Emilio, un hombre de 75 años que, junto a su esposa, se ha pasado los últimos seis años tocando puertas para encontrar a Edwin, su hijo, siente que “esto que nos hacen a los familiares, no decirnos qué pasó, es inhumano desde todo punto de vista”. La incertidumbre se alimenta del miedo: a la vez que buscan a su familiar escuchan a diario historias de torturas, desmembramientos y cuerpos que flotan en los ríos de todo el país.

Foto: CICR

 

Aunque Emilio y su esposa dicen que todavía esperan que su hijo llegue con vida, el drama de muchos familiares trasciende la barrera de la muerte. Puede que ya hayan perdido la esperanza de volver a ver a su ser querido vivo, pero difícilmente lograrán cerrar el ciclo porque no hay forma de hacer el duelo sin antes saber qué pasó. “El dolor nunca pasa porque uno nunca puede llorar a ese ser querido, uno no tiene un sitio dónde ir a buscarlo”, dijo una víctima en Bogotá al CICR.

(Vea también: Una charla íntima entre familiares de desaparecidos)

En el informe, a partir de los testimonios de más de 200 personas, se plantearon siete necesidades urgentes de los familiares para tratar de aliviar su sufrimiento. La primera y más importante es saber qué pasó: que les expliquen si está vivo o muerto y cómo ocurrieron los hechos. Después de eso, exigen que les entreguen los restos, para poder sepultarlos y hacer el duelo. Además, durante el proceso de búsqueda, es imperativo que el Estado cumpla tres tareas: proveer seguridad, porque en muchos casos reciben amenazas; apoyar económicamente, porque el desaparecido normalmente aportaba dinero, y recibir un trato digno por parte de los funcionarios, pues según el informe la atención y orientación suele ser incompleta. Por último, los familiares piden que se haga memoria para reparar el nombre y la dignidad, y que todo el proceso se acompañe con apoyo psicosocial.

La tarea del CICR para encontrar desaparecidos

El pasado 17 de octubre, en el marco de los diálogos entre el Gobierno y las Farc el Cuba, las partes anunciaron un acuerdo con medidas inmediatas para agilizar la búsqueda de desaparecidos durante la guerra. En ese acuerdo solicitaron apoyo al CICR para implementar las medidas. Gobierno y Farc se comprometieron a darle al Comité toda la información que tuvieran en sus manos sobre el posible paradero de miles de desaparecidos. Aunque han trabajado de manera conjunta durante cinco meses, en el informe se hace un llamado a las partes para que agilicen aún más el proceso, porque al paso que lo están haciendo la búsqueda tardaría varias décadas.

Foto: CICR

 

Mientras llega la información prometida desde La Habana, en el CICR continúan con la labor humanitaria para tratar de amortiguar efectos de la desaparición que se han descuidado. En el último año dieron apoyo económico y psicosocial a cientos de familiares, capacitaron a 400 personas que atienden la búsqueda de familiares de desaparecidos, hicieron talleres con fiscales y expertos forenses para mejorar las prácticas en terreno y apoyaron regiones donde la crisis es mucho más grave, como Saravena, Quibdó y Buenaventura. Además, construyeron bóvedas para guardar dignamente los restos y excavaron en lugares donde otras instituciones no lo habían hecho por razones de seguridad.

(Vea también: Búsqueda de desaparecidos: no avanza en La Habana ni en Colombia)

Según el informe, el CICR sigue esperando que las medidas inmediatas se agilicen. Mientras tanto, saludan los avances que se han logrado en el marco del acuerdo entre Gobierno y Farc, como la entrega de 29 restos de desaparecidos a sus familiares en diciembre pasado. Aunque esa fue la primera, la Fiscalía adelanta más exhumaciones y envía los datos para que los cuerpos no identificados puedan ser analizados y comparados con los registros que hay en distintas bases de datos. Al tiempo que eso pasa en Colombia, el Comité trabaja en La Habana con los delegados del Gobierno y las Farc para concretar por fin una lista de casos prioritarios y tener un esquema claro de trabajo.