El abecé de las últimas acciones de las Farc
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El abecé de las últimas acciones de las Farc

Juan David Ortíz Franco - Junio 15, 2015

Los atentados de las últimas semanas inquietan y demuestran cuáles son las implicaciones de negociar en medio del conflicto. Pese al dolor que generan, tienen una explicación en la racionalidad de la guerra.

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Dejar sin energía eléctrica a Tumaco y Buenaventura, sin agua a Algeciras, derramar miles de galones de petróleo en una fuente hídrica en el Putumayo, volar el Oleoducto Transandino –varias veces en una misma semana-, asesinar con tiros de gracia a dos policías en Nariño, entre ellos a un Coronel, comandante de distrito.

Desde el fin del cese unilateral, el pasado 22 de mayo, las Farc han sacado de su portafolio las acciones de saboteo que ya acostumbraban en la dinámica normal del conflicto e implican un despliegue militar modesto, con un bajo costo en vidas humanas, pero con el mayor impacto posible en la opinión. ¿Por qué? ¡PACIFISTA! ofrece una explicación.

1. ¿El cese unilateral solo era una estrategia política?

Para los más críticos, las Farc utilizaban el discurso del cese unilateral como una fachada, era una estrategia política para posicionarse y dar la apariencia de que existía una verdadera voluntad de paz. En realidad –según decían- los atentados continuaban y el país seguía enfrentando las mismas atrocidades de siempre.

Pero no, las cifras dicen lo contrario. De acuerdo con la Fundación Paz y Reconciliación, durante el cese unilateral las acciones ofensivas de esa guerrilla se redujeron  en un 90 por ciento si se compara lo sucedido durante los cinco meses de tregua con el mismo periodo de 2011, antes de que se iniciara el proceso.

El análisis de esa organización indica que, de 895 acciones armadas ocurridas en ese periodo de 2011, se pasó a 91 en 2015. De ellas, 12 fueron violatorias de la tregua –incluyendo el atentado en el que murieron 10 soldados en Buenos Aires, Cauca- y 79 se dieron por ofensiva de la Fuerza Pública. Paz y Reconciliación asegura que durante el cese unilateral se salvaron cerca de 600 vidas.

¿Entonces? Una explicación posible sobre las más recientes acciones de las Farc apunta a que esa organización pretende dar un mensaje sobre la diferencia –que según las estadísticas es notoria- entre un periodo de tregua y uno de confrontación. Con ataques que tengan un fuerte impacto en la opinión demuestran que su cese unilateral no fue solo un discurso sino que tuvo efectos prácticos sobre la situación de muchas regiones del país.

2. ¿Se puede cuestionar la capacidad militar de las Farc?

Otra explicación posible está relacionada con el interés de la guerrilla por demostrar que su capacidad militar no se encuentra tan diezmada como aseguran algunos sectores de la opinión, principalmente los más cercanos a las Fuerzas Militares.

Ataques como el que dejó a más de 400 mil personas sin energía en Buenaventura implican un mínimo despliegue logístico y militar, pero generan un impacto de mayores proporciones, no solo sobre el casi medio millón de habitantes que tiene el puerto, sino sobre quienes ven en esa situación la capacidad de la guerrilla para golpear la infraestructura energética sin que el Estado pueda reaccionar.

En realidad, ese tipo de acciones de saboteo a la infraestructura energética no implican un gran despliegue logístico. Una pequeña cuadrilla de guerrilleros, que fácilmente pasa desapercibida, puede generar un impacto de proporciones mayúsculas que pone sobre la mesa la idea de que el potencial militar de la guerrilla se encuentra intacto.

3. ¿Y el cese bilateral?

El presidente Juan Manuel Santos calificó como irracionales y como actos de terrorismo las más recientes acciones de las Farc. También dijo que la guerrilla se equivoca si cree que por medio de esas acciones logrará que el Gobierno considere necesario acordar un cese bilateral al fuego.

“Si con estos actos cobardes, insensatos, las Farc pretenden llevarme a un cese bilateral del conflicto, se equivocan. La orden para las Fuerza Militares, se los he reiterado esta mañana, es arreciar, es mantener la ofensiva militar”, dijo Santos el sábado desde Europa

Pese a que Santos insiste en que el cese bilateral solo ocurrirá una vez se logre un acuerdo definitivo para la terminación del conflicto, durante los cinco meses de tregua guerrillera se habló de una supuesta instrucción a las tropas de las Fuerzas Armadas para que redujeran sus acciones ofensivas.

La principal muestra de desescalamiento del conflicto ocurrió con la orden de suspender los bombardeos, la principal ventaja estratégica de las Fuerza Pública sobre la guerrilla. Esa instrucción presidencial surgió una vez el propio Gobiernos aseguró que las Farc estaban cumpliendo el cese bilateral anunciado en diciembre.

La decisión de suspender los ataques aéreos se reversó con el atentado en que murieron 10 militares en el departamento de Cauca. Justamente, familiares de algunos de los soldados fallecidos aseguraron que ese grupo de tenía la orden de no adelantar ataques contra las cuadrillas guerrilleras.

4. ¿Nada de lo que pase en Colombia puede afectar el proceso en Cuba?

En noviembre de 2014 las Farc secuestraron en el departamento de Chocó al general Rubén Darío Alzate, comandante de la Fuerza de Tarea Titán del Ejército. Las circunstancias todavía no son claras y si bien el oficial fue liberado pocos días más tarde, ese episodio implicó la suspensión temporal de los diálogos.

Desde Cuba las Farc cuestionaron la posición del Gobierno y aseguraron que la determinación de levantarse de la mesa contradecía lo consignado en el acuerdo que permitió la instalación de la mesa de negociación.

Según esa guerrilla, la decisión de negociar sin un cese al fuego bilateral significa que nada de lo que ocurra en Colombia debería afectar el desarrollo de la agenda de negociación. En esa idea insistió en una carta fechada el 11 de junio, alias “Timochenko”, el máximo comandante de las Farc:

“Desde la primera aproximación con el presidente Juan Manuel Santos, las Farc-EP planteamos que las conversaciones se desarrollaran en los marcos de un cese el fuego bilateral, y todo el mundo sabe que esa ha sido otra de nuestras inamovibles posiciones. Porque la guerra es brutal, produce muertos, heridos, destrucción y devastación. Porque incrementa los odios”.

Pero no ha sido así y esa guerrilla, con sus acciones recientes, insiste en dar cuenta de la diferencia que hay entre negociar en medio de la guerra y negociar si antes se deponen las armas.

5. ¿La ofensiva y el capital político?

Ariel Ávila, coordinador del Observatorio de la Fundación Paz y Reconciliación, asegura que el país no enfrenta una ofensiva guerrillera sino el regreso de la dinámica normal de la confrontación armada.

Sin embargo, el contrate entre el antes y el después de la tregua sí implica un alto costo político, en especial para el Gobierno que tiene que enfrentar las críticas por mantener los diálogos pese a las circunstancias.

“Estoy dispuesto a gastarme hasta el último centavo de mi capital político”, dijo Santos al rechazar las acciones de la guerrilla, pero insistió en que los diálogos no serán suspendidos, como lo ha pedido un sector de la opinión. “Quienes quieren forzarme a desistir en la búsqueda de la paz también se equivocan”, agregó el presidente.

Ese escenario no es nuevo pero, a diferencia de lo sucedido en los últimos meses, cuando el Gobierno pudo recoger los réditos de la caída en las acciones armadas, la situación reciente, ofensiva o no, obliga a fortalecer los discursos y a esperar que, como dice Paz y Reconciliación, baje la marea y la confrontación disminuya.