Bárbara López, la poeta colombiana a quien la violencia exilió Bárbara López. Foto: María Victoria Cristancho
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Bárbara López, la poeta colombiana a quien la violencia exilió

Colaborador ¡Pacifista! - Junio 12, 2019

Hablamos con ella en su casa, desde donde ha intentado narrar experiencias difíciles como la migración.

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Por: Laura Jaramillo Duque

Conocí a Barbará en la velatón internacional por los asesinatos de lideres sociales. Éramos un grupo pequeño de más o menos unas 30 personas. Estábamos en Londres. La organizadora, una chica rola estudiante de antropología, había impreso los nombres de los lideres, datos sobre la guerra en Colombia y algunas cifras de apoyo. Después de organizarnos, nos paramos frente a la entrada principal del centro comercial de Elephant and Castle,  lugar conocido por su fuerte presencia latina, particularmente colombiana. Nos tomamos un par de fotos, dijimos algo para la cámara y volvimos a entrar al centro comercial. Dentro había una galería con una exhibición de fotos de mujeres exiliadas por la guerra en Colombia. Aprovechamos el espacio para crear un pequeño altar por los lideres sociales e hicimos un minuto de silencio.

Terminado nuestro pequeño homenaje comenzó la inauguración de la exhibición de “Mujer Diáspora”, dónde estaban retratos de varias mujeres y sus historias del exilio. También hubo un performance que emulaba el desplazamiento forzado del campo a la ciudad, las dificultades y el miedo de llegar a un lugar donde no se es aceptado y la necesidad de liberarse de la angustia y el temor que asecha cada día. Otra mujer bailó cumbia y con su vestido creó una ondulación similar al oleaje del mar, habló un poco sobre su experiencia y sobre cómo la danza le había ayudado a encontrar un lugar seguro para habitar. Poco después tuve la oportunidad de hablar con Bárbara, pues estaba buscando poetas colombianas con el propósito de hacer un evento de poesía latinoamericana. Intercambiamos datos y prometió invitarme a su “Tertulia en casa” para intercambiar poemas y pensamientos.

Poco después nos encontramos en el Southbank Centre, me dijo que algunos amigos iban a llegar más tarde, pero que podíamos sentarnos e ir hablando nosotras. Ella es una de esas personas que invita a un montón de desconocidos a pasar una tarde hablando de literatura, tomando vino y comiendo papitas. Mientras los demás llegaban tuve suficiente tiempo para conocerla mejor. Llevaba alrededor de 40 años viviendo en Londres y nunca había vuelto a Colombia, dijo. Ese dato me sorprendió, pues era demasiado tiempo sin volver y por lo menos yo no me imaginaba capaz de vivir esa cantidad de años por fuera del país.

-Salí de Colombia en julio de 1980, era verano en la capital inglesa y como yo venía de Bogotá pues me pareció caliente. El primer invierno se manifestó con toda la crudeza posible, recuerdo que nevó para la Navidad, y claro para mí fue espectacular, nunca antes había visto nevar. Fue así como comenzó mi romance con esta gran ciudad, llena de contrastes y misterios, dijo.

-¿Cómo te fue con los ingleses? ¿cómo te fue adaptándote? – le pregunté.

-Los comienzos, con una nueva cultura e idioma que no hablaba, fueron un poco duros, quizá eso mismo me motivó a no rendirme. Desde un principio tenía claro que aquí sería mi “casa” y  tan pronto pude empecé a estudiar inglés, al igual que a mezclarme con gente de diferentes culturas y razas, esto ayudó mucho a mi enriquecimiento personal y fue un empuje muy importante en mi creatividad.

Bárbara hablaba de su vida con mucha tranquilidad, me contó que su mamá se fue a vivir a Londres con ella y que nunca había querido volver a Colombia: “¿para qué si allá no hay nada para mí?, aquí lo tengo todo”, decía. Me da la impresión de que este era también uno de los motivos por los que Bárbara no había vuelto; sentí que ella, en Londres, había logrado crear una vida y construir un hogar donde era madre y abuela  y había logrado escapar de dificultades y miedos para verse inmersa en un mundo que le brindaba oportunidades y seguridad.

-Soy víctima de la violencia al igual que mi familia, tuvimos que salir de Colombia para hacernos un espacio en el cual poder sentirnos seguros. Como la mayoría de personas en Colombia, la violencia la viví de cerca y de hecho tuvimos que desplazarnos continuamente así que no pude fomentar amistades duraderas. 

Es por este motivo que algunos de sus poemas tocan temas diversos, quizás universales, pero también parte de su trabajo relata hechos de violación a los derechos humanos, como los asesinatos a líderes sociales. 

Al poco tiempo comenzaron a llegar los otros invitados a la tertulia. En medio de la conversación y el vino me enteré de que Bárbara también actuaba y cantaba, pues un amigo de ella le había pedido que nos cantara un poco; pero como buena colombiana, logró enredarnos y cambiar de tema. Me gustan mucho las personas que son multifacéticas en su creación artística, sobre todo porque me ayudan a darme cuenta de que no es posible separar disciplinas como si fueran objetos completamente diferentes.

Para Bárbara escribir, actuar y cantar son disciplinas que se complementan a nivel personal, pues la escritura es un proceso solitario, mientras que cantar y actuar se requiere ir a los ensayos y presentaciones a pesar del mal tiempo y los quebrantos de salud.Cada forma artística necesita un espacio y un tiempo adecuado, necesita dedicación,  la cual a veces es en grupo y en otras es con uno mismo.

Aunque Bárbara describió el proceso de escritura como un proceso solitario, gran parte de su trabajo es en colectivo. Uno de sus primeros proyectos fue el libro Fantasmas, amor y más, el cual fue su primera experiencia de publicación en español. El libro es una antología de versos y cuentos urbanos de tres poetas/escritores colombianos radicados en Londres.

-Fantasmas, amor y más ha sido un proyecto muy querido, tengo muy bellos recuerdos de los momentos vívidos mientras el proyecto iba tomando forma. Fue como una especie de acercamiento a mis raíces, esto representó un reto tanto emocional como creativo, ya que tratamos de coordinar las poesías y cuentos para que el libro tuviese cierta fluidez al cambiar de un autor a otro; recién nos conocíamos y aprendimos a trabajar en grupo respetando la individualidad de cada quien y su expresión poética/artística.

Bárbara continuaba: – Era la primera vez que me sentaba seriamente a considerar la publicación de un libro, pues antes había publicado en revistas literarias en línea y participado en algunas antologías en inglés, en donde solo enviaba mi trabajo y ya. Con Fantasmas, amor y más estuve pendiente de todo detalle y en contacto directo con el editor, pues al fin y al cabo era nuestra obra y había que cuidar cada detalle. Fue una edición limitada, tuvo muy buena acogida y todavía preguntan por ella aquellos que no pudieron comprarla, esto naturalmente nos ha animado a pensar en una nueva edición, incluida la digital para llegarle a más gente. Eso es un proyecto a futuro. Como ves, hay proyectos que duran mucho tiempo.

Después de este momento, otras oportunidades y espacios fueron llegando a su vida, dándole más matices, experiencias y fuentes creativas. Londres se caracteriza por ello, es una ciudad en  donde la multiplicidad de personas y culturas permiten generar espacios de creación colectiva que promueven la reflexión y el autoconocimiento. ‘Bards without borders’ (Poetas sin fronteras), es un proyecto en el que cada año refugiados y migrantes se juntan para crear proyectos inspirados en sus experiencias.  En 2016 Bárbara participó como la única hispano hablante en un grupo de nueve poetas de diferentes países residentes en el Reino Unido para crear su propia obra basada en William Shakespeare, conmemorando el aniversario número 400 de su muerte.

– Fue una experiencia enriquecedora, tanto cultural como humana. Durante todo un año pusimos en escena un trabajo grupal donde el inglés nos unía, pero también cada uno aportó la riqueza de su lengua materna. La convivencia de los sábados creativos y el tour por diferentes ciudades, además de la puesta en escena con gente tan diversa me ayudó a comprender un poco más la naturaleza humana. Había gente de Tanzania, Persia, Etiopía y muchos otros países; me mostraron que en el arte las fronteras no existen, que todos sentimos igual frente al dolor, la migración, las secuelas que dejan las guerras y también sobre el anhelo de amar y la fuerza que nos da la sobrevivencia en países lejanos al nuestro como un denominador común en el ser humano.

Las obras de Bárbara, y de  Shakespeare, tocan temas de toda índole, entre ellas la poesía divulgativa acerca de la emigración, el abuso de poder y muchas otras emociones del ser humano. En este sentido Bárbara logra darle voz por medio de la poesía a aquellos que no la tienen o a quienes se la han robado, como es el caso de tantos colombianos que han vivido la guerra. Es por ello que se unió a “Mujer Diáspora”, antes llamado “Comisión de Verdad, Memoria y Reconciliación de mujeres colombianas en el exterior”. El grupo comenzó hace cuatro años con el propósito de trabajar con las victimas directas del conflicto armado por medio de testimonios y apoyo emocional:

-Se trata de sanar las heridas y aprender a vivir con los recuerdos – explica.

Además de este grupo, Bárbara hace parte de SLAP (Spanish and Latin American Poets and Writers), el cual tiene como propósito compartir el arte latino y español en Londres a través de la creación colectiva, además de apoyar causas sociales que afecten a ambas regiones por medio de la creación literaria. Esta iniciativa tiene una gran relevancia artística y política en el Reino Unido ya que la comunidad latina ha sido invisible para la comunidad anglosajona por muchos años.

La gentrificación es un problema serio en Londres, las comunidades más grandes de latinos en Seven Sisters y en Elephant and Castle están siendo desplazadas por proyectos de apartamentos de lujo y centros comerciales, obligando a comerciantes y familias a migrar cada vez más lejos del centro de la ciudad. Son pocos los espacios latinos que permiten el diálogo  y son aún menos los espacios en donde son visibilizados. Por este motivo la existencia de SLAP me dio la tranquilidad de saber que hay algo sucediendo y que poco a poco va cogiendo la fuerza necesaria para hacerse notar a mayor escala.

Bárbara me enseñó que es posible salir adelante en otros países y que existen diferentes espacios y formas para reflexionar y expresar aquello que más nos importa. Su trabajo, tanto en inglés como en español, está disperso en diferentes plataformas impresas y digitales, pero algunos de sus poemas sepueden encontrar en un blog que tiene con un amigo llamado “Tertulia en casa.” Para cerrar me gustaría compartirles un poema de Bárbara llamado Huir:

Escondida bajo el frondoso sauce,

su cuerpo medio sumergido en el agua,

el terror en los ojos, el dolor en el alma

mirando sin querer, los cuerpos inertes del padre y de la madre,

sin tiempo para lágrimas,

sin razones aceptables.

En su mente fija la huida, en su corazón una gran herida

el instinto la lleva a preservar, a cuidar la vida,

aun cuando morir es lo que quisiera!

y huye y se esconde y su nombre cambia …

y en nadie confía, ni en la tranquilidad del alba.

No sabe a dónde sus pasos la llevan

no sabe a quién buscar ni a quien decir lo que calla,

¡solo piensa en la venganza!

esconde sus sentimientos en el desván de su alma

les ha quitado la palabra,

y quisiera dejar sus ojos ciegos

para no ver tanta desgracia,

y llena de asco

a los enemigos se une,

se mezcla con ellos, aprende sus mañas,

quiere sorprenderlos

y en ello emplea sus días, sus tardes, sus mañanas,

en la búsqueda de lo incierto

en ese camino embarrado…

no encuentra paz, ni sosiego, ni esperanza

ya no vive más, al recuerdo se ha encadenado

se ha quedado en el pasado,

está muerta en vida, aunque aún respira,

el enemigo se ha vuelto ella

el odio le ha calcinado las entrañas.

Recorre siempre las mismas calles,

frecuenta siempre los mismos sitios,

acaricia siempre la misma nada,

ha dejado la juventud en una esquina amarrada.

Ya no vive, no siente, ¡no ama!

¡es una víctima más

de la avaricia de los señores de las armas!

de aquellos que ordenan guerras

que destruyen almas.