A horas del "fin de la guerra", le explicamos los obstáculos que quedan por sortear en La Habana | ¡PACIFISTA!
A horas del “fin de la guerra”, le explicamos los obstáculos que quedan por sortear en La Habana
Leer

A horas del “fin de la guerra”, le explicamos los obstáculos que quedan por sortear en La Habana

Staff ¡Pacifista! - Junio 21, 2016

Estos son los laberintos por los que deben pasar el Gobierno y las Farc en las próximas semanas.

Compartir

Por: Camilo Segura y Juan David Ortiz

En menos de una semana el presidente Juan Manuel Santos ha provocado tres remesones con sus declaraciones. El primero, cuando aseguró que las Farc estaban preparadas para iniciar una guerra urbana si no se concreta un acuerdo final de paz. El segundo, al decir que los impuestos subirán si fracasa la negociación con la guerrilla y continúa la guerra. Y, el último, este lunes, cuando volvió a ponerle fechas a la firma de un acuerdo total con las Farc. El Presidente se la jugó diciendo que el 20 de julio esperaba tener un pacto sellado con la insurgencia.

¿Santos desplegando una estrategia de miedo para empezar a mover el Sí en la refrendación de lo que se firme en La Habana?¿El presidente insinuando los beneficios de la paz mientras evidencia los perjuicios de la guerra? ¿Acaso le quiso meter presión a la mesa de conversaciones para que llegue pronto a un acuerdo sobre los dos puntos que quedan en la agenda? Pues tal parece que la ofensiva de Santos en los discursos no es aleatoria, y contiene todo, menos ingenuidad. Mejor dicho, ahora sí estamos en la recta final de la negociación de Cuba.

Citando fuentes cercanas a las delegaciones negociadoras, varios medios de comunicación anunciaron este martes que el presidente Santos viajará en las próximas horas a La Habana para anunciar el jueves un acuerdo sobre el subpunto que, a juicio del Gobierno, es el más importante de la negociación: el cese al fuego bilateral y definitivo, que hace parte del punto de Fin del conflicto. Si este acuerdo llegara a concretarse el país tendría claras, por fin, las condiciones sobre cómo se le pondrá punto final a la confrontación armada, del momento en que se abrirá la puerta a la concentración de los combatientes guerrilleros, a la entrega de sus armas y a su reincorporación a la vida civil.

Aunque no se comprometió con la fecha del jueves, Roy Barreras, senador e integrante de la mesa de conversaciones, dijo que también viajará a La Habana para participar en las discusiones que pretenden cerrar el acuerdo del Fin del conflicto que, aseguró, está casi listo. Incluso, según fuentes cercanas al proceso, este ciclo no terminará hasta que se cierre este punto de la agenda que, junto al de Refrendación, implementación y verificación, son los últimos por negociar antes de un acuerdo definitivo.

“Es probable que se logre en las próximas semanas el acuerdo final. Ojalá ocurra que en los próximos días o en las próximas horas se lograra ponerle fin al conflicto en la práctica, que es el cese unilateral y la dejación de las armas. Pero a eso vamos, no nos hemos subido al avión”, dijo el senador.

¿Qué falta?

Aunque a finales de mayo las delegaciones habían anunciado que trabajarían de forma ininterrumpida hasta llegar a un acuerdo sobre el fin del conflicto, el fin de semana pasado integrantes del equipo del Gobierno estuvieron en el país haciendo consultas sobre los puntos por negociar.

Según fuentes cercanas al proceso, el tema de garantías de seguridad para los combatientes ya está casi listo. Mientras tanto, los otros dos puntos claves para lograr un acuerdo sobre el Fin del conflicto: el mecanismo del cese al fuego y el procedimiento para la dejación de armas tendrían avances en un 90%. Esos dos puntos incluyen la definición de las zonas de concentración, los protocolos de verificación, los corredores que se abrirían para el desplazamiento de los frentes guerrilleros a esos lugares y el destino que tendrán las armas una vez dejen de estar en manos de la guerrilla.

Una vez superados los asuntos pendientes sobre el Fin del conflicto, ya sea el jueves, o antes de que finalice este ciclo de conversaciones, la expectativa se enfocará en la discusión sobre el mecanismo de refrendación. Si bien la mesa no ha llegado a un acuerdo sobre cómo podrán los colombianos aceptar o rechazar los pactos alcanzados en Cuba, el Gobierno está jugado con la fórmula del ‘plebiscito para la paz’, que ya aprobó el Congreso y sobre el cual aún se espera un pronunciamiento de la Corte Constitucional. Por su parte, las Farc no han aceptado esa fórmula y, si bien se deslindaron de la asamblea constituyente como el único mecanismo válido, no está claro si cederán y acatarán el mecanismo que salga después del análisis de la Corte.

Foto: Yamil Lage/AFP/Getty Images

La batalla paralela de la mesa de La Habana sobre la refrendación, más que entre las partes, es contra la ansiedad que genera el tener un acuerdo final prácticamente listo y la presión política que empiezan a  suscitar las campañas por el Sí y el No que ya se gestan en Colombia. El Gobierno y las Farc han dicho que el 2016 será el año de la paz y saben que los ritmos de la política, con elecciones presidenciales y legislativas en 2018, pueden jugar en contra de la pronta y cabal implementación de las reformas que implique el acuerdo final.

De otro lado, la mesa de conversaciones tendrá que resolver un asunto práctico  en relación con la refrendación. Independientemente de cuál sea la determinación de la Corte sobre el mecanismo, fuentes cercanas a la negociación han llamado la atención sobre el orden en que debería darse la convocatoria a las urnas y el proceso de concentración de combatientes y entrega de armas. No se sabe qué será primero, o si habrá simultaneidad entre ambos procesos.

En otras palabras, si la definición sobre los protocolos de cese al fuego hace parte de los acuerdos, y por tanto su validez debe ser sometida a refrendación,una interpretación lógica sería esperar a que los colombianos se pronuncien en las urnas antes de que las Farc dejen sus armas y concentren a sus militantes. El problema ante ese escenario es que las Farc estarían en armas durante la refrendación con todas las implicaciones que eso representa, como la posibilidad de que haya una presión armada sobre los votantes.

Además, está pendiente que se defina qué pasará con las salvedades que las Farc han hecho a los acuerdos parciales que ya están firmados. Según trascendió de la mesa de conversaciones, hace algunas semanas la guerrilla puso como condición para la firma de los acuerdos restantes que se instalara un escenario paralelo para discutir esas salvedades. Esa opción no fue aceptada por el Gobierno y, por tanto, se espera que en los próximos días y ya con un acuerdo sobre el punto del Fin del conflicto, se defina con claridad qué pasará con esos puntos pendientes que la guerrilla le ha puesto a los textos que ya están definidos.

Pero ese será tema de discusión en las próximas semanas. Por ahora, toda la capacidad de los equipos del Gobierno y la guerrilla está enfocada en hacer muy pronto el anuncio del cese al fuego bilateral, el acuerdo que luego de tres años y 10 meses de negociación serviría para decir por fin que terminó la guerra.