¿Y cómo se repara al medio ambiente? | ¡PACIFISTA!
¿Y cómo se repara al medio ambiente?
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¿Y cómo se repara al medio ambiente?

Juan David Ortíz Franco - Junio 28, 2015

Los daños contra el ambiente generados por los más recientes atentados de las Farc son irreversibles y tendrán graves consecuencias a futuro.

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El derrame de petróleo generado por el atentado de las Farc al oleoducto Trasandino fue calificado como el daño ambiental más grave de la historia reciente en Colombia.

 

La mancha de petróleo llegó al Pacífico. Las barreras que pusieron los expertos de las compañías petroleras para evitarlo no fueron suficientes. El jueves Juan Carlos Echeverri, presidente de Ecopetrol, reconoció que un pequeño hilo de crudo se filtró por uno de los brazos del río Mira y desembocó en el mar.

Las implicaciones sociales del más reciente ataque de las Farc contra el oleoducto Transandino son bien conocidas. Cerca de 150 mil personas de Tumaco y las poblaciones cercanas en el departamento de Nariño permanecen sin agua porque el petróleo también llegó hasta la bocatoma del acueducto que surte de agua a la región. A eso se suma que, en una acción previa, la guerrilla ya había dejado sin energía a las mismas poblaciones. A oscuras, el Pacífico nariñense enfrenta ahora la falta de agua que, según reconoció el propio gobierno, podría extenderse hasta agosto.

Pero este nuevo capítulo de las acciones de saboteo contra la infraestructura petrolera que iniciaron las Farc luego de levantar su cese unilateral al fuego hace poco más de un mes, tiene otra víctima silenciosa: el medio ambiente. La afectación por el derrame de petróleo en Tumaco fue calificada como la más grave emergencia ambiental de la historia reciente de Colombia.

Mauricio Hernández es hace dos años el coordinador de Greenpeace en Medellín y desde hace cinco es voluntario de esa organización. A su juicio, ese tipo de acciones denotan la incoherencia del discurso de las Farc en relación con el ambiente y la explotación de los recursos naturales. Mientras desde Cuba los negociadores guerrilleros cuestionan las prácticas de las grandes multinacionales petroleras, en Colombia sus hombres derraman miles de barriles de crudo en las fuentes hídricas de las comunidades más pobres del país.

“Esto me genera dos sensaciones. Por una parte, uno piensa en la injusticia social porque es finalmente la población civil la que se ve afectada. Por otra parte, desde el escenario ecológico, la afectación de toda la biodiversidad que tiene nuestro país en esa zona. Colombia está dentro de los tres países con mayor diversidad en el mundo y esto lo que hace es afectar esa condición y generar desequilibrios”, dice Hernández.

Con la voladura del oleoducto en Nariño fueron en total 410 mil los galones de petróleo derramados. En Putumayo, a principios de este mes, fueron 200 mil. En ese caso un grupo de guerrilleros detuvo la marcha de 19 camiones que transportaban el crudo y obligaron a sus conductores abrir las válvulas. En ambos episodios, dice Hernández, la afectación es seria e irreversible.  “Los daños son irreparables sobre todo porque se trata de zonas en las que contamos con una gran diversidad. Se sufre una total contaminación de los suelos, las aguas y los ecosistemas”. Pero el problema no se reduce a los efectos inmediatos. Los expertos señalan que las consecuencias de esos derramamientos son a largo plazo porque implican mortandades y deterioros ambientales que son evidentes, pero al mismo tiempo cambios profundos en la dinámica propia de las zonas afectadas.

En Putumayo las Farc detuvieron 19 camiones que transportaban petróleo y obligaron a sus conductores a abrir las válvulas.

“Consecuencias no deseadas”

Desde La Habana llegó este sábado el primer pronunciamiento de las Farc sobre el tema. En un comunicado, la guerrilla aseguró que no se enorgullece de las consecuencias que han dejado sus acciones contra la infraestructura petrolera, pero ante las críticas, la delegación negociadora de ese grupo aseguró que “carece de razón y franqueza” la idea de que son sus tropas las principales responsables de la degradación del medio ambiente en Colombia.

En su defensa, y citando un informe de las Naciones Unidas de septiembre de 2014, las Farc expresaron que “el control de la guerrilla en 125 municipios del sur, noreste y noroeste limítrofes con grandes extensiones de terreno selvático, es la razón de que estas regiones se hayan podido mantener aún protegidas de la degradación medioambiental”. Además, en el mismo comunicado insisten en que los más graves efectos contra el medio ambiente están relacionados con las denominadas “locomotoras del desarrollo” promovidas por el Estado.

Lo cierto es que el debate sobre qué fue primero o quién afecta más, poco aporta a la solución de los problemas derivados de los recientes derramamientos de crudo en Putumayo y Nariño. Mauricio Hernández asegura que  de cara al futuro es necesario que el país tome decisiones sobre la forma como quiere direccionar su política ambiental, y una de esas decisiones está relacionada con una preocupación global: el debate sobre el uso de combustibles fósiles y la importancia de privilegiar las energías limpias.

“Las políticas actuales no favorecen el uso de otras tecnologías. La promoción de otras formas de energía hay que empezarla desde ya. No sé si debemos esperar que se acabe el petróleo o a que lo derramen todo para empezar a pensar en energías renovables”, dice Hernández.

Pero mientras se da ese debate que todavía parece estar lejos de la agenda pública, el petróleo sigue moviendo en buena medida la economía y los oleoductos atravesando toda la geografía colombiana. Y es justamente por esa razón que no hay una fórmula para contrarrestar acciones de saboteo que exigen de la guerrilla pocos recursos y un despliegue logístico moderado.

En su respuesta, luego de señalar que la mayor responsabilidad por las afectaciones históricas sobre el ambiente recae en el Estado, las Farc reconocen que la guerra también produce efectos: “Agrava este panorama, afectando a personas y ecosistemas”. Y al referirse en concreto al tema de Tumaco, dicen que ese episodio “ha tenido terribles y no deseadas consecuencias”.

También dicen, como ha sido constante en sus pronunciamientos, que es necesario buscar soluciones para bajar de nuevo la intensidad de la confrontación y, al retomar el asunto de las afectaciones derivadas de sus acciones, afirman que es necesario recordar que la mayor degradación contra el medio ambiente parte del “ecocidio” que atribuyen a las políticas económicas que privilegian los intereses de las grandes empresas que explotan los recursos naturales. “¿No existe evidencia y conciencia acaso, de que son las políticas extractivas minero-energéticas, saqueadoras de nuestros recursos naturales, las mal llamadas “locomotoras del desarrollo”, la mayor causa de degradación ambiental en el territorio nacional?”, se preguntan en su comunicado.

En fin. La respuesta de las Farc reconoce consecuencias, pero diluye responsabilidades. Al tiempo plantea la idea de que son muchos los victimarios que tiene el medio ambiente. Frente a ese escenario Mauricio Hernández dice que el tema se queda en los discursos y en las acusaciones, pero no se plantean alternativas concretas.

“Los grupos al margen de la ley y el Estado no están contemplando la importancia que tiene  lo ambiental –dice Hernández-. Colombia necesita que ellos también lo evalúen. El medio ambiente no tiene voz por sí solo y al final se vuelve una lucha porque todo tipo de víctima tiene que ser restaurada, la pregunta es: ¿cómo vamos a reparar al medio ambiente?”.