Una visita al taller de pistolas de ‘Narcos’
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Una visita al taller de pistolas de ‘Narcos’

María Rodríguez - Septiembre 22, 2017

Jhon Sánchez, un experimentado diseñador colombiano, decidió plasmar su arte en armas falsas para grandes actores de la mafia.

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Los fusiles ‘dummies’ se pintan en la punta con un color fosforescente para diferenciarlos de los reales. Foto: Sara Gómez.

Hace un año, a Jhon Sánchez le pidieron metanfetaminas, 10 fusiles AK-47, cápsulas de amapola y 20 lingotes de oro. “Con mi esposa pensábamos que si nos llegaban a hacer un allanamiento nos clavaban. Inclusive los vecinos nos veían saliendo con muchas armas, entregándoselas a los productores”. Jhon no se esconde en la montañas o en un sótano: todo este arsenal tiene como destino los sets donde trabajan los dobles de los narcotraficantes más famosos de la historia, como Pablo Escobar y el Chapo Guzmán.

El trabajo de Sánchez comenzó en 1999, cuando empezó a interesarse por el diseño de props y dummies, en otras palabras, réplicas de objetos reales. Hace seis años, su afinidad por las manualidades lo llevó a hacer comerciales para las fuerzas militares con modelos a escala de soldados, armamento y zonas de combate. Esto ocurría justo cuando las series de narcotráficantes empezaron a ganar popularidad. De hecho, sus últimos trabajos se han inspirado en el estilo creativo de series como Breaking Bad.

La calidad de su trabajo hizo que le llegaran solicitudes para hacer objetos muy específicos relacionados con la cultura narco. En ¡Pacifista! le preguntamos acerca de su participación en estas series y su aporte al conflicto colombiano.

¿Qué aprendió de los narcos en este proceso?

Me impresionó el poder ejercido sobre todos los estamentos de la sociedad, es tanta la abundancia de dinero que ya no saben que hacer con él. Personalizar las armas les da un estatus frente a la sociedad y las personas que trabajan para ellos; en la pistola se reflejaba todo su poder. Por ejemplo, el hecho de comerciar con lingotes de oro es impresionante. Como los billetes no valían tanto,  entonces tenían que comerciar con oro y el flujo de dinero era enorme.

En otro momento, cuando me tocaba hacer una maqueta de un laboratorio, me inspiraba en laboratorios reales de la guerrilla. Por ejemplo, las canecas grandes azules o negras son características, también hay unos pozos donde echan la coca en plásticos para que se cocine, luego la muelen en los baldes azules. Me gusta ser realista en lo que hago.

Hacer que las cosas parezcan oro es lo más difícil, obviamente no hay presupuesto para enchapar en oro y no conozco ninguna pintura que se asemeje al metal. Entonces tengo que usar diferentes pinturas, polvillo de oro y hasta tratamientos químicos para que se parezca al oro. Todo esto con mucha investigación y poco presupuesto.

¿Cuánto se demora en hacer una pistola?

A mí me llega una imagen de un arma, real o inventada. En televisión o cine siempre se aumentan las características para hacerlo atractivo para la audiencia, entonces son armas con elementos muy especiales. Me puedo demorar de tres días a dos meses, unas son más difíciles que otras.

Hay un arma de un personaje que me demandó mucho tiempo porque en la vida real era muy costosa, alrededor de 1.000 millones de pesos. La pistola era damasquinada (grabada con un ácido), enchapada en oro y tenía unos diamantes negros. Yo ni siquiera sabía que existían los diamantes negros, entonces tuve que buscar circones que se parecieran. Además, tenía incrustaciones en esmeraldas. Era bastante ostentosa. Lo más difícil era que tenía que funcionar, es decir, tenía que disparar aire, esto se llama “arma de fogueo“. Me demoré mes y medio en hacer esta pistola y tuve que hacer tres diferentes. Solo hay una empresa en Colombia que hace grabados en pistolas y tuve que sacar un permiso especial a pesar de que el arma no era real.

¿Qué se siente ser parte de series que dan mala fama al país y tienen influencia en el resto del mundo?

Este flagelo que vivió el país es algo que es parte de nuestra historia y no lo podemos tapar, todo el mundo lo ha tenido que vivir de una u otra manera. No lo niego, no estoy de acuerdo con trabajar en estas series, pero mi trabajo hace que progrese mi familia, y como artista he aprendido que estas series valoran mucho el arte, a mí me generó trabajo al igual que a mucha gente. Me hizo conocer materiales y exigirme, las personas detrás de estas grandes producciones exigen mucha calidad, lo cual fue bueno para mi. En Colombia hay mucho potencial para hacer cosas interesantes y a buenos precios.

¿Adentrarse en el mundo del narcotráfico le hizo ver el conflicto armado de una manera distinta?

Claro. Siendo de la ciudad es difícil vivir el conflicto, es un poco ajeno. Una vez tuve que hacer unas plantas de cultivos de amapola y me di cuenta que detrás de esto hay mucha violencia entre campesinos y sometimiento por diferentes grupos armados. En otra oportunidad, me contaban una escena específica de un grupo de narcos que estaba armando unos carbones para mandar droga ahí dentro. La máquina detrás del micro tráfico y narcotráfico era impresionante, el soborno y la corrupción.

La Colombia que retratan es que todos somos malos, que somos un pueblo subdesarrollado y que para ser famoso hay que ser narcotraficante. Siempre se muestra el “colombiano vivo”, el que sabe cómo meter la droga por aquí o por allá, cómo teñirla para que no se vea. Somos muy imaginativos para hacer trampa. También tuve que hacer unos pepinos en los que se metía cocaína, esto pasó en la vida real. Es recurrente pensar cómo se va a saltar la ley para salir adelante. No hay creatividad para cosas mejores.

¿Estas series tienen influencia en futuras generaciones?

Todo tiene influencia. Al ser una actividad que genera tanto dinero y tan fácilmente, siempre tendrá incidencia en futuras generaciones. De acuerdo a la educación de cada persona puede cambiar la influencia. Si un muchacho no tiene perspectivas de vida o nada que hacer, va a querer ser como los personajes de estas series.

Esta ‘cacha’ se usaba para decorar el arma, tiene el águila de la bandera mexicana. Foto: Sara Gómez.

Jhon Sánchez. Foto: Sara Gómez.

Foto: Sara Gómez.

Una de las pistolas favoritas de Jhon. Fue para una serie futurista. Foto: Sara Gómez.