La primera medida de Santos para bajar la intensidad de la guerra
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La primera medida de Santos para bajar la intensidad de la guerra

Juan David Ortíz Franco - Julio 26, 2015

Por segunda vez desde el inicio del proceso, el Gobierno ordenó suspender los bombardeos. De avanzar en los acuerdos y discusiones en la mesa de La Habana, la medida podría ser definitiva.

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La medida de suspensión de bombardeos empezó a regir desde el sábado. Foto Presidencia de la República.

 

Los expertos le dicen ventaja estratégica. La posibilidad de bombardear al enemigo es uno de los asuntos que hace desigual la guerra colombiana, es la muestra clara de la superioridad militar de un ejército sobre otro.

Sin embargo, y como gesto para lograr  bajar la intensidad del conflicto para que la gente sienta los efectos positivos del proceso de paz, el presidente Juan Manuel Santos ordenó el sábado, por segunda vez este año, suspender los bombardeos contra las Farc.

Ya lo había hecho en marzo cuando el propio Gobierno reconoció que esa guerrilla estaba cumpliendo el cese unilateral al fuego que anunció en diciembre.

Pero un ataque guerrillero, en un caso que todavía no ha sido aclarado en todos sus detalles, representó el fin de esa medida. Los ataques aéreos se reactivaron en mayo luego de la muerte de 10 militares a manos de las Farc en Buenos Aires, Cauca. Una grave violación de la tregua declarada por la guerrilla.

Luego de la orden de retomar los bombardeos el país volvió a enfrentar lo que durante algunas semanas pareció cosa del pasado. Decenas de guerrilleros murieron en menos de una semana y por esa razón las Farc declararon el fin del cese al fuego. La guerra de todos contra todos había vuelto a empezar.

Esta vez, con la decisión de suspender de nuevo los bombardeos, Santos cumple con lo pactado en La Habana hace apenas tres semanas. Para algunos será un acto de confianza ciega, pero en realidad se trata de un avance de cara al propósito que él mismo le explicó al país: si las Farc cumplen con su parte, el Gobierno también adoptará medidas de desescalonamiento. Esta es la primera de ellas.

Santos dejó claro que se reserva la posibilidad de ordenar a las Fuerzas Militares ejecutar un bombardeo en caso de que la situación lo amerite y aseguró que no es una medida para declinar la función constitucional de perseguir el delito.

“Vamos a ir apagando poco a poco el fuego. ¿Eso qué significa en términos reales? Menos muerte, menos sufrimiento y menos víctimas (…) Esta decisión será efectiva si los campamentos están alejados de los cascos urbanos, si no constituyen amenaza para población o para la Fuerza Pública y si no ponen en peligro la infraestructura ni se desarrollan actividades proselitistas”, dijo el presidente.

Por su parte, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo que se trata de un gesto de buena fe con el objetivo de dar un empujón a las negociaciones de paz en La Habana. Las partes establecieron  un plazo de cuatro meses para agilizar los puntos restantes de la agenda de negociación y cada gesto empieza a ser más contundente que el anterior en el propósito de llegar a un eventual silencio de los fusiles.

Lo que resta es esperar si en esta oportunidad la suspensión de bombardeos será una medida definitiva hasta el logro de un acuerdo final. También cuáles serían los otros mecanismos de desescalamiento de los que habla el Gobierno.

De lo contrario, y si no se cumplen las condiciones, podría repetirse la historia del primer semestre del año y esta vez, con los plazos en curso y con la confianza tambaleando, no quedaría lugar para nuevas oportunidades.