Testimonios y retratos: así era vivir de la coca en el Caquetá
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Testimonios y retratos: así era vivir de la coca en el Caquetá

Andrés Bermúdez Liévano - Abril 3, 2018

Poco conocemos los problemas y las aspiraciones de las 115.000 familias cocaleras en Colombia. Conozca de cerca los testimonios de personas que viven o han vivido de la coca.

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Este artículo forma parte de nuestro Proyecto Coca II – Misión Rural. Para ver todos los contenidos haga clic acá.

A pesar de que en Colombia existen unas 115.000 mil familias que viven de la coca, la mayoría de los colombianos no tenemos ningún contacto con ellas. Esa brecha es tan grande que, en los imaginarios de mucha gente en las ciudades, los cocaleros se asemejan a los mafiosos y a los grupos ilegales que controlan el negocio de la droga.

En realidad, la inmensa mayoría de los campesinos –cultivadores, raspachines (recolectores), muleros, lancheros– que se ocupan de las tareas más sencillas de esa cadena sobrevive muy precariamente. En los aislados rincones de la geografía colombiana donde habitan, reciben poco dinero por su trabajo, claman por el acceso a servicios públicos básicos del Estado como salud o educación, cultivan productos que muy difícilmente pueden sacar al mercado y, con frecuencia, son víctimas de la violencia que azota sus regiones.

Dado que poco conocemos sus problemas, sus frustraciones y sus aspiraciones, Proyecto Coca y ¡Pacifista! lanza una serie de retratos en video de personas que viven o han vivido de la coca. Visibilizar las voces de los campesinos que integran el eslabón más débil de la cadena de la droga nos ayuda a entender mejor muchos territorios de Colombia que están pidiendo a gritos inversión del Gobierno, desarrollo rural y oportunidades de desarrollo social, que son –a la larga– las únicas cosas que pueden garantizar que no sean presas de los grupos armados y las mafias que controlan el negocio.

Comenzamos con estos cuatro retratos de excocaleros de Puerto Camelias (Caquetá), un soñoliento caserío en el bajo río Caguán a cuatro horas en lancha desde Cartagena del Chairá, que fue conocido en los años ochenta y noventa como la capital colombiana de la coca. Una región que hoy lucha contra la deforestación y el olvido.

Para leer la historia completa de cómo Puerto Camelias está intentando pasar de una ganadería extensiva -a la que migraron después de la coca- a una ganadería silvopastoril, que ayude a frenar la deforestación y preservar la selva caquetense, haga clic aquí.