Soldaditos de juguete que cambiaron las armas por yoga | ¡PACIFISTA!
Soldaditos de juguete que cambiaron las armas por yoga
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Soldaditos de juguete que cambiaron las armas por yoga

Sara Kapkin - Septiembre 9, 2016

El yoga se ha convertido en una alternativa para entrenamientos militares y para tratar el estrés postraumático.

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Yoga Joes. Todas las fotos cortesía de Dan Abramson.

¿Cómo hacer para que la gente se interese más en practicar yoga? Esa fue la pregunta que se hizo Dan Abramson hace tres años, sentado en un café de San Francisco, California, en Estados Unidos. Para intentar responderla invitó a Paul Simmons, un comediante amigo suyo, que se dedica a hacer stand up comedy. Entre los dos hicieron una lluvia de chistes y de repente ¡Boom!, la idea llegó: soldaditos de juguete haciendo yoga, los Yoga Joes.

“Ya de por sí los muñecos clásicos de soldados venían en poses muy similares a las del yoga. Por ejemplo, la pose “Warrior two” se inspiró en un soldado que lanzaba una granada. Los gestos son muy similares, además me pareció que eran muy graciosos”, dice Abramson.

Su nombre, Yoga Joes, es fácil de explicar. Por un lado, ‘yoga’, como es claro, se refiere a la práctica espiritual originaria de la India, y Joes, el nombre genérico que empezaron a utilizar los estadounidenses para referirse a sus soldados a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Yoga Joes. Postura Warrior Two.

Existen registros de soldados miniatura desde el antiguo Egipto. A lo largo de la historia y los conflictos, los guerreros han sido escalados como juguetes u objetos coleccionables. De diferentes materiales, desde madera, piedra y metal, hasta plástico –que empezó a utilizarse después de la Segunda Guerra Mundial pues era más barato y más ‘amigable’ con los niños–. Los soldaditos miniatura se han vuelto leyenda, han acompañado a niños de todo el mundo, mientras cada uno juega su propia guerra.

Para Abramson el yoga trae beneficios físicos y mentales. A través de esta disciplina, dice, se curó de un dolor crónico de espalda y se mantiene concentrado. “El cerebro descansa de tantas cosas que lo mantienen alerta: pitidos, vibraciones, notificaciones. El yoga crea un escenario propicio para pensamientos profundos, claros y silenciosos”, afirma.

La combinación de un juguete bélico y una disciplina para la paz mental resultó ser más exitosa de lo que Abramson alcanzó a imaginar. Los soldados reales, los de carne y hueso, fueron los más interesados en las miniaturas cuando se empezaron a masificar.

La idea de persuadir a los hombres para que se interesaran más en la práctica del yoga, tuvo un efecto inesperado: “Resultó que hay una comunidad global de militares metidos con el yoga, tratando de evangelizar a sus compañeros; ya sea ofreciéndolo como beneficio para el entrenamiento físico o como tratamiento para el estrés postraumático. Empezaron a llamarme de ejércitos alrededor del mundo. Fue genial”.


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A partir de entonces, Abramson se conectó con organizaciones sin ánimo de lucro que enseñan yoga a los soldados y veteranos. Una de ellas fue Connected Warriors. Con ellos llevó los Yoga Joes hasta Afganistán. “Fue buenísimo porque este proyecto fue diseñado para convencer a más gente de practicar yoga, y allí estaban, los Yoga Joes, en pleno campo de guerra, haciendo que los soldados se inscribieran en una clase de esta disciplina en el aeródromo de Bagram en Afganistán”, recuerda Abramson.

Incluso, ha visto los Yoga Joes en pleno vuelo, en un avión de la fuerza aérea de EE.UU.. Al parecer, un sargento mayor se los da a sus estudiantes para que se acuerden de respirar y mantengan la concentración mientras vuelan. Así se lo contó la novia del mayor, quien le mandó la foto por correo electrónico.

“Me di cuenta de que Yoga Joes había crecido más de lo que había imaginado. Ahora estoy tratando de hacerle justicia al proyecto mediante una estrecha colaboración con las organizaciones de veteranos. Las próximas generaciones de Yoga Joes van a ser más instructivos. Mi meta con esto es que esos pequeños soldaditos de plástico realmente enseñen yoga básico”, dice Abramson.

Ver estos soldados de plástico haciendo yoga resulta esperanzador y cuando menos divertido. Así se verían ellos si cambiaran las armas y las trincheras por colchonetas. Les dejamos las imágenes:

*Si quiere ver más soldaditos haciendo yoga, asómese por aquí.