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Si lo va a pegar, péguelo bien: 10 malas mañas de mariguanos colombianos
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Si lo va a pegar, péguelo bien: 10 malas mañas de mariguanos colombianos

Diego Prieto - abril 20, 2021

Comprar cualquier hierba en el microtráfico, ´echarse la marihuana de bolas´, fumar en tapas de esfero y, en tiempos de covid, compartir el porro, son solo algunas de las malas mañas de los mariguanos colombianos. Sí se va a ́echar los plones ́ tenga en cuenta estas recomendaciones, evítese un mal viaje.

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Según el estudio de consumo de sustancias psicoactivas en Bogotá D.C. (2016), realizado por la Alcaldía de Bogotá y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), “la marihuana es la sustancia ilícita de mayor consumo en Bogotá. De las personas encuestadas, el 13.4% dice haber consumido esta sustancia al menos una vez en la vida”.

Alrededor del consumo adulto (uso recreativo) existen varios vacíos pedagógicos que van desde la percepción –estigmas y desconocimiento de la ley-, hasta las malas prácticas a la hora de ´echarse los plones´: comprar cualquier hierba en el microtráfico, ´echarse la marihuana de bolas´, fumar en tapas de esfero y, en tiempos de covid, compartir el porro.

Según el A, B, C del porte y consumo de drogas ser un usuario responsable implica mantener un estilo de vida saludable, con buenos hábitos de alimentación. Debe evitar consumir si está enfermo, procurar adquirir sustancias de calidad, conocer los efectos de estas, conocer la regulación sobre las drogas en Colombia y priorizar sus relaciones interpersonales. El consumo adulto no puede afectar su salud y la de su familia. 

“Si tú como fumador no te preocupas por indagar, preguntar, leer, difícilmente identificarás una mala ´bareta´, un mal cuero o una mala pipa” Catalina Castellanos, activista, agrónoma e investigadora.

Si usted apenas está empezando a consumir cannabis o es un consumidor habitual le recomendamos tener en cuenta estas malas prácticas:

 

1. Comprar cualquier ´bareta´en el microtráfico 

El narcotráfico visto como un sistema, según la Cartilla metodológica del tráfico y comercialización de SPA en pequeñas cantidades en contextos urbanos, se compone de subsistemas: producción de estupefacientes, transporte del producto, transformación del producto básico en dosis personal para la venta y lavado de activos. 

“Una mala maña es consumir del microtráfico y no de autocultivo. Uno no sabe qué está fumando. Es muy difícil comprarle a alguien y saber cuánto tetrahidrocannabinol (THC) tiene, cuánto cannabidiol (CBD) trae, de qué cepa es. Aparte que esa marihuana viene untada de sangre”, Laura, usuaria de cannabis.

Según la Alcaldía de Bogotá en la desaparecida ´olla´ del Bronx se recaudaban, en promedio, 130 millones de pesos diarios en tráfico de estupefacientes.

Catalina Castellanos, activista, agrónoma e investigadora de cannabis, asegura que: “La marihuana (que se consigue en el microtráfico) le pueden aplicar unos químicos para que los perros antinarcóticos no la detecten”. Agrega que, “son plantas que han sido fumigadas hasta el último día con insecticidas o fungicidas: sustancias agrotóxicas, que se almacenan en la planta”. 

Una manera de detectar esa mala hierba, explica Catalina, “es cuando la ceniza, al momento de la combustión, se pone completamente negra o cuando la marihuana después de pasarla por el ‘grinder’ (molinillo que tritura la flor del cannabis) no carbura. Es difícil quemarla.”

 

2. Pipas tóxicas 

Pilas con fumar la ´bareta´ en cualquier pipa. Según Castellanos, “las pipas generan una combustión según el material en el que estén hechas, por ejemplo, balso o madera”. Y dice, desde su experiencia que, “uno se termina aspirando los humos que expele el balso o el palo con el que se hizo la pipa (…) Hay que buscar alternativas como el vidrio, pipas en tagua, piedra u otros minerales que no se combustionan cuando uno quema la ´bareta´”.

Juan Camilo Carvajal, biólogo e investigador de cannabis, por otro lado, recomienda usar vapeadores o calentadores de marihuana que no generan combustión y producción de dióxido de carbono: “La concentración de THC es mucho más limpia y los aromas y sabores que puede llegar a tener la planta son más limpios.”  Sin embargo, Castellanos dice que “el riesgo a la salud también va de la mano de la capacidad adquisitiva del fumador”, pues no todos tienen la posibilidad de comprar un vapeador.

Le recomendamos leer: ¿Hay una forma “segura” de fumar basuco?.

 

3. La vida no es solo marihuana: “hay que poner la sustancia en su lugar”

Carvajal afirma que el cannabis “es una sustancia que debe usarse con fines meramente recreativos (en el caso del consumo adulto) y no para generar un hábito o un uso dependiente”. 

Según el National Institute on Drug Abuse, en su informe La marihuana – DrugFacts, no hay reportes de adolescentes o adultos que hayan muerto por una sobredosis de marihuana solamente. Sin embargo, “algunas personas que consumen marihuana pueden experimentar efectos secundarios muy desagradables, especialmente si la marihuana tiene un alto contenido de THC. Se han reportado síntomas como ansiedad y paranoia y, en casos aislados, una reacción psicótica extrema.”

Carvajal recomienda que, “el cannabis debe estar vinculado solo a espacios específicos, por ejemplo, los fines de semana con los amigos.”

 

4. ¿Cuánto es fumar mucho? 

Sobre los efectos físicos que genera el consumo de marihuana en el cuerpo, el National Institute on Drug Abuse afirma que la “marihuana irrita los pulmones, y quienes fuman con frecuencia pueden tener los mismos problemas respiratorios que quienes fuman tabaco. Estos problemas incluyen flema y tos crónica, enfermedades pulmonares más frecuentes y un mayor riesgo de sufrir infecciones pulmonares.”

“Si uno la consume todo el tiempo fumada pues también entra a los pulmones alquitrán y monóxido de carbono, deberían tener otra opción más saludable.” Weed Man, activista cannábico.

Carvajal recomienda esperar 3 semanas entre consumo y consumo, tiempo suficiente, afirma, para que el sistema nervioso se recupere. Esto no solo con la marihuana, sino con cualquier sustancia psicoactiva: “Cada cuerpo es un mundo diferente, cada sistema nervioso asimila la sustancia de una manera única y especial, nadie siente los efectos del cannabis igual, por eso la cannabis no se usa de la misma manera en todos los espacios”. 

“Hay gente que tiene el sistema endocanabinoide demasiado sensible a la sustancia, entonces con un poco de cannabis ya quedan ´high´, caso contrario, hay quienes lo usan de manera constante y generan una tolerancia en el sistema nervioso central, entonces necesitan más de un ´plon´: un porro entero”, agregó. 

 

5. ´Ensamblarlo´ en cualquier papel ¿Calidad por precio?

Uno de los riesgos al momento de ´pegarlo´, afirma Castellanos, es usar cualquier tipo de papel: “hay cualquier cantidad de papeles que han sido aclarados y “purificados” con químicos (cloro o dióxido de cloro)”. Advierte que eso puede representar riesgos para la salud. El pegante, por ejemplo, con el que se pega el ´bareto´ es un químico que no se tiene certeza de qué es: “dicen que es goma arábiga, pero realmente no se sabe”, dice Castellanos, “y lo que uno se termina fumando es todo ese químico”.

Castellanos recomienda fumar en cueros de marca OCB o Raw Rolling Paper. Sin embargo, recomienda ir a lugares de confianza: “He comprado cueros que supuestamente son Rolling paper y mentiras, no son originales”.

 

6. “Echárselo de Pelotas” 

¿Quién no se ha asqueado cuando su ‘dealer’ se saca de las ´guevas´ el moño? Una práctica antihigiénica que puede ser perjudicial. Según Carvajal, “enfermedades de trasmisión sexual o bacterias pueden tener contacto con la planta, y eso, puede generar un efecto nocivo en la salud de las personas que van a hacer uso de la sustancia”. 

Por otro lado, hay muchos que se la “echan de pelotas” para entrar a los conciertos o lugares donde hay mucho control policial, si ese es el caso, Carvajal, recomienda empacar el cannabis en una bolsa hermética para que el sudor no afecte las propiedades de la planta.

 

7. Fumar en accesorios no hechos para el consumo como tapas de esfero, tajalápiz, goteros, etc.

Fumar en accesorios no hechos para el consumo como tapas de esfero, tajalápiz, goteros, etc., es la práctica que representa mayor riesgo entre los consumidores dice Carvajal: “Este tipo de elementos tiene unos efectos nocivos para la salud. Por ejemplo, la tapa de esfero es un plástico derivado del petróleo (…) cuando entran en combustión, tienen unos efectos neurotóxicos, cancerígenos y teratógenos que pueden, en algunos casos, inducir al aborto”

Carvajal asegura que lo que ingresa al cuerpo no solo es cannabis, sino monóxido de carbono, metales pesados, algunas dioxinas, furanos y otro tipo de químicos derivados del petróleo que, a mediano y a largo plazo, pueden generar cáncer de pulmón. 

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Ministerio de Justicia publicó en 2016 el Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en la población universitaria de Colombia, en el que se revela que “un tercio de los estudiantes universitarios de Colombia (36,3%) declaran haber usado marihuana alguna vez en la vida”.

 

8. El cannabis potencia el efecto de otras sustancias: ´emborrachar la traba´

El portal web Échele Cabeza recomienda no consumir cannabis con otras drogas: por ejemplo, el alcohol, MDMA o LSD, pues puede aumentar los efectos no deseados o generar mezcla de efectos: “Recordemos que toda sustancia psicoactiva puede ser depresora y la mezcla de varias sustancias pueden generar bajas de tensión o potenciar los efectos depresores”, advierten.

En eso coincide Carvajal: “El cannabis, a diferencia de todas las otras sustancias psicoactivas, tiene sus propios neuroreceptores, su propio mecanismo de interacción en el sistema nervioso central: el sistema endocannabinoide, por medio de los receptores CB1 y CB2”. El resto de sustancias actúan por los neurotransmisores clásicos como la dopamina, serotonina, adrenalina, etc

¿Qué sucede cuando se combina la cannabis con otras sustancias?, según Carvajal, “potencia el efecto de las otras sustancias. Por ejemplo, una persona hace uso de éxtasis y a la vez consume cannabis, lo que va a suceder es que se potencia el efecto -patógeno y estimulante- del éxtasis; si la persona consume LSD y cannabis al mismo tiempo se va a aumentar el efecto -psicodélico y caleidoscópico- del LSD”. 

“Emborrachar la traba”, es decir, consumir alcohol y cannabis al mismo tiempo, puede causar, dice Carvajar, ´la pálida´(desmayarse o perder la consciencia). 

 

9. Compartir el porro en época de Covid

Si comparte el porro, o cualquier artefacto utilizado para el consumo de marihuana, con una persona infectada de Covid-19 puede que contraiga la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó en octubre de 2020 que la Covid-19 se puede propagar a través de pequeñas partículas líquidas expulsadas por una persona infectada a través de la boca o la nariz al toser, estornudar, hablar, cantar o resoplar. La doctora Maria Van Kerkhove, directora técnica de la OMS para la COVID-19, aseguró que “las personas pueden transmitir el virus cuando no tienen síntomas. Por lo tanto, pueden infectarse con el virus y aún no haber desarrollado síntomas. O pueden transmitir el virus cuando tienen síntomas.”

 

10. Drogase por drogarse 

Victoria Cubillos, psicóloga y fundadora de Anowuta (sitio web que enseña a la gente, por medio de técnicas alternativas, a sanar su mente), recomienda a los consumidores hacer un uso responsable de la marihuana. Es decir, cuando la gente decide drogarse por drogarse empieza a “suplementar la comida por la marihuana, desorientarse de su realidad, pérdida de habilidades sociales. Por ejemplo, si estoy triste y consumo grandes cantidades de marihuana, pues mañana voy a estar otra vez triste”. 

 

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