¿Hay una crisis de valores o los valores están en crisis?
¿Qué se creen esos que se la pasan diciendo que hoy hay una “crisis de valores”? Ilustración: Juan Ruiz
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¿Qué se creen esos que se la pasan diciendo que hoy hay una “crisis de valores”?

Colaborador ¡Pacifista! - Mayo 3, 2019

OPINIÓN | No alcanzamos a entender a qué crisis de valores se refieren, si han tenido casi todo el tiempo de su historia, llena de privilegios, para imponer los valores que han querido. Y lo han hecho mal.

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Você que inventou esse Estado,

Inventou de inventar toda escuridâo.

Você que inventou o pecado, esqueceu-se de inventar o perdào.

A pesar de você amanha vai ser outro dia”

Chico Buarque.**

Por: Sandra Mazo*

En estos tiempos de convulsionadas realidades políticas y económicas, caminan  presurosos los rostros de las sombras, aquellos que imponen el miedo y las culpas como formas de control: vestidos de iglesias, de grupos económicos, de políticos de derecha y de extrema derecha, de élites sociales, de neoconservadores de todo orden. Hombres y mujeres anclados en las profundidades del patriarcado y de los fundamentalismos. Personajes en general de clase alta, heterosexuales, algunos supuestamente “célibes”, urbanos, blancos; todos (en masculino porque representan al patriarcado) compartiendo privilegios, se juntan en suntuosas cumbres que recorren el planeta con sus sombrías presencias y narrativas anacrónicas para imponerle al mundo el paradigma de los VALORES Y EL ORDEN SOCIAL.

Por eso no es fortuito ni casual que los rostros de los poderes económico,  político y  religioso se encuentren como siempre y manifiesten tanta vehemencia en estos tiempos en que las circunstancias les imponen proteger su indisoluble alianza histórica; asimismo sigan caminando juntos y con tanto afán para afianzar y fortalecer su perspectiva de ORDEN Y CONTROL que se refleja claramente en el ejercicio del PODER. A eso van, a “recuperar” el poder en todas sus dimensiones y por todos los medios posibles; por ello, el papel de lo religioso retoma trascendencia y relevancia en estos tiempos como principal mecanismo para “retornar ovejas a su rebaño”.

De ahí el denodado interés en promover una idea colectiva de desorden producida por una supuesta “CRISIS DE VALORES”, expresada en la familia, la educación, las relaciones humanas, la vida, la muerte, la sexualidad, el cuerpo, la maternidad, las mujeres, el género, entre otros asuntos, en los que supuestamente se ha perdido el sentido de lo transmitido social y culturalmente; de este modo, llegan los guardianes de la “moral religiosa” a imponer su moral única.

Ante esta desesperada y afanada preocupación por “recuperar los valores perdidos”, entonces cabe preguntarnos:

  1. ¿De qué valores nos hablan esos rostros del poder económico, político y religioso que perpetuados en la historia de nuestros pueblos y a través de la más cruenta violencia, también han pretendido colonizar nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestra conciencia colectiva, para imponernos normas, leyes, creencias, espiritualidades, culturas e imaginarios basados en el sometimiento y el castigo?
  2. ¿De qué valores nos hablan aquellos que bajo esos rostros del privilegio han alimentado el individualismo, la corrupción, el clientelismo, la pederastia, la homofobia, la misoginia, la desigualdad, el racismo, la xenofobia, el ecocidio, en fin, el odio a lo diferente y la oda al consumismo?
  3. ¿A qué valores se refieren aquellos rostros que representan el poder y que a partir de él han cimentado su existencia en connivencia con la inquisición, con el exterminio, el genocidio, el feminicidio, la mafia, y todas aquellas formas despreciables de acabar con la vida digna, con la libertad y con los derechos?

En fin, tendríamos muchas más preguntas, casi infinitas, para hacerle a aquellos/as paladines de los valores, pues no alcanzamos a entender a qué crisis de valores se refieren ellos ahora, si han tenido casi todo el tiempo de la historia para imponer los valores que han querido y en los que han creído, y evidentemente lo han hecho mal, muy mal, pues los valores que han impuesto a la humanidad han sido fundamentalmente los valores del consumo, del más fuerte, del fin justifica los medios, del individualismo, de la doble moral, de la mentira, del miedo, de la corrupción, del despojo, de la indiferencia…

Con todo,  y a pesar de los “valores” que nos han impuesto en la historia de violencia y desigualdad de todos los tiempos, podríamos afirmar que lo que está en crisis no son los valores en sí mismos, la crisis la encontramos es en los valores invertidos que ellos promueven, defienden y  en los que creen para alimentar sus ansias de poder y acumulación; pues los pueblos, los/as excluidos/as de toda la historia y de todos los tiempos, los hombres y mujeres, niños y niñas, jóvenes, indígenas, afrodescendientes, migrantes, campesinos/as, gais, lesbianas, bisexuales, transgénero, y todos/as los/as que creemos y luchamos por otro mundo posible estamos día a día, a  pie y de pie, construyendo y resignificando los valores desde su sentido genuino, es decir, desde una mirada de humanidad en la que podamos convivir y pervivir con dignidad y respeto.

En este sentido, le decimos a esos rostros que siempre han defendido los antivalores, los valores invertidos, que aquí estamos muchas voces y desde todos los rostros del pluralismo y la diversidad, vestidos de alegría y con todos los colores que nos identifican, defendiendo los valores y los derechos que con esfuerzo y resistencia resignifican y llenan de nuevos sentidos la existencia entre nosotros/as mismos/as y en esta relación inseparable con nuestro planeta.

Aquí estamos superando la crisis de valores que nos sembraron desde el dolor y la discriminación todos esos rostros del miedo y de las sombras, y les decimos con total autoridad moral y ética, que a pesar de ustedes, a pesar de esos rostros silenciadores y represivos, somos muchos y muchas que seguimos defendiendo los valores que hemos construido como humanidad, aquellos que dignifican nuestra existencia, aquellos que no permitiremos que nadie nos los robe, y que son alimentados por familias diversas que se constituyen desde el amor, la solidaridad, el pluralismo y el respeto: por hombres y mujeres que creemos en la igualdad real y sustantiva; por jóvenes que se organizan para defender la vida con dignidad; por pueblos enteros que luchan incansablemente por el territorio, la identidad, la cultura, la libertad. Es hora de reafirmar que nosotras y nosotros somos los guardianes de los valores y que los defendemos desde el amor eficaz, la sororidad y la resistencia, como claves imprescindibles para reafirmar la autonomía y los derechos.

*Coordinadora Católicas por el Derecho a Decidir – Colombia

**Usted que inventó el Estado
E inventó el inventar toda la oscuridad
Usted que inventó el pecado
Olvidándose de inventar el perdón