¿Qué pasaría si el 23 de marzo no hay un acuerdo de paz?
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¿Qué pasaría si el 23 de marzo no hay un acuerdo de paz?

Staff ¡Pacifista! - Noviembre 18, 2015

“Timochenko” publicó una carta en la que afirma que el Gobierno ha hecho lento el proceso. ¿Está en riesgo la promesa de una fecha final?

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¿Quién si no el presidente Juan Manuel Santos y la comisión negociadora del Gobierno podrían estar más interesados en lograr un acuerdo para terminar el conflicto en el menor tiempo posible? En ello está depositado su capital político, fue la bandera con la que su Gobierno se hizo reelegir y la que ha defendido en todos los escenarios posibles.

Sin embargo, en una carta publicada en noviembre pasado, el máximo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, acusó a la delegación oficial para los diálogos de La Habana “de ralentizar, de complicar el progreso en los acuerdos”.

Según el comandante guerrillero, la mesa y sus subcomisiones han adoptado un ritmo que “da mucho qué pensar”. Aseguró que han sido frecuentes los aplazamientos, los incumplimientos en los ciclos y los pretextos.

Puso como ejemplo el caso del acuerdo sobre el tema de justicia, el mismo que suscitó un apretón de manos histórico y que no estaba en los planes hasta hace muy poco. Aseguró que, pese a que han pasado ya casi dos meses desde ese momento, aún persisten las diferencias sobre el contenido del acuerdo. Mientras las Farc lo consideran cerrado, para el Gobierno aún hay puntos que deben ser precisados.

Así las cosas, “¿qué pasaría si llegado el 23 de marzo no hubiera Acuerdo Final?”, se pregunta en su carta el comandante de las Farc. Y es que esa fecha fue presentada como un gran avance, justamente en el mismo acto, durante el anuncio del acuerdo de justicia que, ahora está claro, todavía no está completo.

Sería, dijeron entonces Santos y “Timochenko”, un periodo de máximo seis meses, contados a partir de ese momento, con el que contarían las partes para cerrar las discusiones y firmar los acuerdos restantes, especialmente en el tema de fin del conflicto. Sin embargo, el optimismo dio para más y se dijo que ambas delegaciones recibirían la instrucción de agilizar tanto como fuera posible con el propósito de terminar incluso antes de la fecha propuesta.

Ante la pregunta, “Timochenko” plantea más dudas que respuestas. Aunque dice que “no sería conveniente ni justo” echar por la borda lo que se ha alcanzado hasta el momento, también se pregunta si insistir en que la fecha es inamovible tiene el propósito de acorralar a las Farc para que acepten imposiciones en el marco de las negociaciones.

Lo cierto es que se ha dicho que el ambiente de optimismo sobre el futuro de los diálogos está jalonado por los avances en el proceso de desescalamiento del conflicto que ha logrado, por ejemplo, sacar de los titulares de prensa los ataques armados y los atentados contra la infraestructura.

Pero ese giro en la perspectiva de los colombianos sobre el proceso también depende, y en buena medida, de la idea de que por fin el cronómetro se puso en cuenta regresiva y, aunque con barreras por superar, apareció la luz al final del túnel. Entonces, cabe la pregunta de nuevo ¿y qué tal que la fecha del acuerdo se corriera?, ¿tendría suficiente fuerza el proceso para sobrevivir al incumplimiento de un plazo que fue declarado públicamente?

Si en conocer una fecha definitiva se basa el espaldarazo de los colombianos, parece claro que sería difícil reponerse de un cambio en las reglas de juego. Mucho más si el camino deja de ser tan preciso y se regresa a la incertidumbre de una negociación que podría extenderse de forma indefinida.

El presidente Santos respondió desde Filipinas, donde participa en una cumbre económica, y recordó que la fecha fue acordada entre ambas partes. Insistió en que se debe cumplir: “Acordamos una fecha, 23 de marzo, no fue una decisión unilateral, fue una decisión acordada con las Farc y espero que cumplan con esa fecha. Mi llamado es a que aceleremos las negociaciones. El propio ‘Timochenko’ dijo que si había voluntad política podemos firmar mucho antes”.

También se refirió al cese al fuego bilateral, dijo que se avanza en los términos para conseguirlo y no descartó la fecha del 16 de diciembre, propuesta por las Farc. “Lo que estamos haciendo es llegando a acuerdos concretos, queremos avanzar. Les hemos dicho en esa mesa de negociación que si quieren el cese al fuego bilateral y definitivo tenemos que avanzar en todos los aspectos que ese cese al fuego bilateral y definitivo conlleva”, dijo Santos.

Lo que es claro y así lo deja entrever la carta de “Timocheko” y la respuesta del Presidente, es que el propósito de terminar para la fecha acordada se mantiene, pero las dudas están en el camino que debe sortearse para que esa posibilidad sea real.

El comandante guerrillero aseguró que si se ha llegado hasta este punto es porque se ha fortalecido la confianza y, por esa razón, insistió, ese avance no debe ponerse en riesgo. Aclaró, además, que su comunicación no es un anuncio de que esa organización vaya a faltar a la palabra, sino que, por el contrario, pretende poner sobre la mesa las trabas que perciben con la idea de encontrar de parte del Gobierno una actitud positiva.

El tono, pese a las críticas, se parece más al adoptado desde el apretón de manos y menos al que rondaba antes de ese encuentro, cuando se percibían distancias profundas y los desacuerdos parecían insalvables. “Presidente Santos, —escribió ‘Timochenko’ para cerrar su comunicado— con voluntad todo acuerdo es posible. La nuestra existe y es firme, hagámosle”.