¿Qué esta dispuesto a dar?, la pregunta de La paz perpetua
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¿Qué esta dispuesto a dar?, la pregunta de La paz perpetua

Sara Kapkin - Agosto 11, 2016

Una obra de teatro que le apuesta a destruir nuestras ideas sobre el otro.

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La paz perpetua

¿Usted que está dispuesto a dar para que haya paz? es una de las preguntas sobre las que gira La paz perpetua, una obra escrita por el dramaturgo español Juan Mayorga e interpretada, en Colombia, por el colectivo Quinta Picota, bajo la dirección del mexicano Iván Olivares. La obra, que ya fue presentada en el Festival Iberoamericano de Teatro en abril de este año, acerca al público a la violencia, el terrorismo y la paz a través de metáforas que reemplazan discursos acartonados y aburridos.

La historia es narrada a través de tres perros con habilidades humanas, que compiten por ingresar en un cuerpo élite antiterrorista. Cada perro es la representación de un perfil humano particular. Está el callejero con rasgos de rottweiler, astuto y sagaz; una mezcla entre pitbull, dogo y boxer, diseñado genéticamente para ser una fiera, y un Pastor Alemán, un poco menos ágil que los otros pero más sabio.

A lo largo de la obra, los perros son sometidos a pruebas, por otro perro y un humano, quienes finalmente decidirán el ganador. Las características de cada uno, más su historia de vida, van haciendo evidente la forma en que se enfrentan y compiten para ganar. A fin de cuentas, los perros y las pruebas no somos más que nosotros y la manera como nos enfrentamos a la guerra.

Foto cortesía Quinta Picota. La paz perpetua

“Cada uno tiene una respuesta frente a la paz que está determinada por su experiencia de vida. Por violencia, por preparación, por razón, por impulso, por deseo de ser más grandes”, dice Wilson Forero, quien interpreta al viejo labrador que pone las pruebas. “La paz es un acto de reconciliación entre todos esos participantes pero, difícilmente,  van a borrar su experiencia para entregarse de lleno a la paz y olvidarlo todo”.

La obra, con su formato bi-frontal, es decir, con público adelante y atrás del escenario, está al nivel de los espectadores, un formato que genera mucha más tensión y hace que el público participe mucho más de la obra. “La obra es para que haya una reflexión muy directa. Le habla al público, le habla duro y cerquita. Es una invitación a pensar, a inquietar”, dice Iván Carvajal, el actor que interpreta al sabio pastor alemán.

Los perros están ahí, gruñendo entre ellos, olfateando de un lado a otro, marcando su territorio, compitiendo. Y al final, como si fuera la realidad puesta ahí, el espectador termina por reaccionar como lo hace a diario: escoge al que más se le parece, al que más le representa, al que hace las cosas como él piensa que deberían ser y descarta las demás maneras.

Foto cortesía Quinta Picota. La paz perpetua

“Es como ver la sociedad universal representada en cada uno de esos personajes. Cada uno habla desde su experiencia. Es lo que está pasando en la actualidad, cada uno habla de lo que ha vivido, o lo que le contaron, o lo que ha leído. Cada uno tira para su lado desde su punto de vista”, dice Alexis Rojas, quien interpreta al perro callejero.

En la obra hay cada vez más preguntas y menos respuestas. ¿Quien tiene la razón? ¿Quien tiene que morir? ¿Realmente alguien tiene que morir para que pueda haber paz? ¿Quién es el bueno y quién el malo? Si es que los hay. ¿Usted de qué lado está?

“Yo me hago la pregunta que Juan Mayorga se pudo haber hecho, ¿tú que estás dispuesto a hacer o a dar para conseguir la seguridad, para que no hayan terroristas? Ahora, bajo la situación colombiana, ¿qué estamos dispuestos a dar o a recibir para el perdón, para tratar de entender al otro como ser humano? ¿Qué estamos dispuestos a dar para no juzgar al otro? Para verlo”, dice Alejandro Buitrago, quien da vida al perro más fiera.

Foto cortesía Quinta Picota. La paz perpetua

Las preguntas que va dejando la obra mantienen en vilo al espectador, además de la imagen de cuatro perros dispuestos a hacer la suya, a ganar.

“Es un constante cuestionamiento, todo el tiempo me está sacando de la zona de confort. Me obliga a estar pensando todo el tiempo por qué está pasando esto, qué mundo estamos construyendo, cuáles son los valores realmente, cuáles son mis convicciones”, dice Julián Díaz, quien interpreta al único humano de la obra. “En últimas, la pregunta se traslada al público, ¿usted qué va a hacer, va a seguir ahí pasando canales o va a quedarse ahí pensando a que Mcdonald’s va a ir a comer? Ya le estamos dando una información, ¿qué va a hacer ahora?”.

La obra se estará presentando entre el 11 y el 27 de agosto, de jueves a sábado en la resortera. Informes y reservas: 4627252 – 3115617916.