Este es el pacto al que llegaron Uribe, Petro y otros partidos para ‘reformar’ la JEP En la Comisión Primera se reunieron diferentes senadores: Álvaro Uribe, Gustavo Petro, Angélica Lozano, Iván Cepeda, entre otros.
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Este es el pacto al que llegaron Uribe, Petro y otros partidos para ‘reformar’ la JEP

Staff ¡Pacifista! - Noviembre 1, 2018

El uribisimo no ha podido sacar adelante sus reformas radicales al Acuerdo de Paz. Con las nuevas fuerzas en el congreso, se abre la puerta de los consensos.

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El 31 de octubre de 2018 será recordado como un día histórico en el Senado: en una hoja, congresistas de orillas ideológicas opuestas, como Gustavo Petro y Álvaro Uribe, firmaron un acuerdo para reformar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sin tocar su esencia. Después de dos horas de debate, 19 de 22 congresistas  de la Comisión Primera del senado llegaron a puntos medios sobre la reforma que la congresista Paloma Valencia pretendía hacerle a la JEP.

El Centro Democrático está impulsando, desde dos semanas atrás, una reforma radical para modificar la JEP con propuestas como la creación de salas especiales para el juzgamiento de militares. Sin embargo, no ha obtenido el respaldo suficiente ni tienen las mayorías en la Comisión Primera (tiene 8 senadores de 22). Para negociar tuvieron que abrir un diálogo con los senadores del partido Liberal – partido clave que  podría desequilibrar la balanza –. Los liberales decidieron ampliar el debate y por eso se reunieron todos los partidos. En una misma sala estuvieron Iván Cepeda, Álvaro Uribe, Gustavo Petro, Juanita Goebertus, Angélica Lozano, Roy Barreras,  Paloma Valencia y otros magistrados.

El acuerdo al que llegaron marca la hoja de ruta sobre lo que puede ser, en realidad, la modificación a la JEP. Aún quedan siete debates en los que seguramente se irá afinando este acuerdo. ¿Desde dónde parte? Primero, los partidos estuvieron de acuerdo en dotar a la JEP de legitimidad ante la sociedad civil. Por eso aceptaron incorporar al menos 14 magistrados más a las diferentes salas de la jurisdicción. Con este acuerdo queda descartada la posibilidad de crear nuevas salas paralelas para los militares.  Los magistrados, tal como está propuesto, serían escogidos un comité integrado por juristas de la Comisión Interinstitucional de la rama judicial, de la Procuraduría y del Consejo Superior de la Judicatura.  No los escogerá Iván Duque, como en su momento lo propuso el Centro Democrático.

El otro punto en el que los partidos estuvieron de acuerdo fue el de reforzar la carga de la prueba en los juicios para contrarrestar el contenido de las confesiones. Esto, por ahora, le da un aire de tranquilidad al Centro Democrático. El uribismo planteó reducir penas para aquellos que no reconozcan su responsabilidad ante la JEP. Esta idea se cayó. Como lo dijo Juanita Goebertus: podría constituirse en lo que tanto se dijo en La Habana que no íbamos a hacer: ‘un intercambio de impunidades’.

Esto quiere decir que, por ahora, en el primero de ocho debates, existe un acuerdo sobre la incorporación de nuevos magistrados y la necesidad de rescatar la importancia de las pruebas en los juicios. Todo lo demás que propuso el uribismo, como la reducción de penas, está en el aire. Si los congresistas continúan por esta senda de buscar puntos medios, la JEP podría ganar legitimidad ante la opinión pública y no sería sacrificada en su esencia; uno de los riesgos más inminentes hace unos meses. Es necesario, en todo caso, tener claro lo que dijo la congresista Goebertus: “Estamos ante el primero de ocho debates y nada nos garantiza que con sus mayorías más adelante el uribismo pretenda retomar su visión original del proyecto. Por eso firmamos un pacto político”.

El acuerdo que se está construyendo podría ser mucho más fuerte si contara con el respaldo del partido Fuera Alternativa Revolucionaria del Común (Farc). No obstante, esta bancada decidió apartarse del proyecto pese a que el acuerdo alcanzado en ningún momento toca la columna vertebral de la JEP. Según la senadora Victoria Sandino, “nos apartamos del acuerdo rotundamente porque abre la puerta para la transformación de la JEP. Esto va en detrimento de la garantía del derecho de las víctimas a acceder a la verdad. Las modificaciones a la JEP a partir de una cuerdo que se construyó de espalda a las víctimas para evitar que se sepa la verdad sobre el conflicto es un golpe al proceso de consecución de paz”.

Un aspecto positivo del acuerdo al que se llegó es que se está abriendo un camino de consensos, el cual seguramente no estará exento de dificultades. Habrá que esperar a los siguientes siete debates. El Centro Democrático podría retomar su idea de crear salas especiales para militares o, por el contrario, continuar con la senda del diálogo. También sería positivo y determinante para el Acuerdo de Paz si Farc se une a la discusión y respalda la idea inicial de los senadores que discutieron en la tarde de ayer: dotar de legitimidad a la JEP.