Nosotras usamos la libertad para defender el derecho a decidir, otros para decir bobadas Montaje: Lady Chaparro - ¡Pacifista!
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Nosotras usamos la libertad para defender el derecho a decidir, otros para decir bobadas

Isabela Sandoval Vela - Abril 22, 2019

OPINIÓN | El abogado Rafael Nieto Loaiza cree que no existe un derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. Y además, cree que afirmar esto no es machista.

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En una desafortunada columna de opinión publicada el fin de semana, el abogado y ex viceministro de justicia Rafael Nieto Loaiza (ex precandidato por el Centro Democrático a la Presidencia) reafirmó una idea que en días pasados lo había convertido en blanco de críticas: que tal cosa como “un derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos” no existía en ninguna parte, en ningún tratado. Ni en Colombia, ni en el mundo. Que no hay una “autonomía” de la mujer para interrumpir el embarazo y que ese discurso ha sido una construcción ideológica para justificar el aborto.

Nieto utilizó la columna, según él, para aclarar sus palabras sacadas de contexto (“y con mala leche”) en las redes. Así que con más detalle repitió lo que ya había dicho en la Cumbre Trasatlántica de Políticos con Valores de Bogotá (oxímoron que hasta gracioso suena), donde comenzó la controversia.

Si bien es cierto que ni en la Constitución colombiana, ni en la Declaración Universal de Derechos Humanos se encuentra un apartado que específicamente proclame que las mujeres tienen un derecho sobre su cuerpo. La pregunta es si realmente es necesaria esa textualidad, si el derecho tiene que cubrir con un inciso específico cada una de las potestades que otorga la libertad. Así como tenemos derecho a la vida y al libre desarrollo de nuestra personalidad, ninguno de estos dos derechos fundamentales podría desarrollarse de forma plena sin el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Ahora, ¿por qué Nieto considera que el único derecho que atañe al cuerpo es aquel relacionado con la decisión de abortar? Porque la discusión no la da acerca el derecho de cada quien sobre su cuerpo, sino específicamente el de las mujeres, y solamente en el caso de querer interrumpir el embarazo. ¿Qué pasa con los hombres? ¿Ellos sí tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos?

Bajo la lógica del mentado político uribista, obviar el derecho sobre el propio cuerpo implicaría, entonces, que ninguna mujer podría, por ejemplo, hacerse un tatuaje. O una cirugía plástica. O un cambio de color en el pelo. Si yo como mujer no tengo derecho sobre mi propio cuerpo, entonces ¿quién? ¿A quién le pertenece mi cuerpo si no es a mí misma? Y pregunto esto dejando claro que  los ejemplos citados no son homologables con un aborto, pero ante argumentos tan poco profundos como los de Nieto es claro que la batalla está planteada en el terreno de lo básico, lo efectista y lo de fácil digestión.

El intento fallido de Nieto por defender las acusaciones de que él no es machista (se autoproclama acompañante en nuestras luchas) se cae por peso propio. Bien se sabe que una de las disputas más candentes en la defensa de los derechos de las mujeres es la de decidir sobre sus cuerpos. No. No es feminista decir que si algo no está dicho —explícitamente— en la Constitución, entonces es mera ideología. No es feminista ni inteligente ni razonable.

Además, ¿cuál es el problema de la ideología? Nieto Loaiza parece pretender que él mismo habla desde el margen —por fuera de la ideología. Como si fuera posible hablar desde fuera de alguna ideología y como si la jerga jurídica no perteneciera, también, a una forma histórica de pensar y a un legado occidental que no surgió libre de intereses políticos. Pero ese, sin embargo, será un debate para otro día.

Ante argumentos tan poco profundos es claro que la batalla está planteada en el terreno de lo básico, lo efectista y lo de fácil digestión

El punto es que privar a las mujeres del derecho a decidir sobre sus cuerpos es un atropello en contra de un género que lleva décadas luchando por no ser discriminado. Es machista afirmar, como afirma Nieto Loaiza, que para poder decidir sobre el cuerpo –una decisión que en el caso del aborto incluye también decidir por un proyecto de vida y unas condiciones económicas y sociales– sea necesario establecer una ley. Es una postura que también desconoce que las mujeres somos agentes pensantes con capacidad de decidir sobre lo que es nuestro. Una postura que asume que el Estado debe venir a regularnos en nuestra toma de decisiones.

Más allá del autoelogio de no ser machista (gracias, abogado, las mujeres le debemos mucho), Nieto parece no darse cuenta de la enorme contradicción que expone en sus ideas. En su columna pareciera decir “sí, qué bien que a las mujeres les paguen lo mismo que a nosotros, pero que no se crean con derecho de hacer lo que les venga en gana”. Podría decirle misógino o retrógrado, pero él solo ya se dio esa distinción al creerse libre de pecados navegando sobre la ola del patriarcado.

Por favor, que alguien le cuente al columnista-político que las mujeres abortan, legal o ilegalmente. Y que esto pasa al margen de la literalidad de los tratados nacionales e internacionales.

A Rafael Nieto le digo que siga disfrutando del poder de usar y hacer con su cuerpo lo que quiera, que nosotras seguiremos haciendo lo mismo así haya gente que use la libertad para decir bobadas.