Placer sexual, ese derecho que las mujeres nos hemos dejado arrebatar Ilustración: Juan Ruíz.
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Placer sexual, ese derecho que las mujeres nos hemos dejado arrebatar

Silvia Margarita Méndez - Octubre 31, 2018

#Divergentes | La sexualidad femenina siempre ha estado al servicio de los hombres, como si la meta final fuera la penetración.

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Cuando escuché a Camila Barrera, terapeuta en sexualidad y partera, en una charla TEDx en la Universidad Externado de Colombia, no pude evitar sentirme identificada. Ella habló en el bloque sobre divergencias, en el evento conducido por el humorista Andrés López y que contó con la asistencia de aproximadamente 1.000 personas. Barrera compartió algunas de sus experiencias sexuales fallidas y planteó una tesis innegable: a nosotras, las mujeres, se nos ha arrebatado el derecho al placer mucho más que a los hombres. Esta es una realidad que viene de siglos atrás y nosotras lo hemos permitido. 

Una de las explicaciones, dice Barrera, es que hemos creído que ese disfrute lo tenemos que poner al servicio de lo masculino, pues nos han hecho creer que a los hombres les pertenece la sexualidad y a nosotras la emocionalidad. Así las cosas, hemos puesto nuestra sexualidad al servicio de ellos para que nos quieran y se queden con nosotras –como si de eso se tratara– y en ese estropeado intento hemos perdido nuestro propio y tan particular placer. Sí, ese mismo que todas tenemos y que, como lo dice la experta, más que cualquier otra cosa es un derecho.

“Me doy cuenta de que estamos condenados a vivir una sexualidad pobre y desinformada, pues hemos comprado el concepto de sexualidad como se compra una revista en un supermercado, sin ningún tipo de cuestionamientos ni interés profundo”, decía Camila en el evento del pasado 24 de octubre, al que también asistió Juliana Uribe, Fundadora de Movilizatorio; Nicolás Lozada, abogado externadista experto en resolución electrónica de controversias; Elizabeth Castillo, Activista LGBTIQ; y Pablo Ortiz, científico y experto en edición de genes, entre otros más. 

De acuerdo con la terapeuta, somos inherentes al placer, es decir, seres sexuales por naturaleza y fuimos creados por la energía misma del placer. Sin embargo, las mujeres estamos condenadas a vivir una sexualidad “pobre y desinformada”, pues en esta sociedad patriarcal y machista a los hombres se les ha impuesto un ideal de ‘Superman’ en donde supuestamente su deseo es infinito y el de nosotras limitado, desconocido. Hemos sido educadas de acuerdo a esos parámetros.  Así lo dice Christiane Northru en su libro Cuerpo de Mujer y Sabiduría de Mujer. Según ella, nuestro cuerpo ha sido por tradición un territorio del padre, del cónyuge, del médico, pero casi nunca territorio de expresión de la mujer misma.

“Existen falsas creencias de que las mujeres no tenemos o no debemos tener los deseos iguales a los masculinos. Nuestro cuerpo es valorado por un ideal estético falso de belleza y es considerado imperfecto por nuestra naturaleza cíclica y menstrual, además de incorrecto o generador de pecado según fuentes religiosas”, comentó la terapeuta. Con esa idea absolutamente errada del placer, dice ella,  las mujeres usamos nuestra sexualidad para conquistar a los hombres, usamos nuestro placer para que ellos se sientan bien y así construimos muchas de nuestras relaciones.

“Nos convertimos en expertas del placer masculino, de saber qué les gusta, qué no les gusta, cómo debemos actuar en una relación sexual, cómo impresionarlos, pero lo triste es que lo hacemos sin tener idea del genuino sentido de nuestro propio placer. Mi primera experiencia tántrica, sin saber en ese momento que lo era, fue con un hombre que por primera vez parecía absolutamente interesado en mi placer. Me preguntaba constantemente por mi gozo, me llenó de caricias, y me di cuenta por primera vez en mi vida que lo importante era que la meta inmediata no fuera la penetración. También me di cuenta que nunca me había hecho esas preguntas a mí misma, nunca me había preguntado cómo me gustaba que me tocaran, cómo no, qué límites debía poner, qué debía decir. Pensaba que mi placer dependía de hacer disfrutar al otro”, dijo Barrera en la charla, la cual estará disponible en la plataforma de TEDxTalks en Youtube en los próximos meses.

El evento se desarrolló el miércoles 24 de octubre y Camila Barrera habló en el segundo bloque, el de divergencias. Fotos: Universidad del Externado/ Tedx en Simultáneo.

Desconocimiento y desinformación, los dos grandes problemas

Para hacer valer el derecho al placer se debe profundizar en nuestro conocimiento interior, dice esta terapeuta. No obstante, conocerse en esta sociedad resulta “extremadamente difícil” porque ni siquiera tenemos a nuestra disposición el conocimiento de lo más básico: nuestro cuerpo.

“La anatomía sexual femenina es un tema desinformado y desconocido en la sociedad. El clítoris está en nuestro cuerpo con una única y exclusiva función: la de darnos placer. Este pequeño órgano tiene cerca de 8.000 terminaciones nerviosas que se conectan con el tejido eréctil interno femenino y que, estructural y funcionalmente hablando, tiene el mismo tamaño del pene masculino. Entonces, si así lo deseamos, nosotras también tenemos pene y también tenemos erecciones, solo que internas”.

Según Camila Barrera, además de este gran “botón de placer” las mujeres también tenemos otros puntos que nos hacen llegar al orgasmo. De acuerdo con un estudio de la International Society for Sexual Medicine (ISSM) estos son de mínimo tres tipos pero a lo largo de nuestra vida las mujeres a duras penas logran llegar plenamente al primero y más conocido de todos: “el clitoriano”. “El orgasmo vaginal y el de cuello uterino necesitan mayores tiempos, mayor estimulación, conocimiento corporal, inclinaciones distintas y posturas diferentes”. El estudio también afirma que las mujeres usamos diferentes nervios para hacer la transmisión sensorial que sube por la médula ósea y llega al cerebro, es decir, que en cada tipo de orgasmos podemos sentir cosas distintas.

No obstante, la realidad es diferente. Esta misma entidad, en otro estudio que realizó con 2.300 mujeres, dio a conocer que solo el 57% ha sentido alguna vez un orgasmo y, de esa cifra, solo el 3% ha sentido un orgasmo diferente al clitoriano. “Ahora, no es lo mismo la lubricación que la eyaculación femenina, que existe y está comprobada científicamente. Las mujeres pueden llegar a eyacular más o menos 400 cm cúbicos hasta dos litros de aguas”, indicó esta terapeuta.

Viene entonces la pregunta del millón: si todas estas sensaciones fisiológicas que le ha regalado la naturaleza a la mujer están disponibles, ¿entonces por qué dicen no disfrutar tanto? Para Barrera la explicación se divide en tres básicas y estructurales razones.

Los tiempos

Las mujeres necesitan, explica esta experta, más o menos de una hora a una hora y media para llegar a los estados más altos de la sexualidad, es decir, para que todas las hormonas toquen sus picos más altos y la irrigación sanguínea pélvica llegue al éxtasis total. No obstante,  el promedio mundial está en un tiempo de 5.3 minutos y en Colombia  11 minutos.

“Los taoístas usan una metáfora que explica lo anterior de una manera muy interesante. Ellos comparan la capacidad de respuesta sexual de un hombre con un fósforo que se prende muy rápido pero se consume aún más rápido. Sin embargo, la de las mujeres la comparan con un gran cuenco de agua puesto al fuego que cuando llega la ebullición se demora mucho tiempo en enfriarse pero también se demoró mucho tiempo en calentarse”, asegura la pedagoga.

En conclusión, los tiempos largos y la desgenitalización de la sexualidad no solamente es buena para la mujer sino también necesaria, porque cuando entra fría al acto sexual puede afectar órganos del aparato sexual, reproductivo y urogenital. 

En el bloque de divergencias también habló el abogado Nicolás Lozada y el científico Pablo Ortíz.

El auto desconocimiento

Ha sido un tabú en esta sociedad hablar de auto toque o autoexploración femenina. Se ha dejado esto para los hombres pensando, como dice Camila, que su deseo es “inagotable”. La ISSM también dice que el 60% de las mujeres se tocan, el 80% de ellas usa juguetes que simulan los penes masculinos y lo hacen en un promedio de 13 minutos y una vez por semana. Mientras tanto, los hombres lo hacen 5  o 6 veces por semana y más o menos en un tiempo de 4 a 5 minutos.

“No podemos pretender llegar a una relación con otros si no nos conocemos a nosotras mismas, si no profundizamos en la exploración de nuestro propio cuerpo, del toque, del masaje, de cómo descubrirnos nosotras para luego decirle al otro qué es lo que quiero. Al placer tenemos derecho todos, solo que hablo más de las mujeres porque creo que en esta sociedad hemos venido siendo mas castradas nosotras en este tema del placer”, agregó esta partera en conversación con Divergentes.

La educación

Para esta terapeuta sexual, las mujeres hemos sido educadas con un concepto de sexualidad que va dirigido a la anticoncepción (“no quedes embarazada”) o a las técnicas de detección del abuso. Esto significa que la mayoría hemos crecido con un concepto de la sexualidad que va dirigido a la maternidad o a la violencia. 

“¿Quién nos enseñó a disfrutar? ¿Quién nos habló sobre estos temas en nuestro desarrollo? Los casos se cuentan con los dedos de las manos porque al único lugar a donde vamos para consultar estos temas es a la pornografía y en ese mundo no tienen idea de lo que estamos hablando y menos tratándose de lo femenino. Acá se presenta siempre una sexualidad volcada a lo masculino, a sus propios placeres, que deja desinformación absoluta sobre los secretos femeninos de la sexualidad. Es posible indagar otros caminos, está el tantra y el taoísmo, que nos dan una apertura en el placer y lo ponen, además, en el camino de conciencia”, manifestó Barrera.

En la tercera edición de TEDxUExternado asistieron más de 1.000 personas.

Para sacar todos estos temas del eterno tabú es vital no solo educarnos sino saber que tampoco podemos hacer responsables al otro y eso es algo que hacemos con frecuencia. Si no estamos satisfechas no es solo culpa del otro/a, pues lo ideal es tomar responsabilidad del placer de forma individual. 

Si de verdad nos pusiéramos en esta tarea, dice esta experta, pasarían cosas muy profundas como separar la sexualidad de la morbosidad del porno y lograr que esta sea explorada desde una manera más consciente. “Esto bajaría de alguna manera la violencia sexual que sufrimos, los abusos sexuales o las tendencias mentales hacia la violación. Es posible tener la responsabilidad de nuestro placer, tenemos derecho a hacerlo. Nuestro cuerpo es el primer territorio habitado de derecho y podemos ser plenas haciéndolo valer y sintiendo todos los orgasmos que queramos y para los que fuimos creadas”, concluyó.