Más allá de las Farc: seis jóvenes nos contaron qué entienden hoy por la paz
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Más allá de las Farc: seis jóvenes nos contaron qué entienden hoy por la paz

Juan Pablo Sepúlveda - Abril 25, 2018

Para construir paz es necesario hablar sobre nuestras emociones, sobre la democracia y la vida cotidiana, ya sea en Bogotá o Vichada.

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Fuente: Facebook Paziempre

La palabra “paz” en Colombia se ha convertido, en los últimos tiempos, en un concepto electoral más político que cercano a la ciudadanía. Los protagonistas de la paz en Colombia hoy parecen ser solo los políticos, quienes la usan como moneda de cambio para sus campañas. Detrás del telón, cuando no hay elecciones, quedaron las organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la paz a diario.

Aunque para los medios de comunicación el tema de la paz está directamente ligado con los acuerdos con Farc y ELN, existen jóvenes que están viviendo su propio proceso de construir paz. En ¡Pacifista! hablamos con seis jóvenes colombianos que han participado en diferentes estrategias,  marchas y movilizaciones de paz sobre lo que en realidad significa esta palabra, sus implicaciones en la vida diaria y los retos que debe asumir la ciudadanía frente a ella.

Andrés Sáenz: “la paz comienza en los actos más cotidianos: con un saludo, una sonrisa”

Miembro de La Paz Querida* y director de Acción Democrática para la paz | Foto: Lucía Romero

En esta época de elecciones, más allá de cualquier diferencia ideológica, hay una realidad ineludible y es que la vida humana es algo que debe defenderse. Estamos buscando que la ciudadanía, sobre todo los jóvenes, se comprometan con este postulado: es fácil criticar y decir que las cosas están mal, lo difícil es actuar con propuestas de transformación.

La paz comienza en los actos más cotidianos: con un saludo, una sonrisa. Comienza por no discriminar al otro por lo que creemos que es, y también por generar consciencia hacia esos territorios de esa “Colombia oculta” donde el Estado no llegaba.

El reto más grande de los jóvenes es ser conscientes del valor que tienen para transformar el país. Por ejemplo, de acuerdo al censo electoral que tenemos, el 35 por ciento son personas entre los 18 y 24 años. Si todos salieran a votar, pondrían presidente en primera vuelta. Los jóvenes necesitan entender el poder que tiene su voz.

Yesenia Moreno: “en nuestras manos está volver a escribir una historia donde la guerra no tenga cabida”

Integrante del movimiento Paziempre | Foto: Sara Camila Gómez

Uno de los roles que podemos desempeñar los jóvenes en este momento es ser veedores para que en Colombia no sigan asesinando líderes sociales. Ellos son los que permiten que las comunidades crean en la transformación, y cuando son asesinados esas comunidades quedan desprotegidas. Queremos que el hecho de apoyar a una comunidad sea un baluarte de nuestra cultura.

Los jóvenes somos conscientes de que se debe hacer un relevo generacional sobre cómo se construye país respecto a los últimos 50 años. La paz es el camino, pero esta no se va a lograr solo con la firma de un acuerdo sino con nosotros como ciudadanos siendo responsables con nuestros actos, respetando al otro así piense distinto, ayudando a las personas más vulnerables y exigiéndole al Estado para que vele por los derechos de estas personas históricamente olvidadas. En nuestras manos está volver a escribir una historia donde la guerra no tenga cabida.

La paz se construye desde cómo entendemos al otro y respetamos que sea diferente a nosotros. Si una persona tiene una posición no significa que yo la deba agredir o maltratar, sino que antes debo aceptar que cada persona es un mundo distinto, y que eso hace valioso lo que somos, la diversidad.

Diego Medina: ‘la paz implica fortalecer la educación, la salud y el acceso a la justicia’.

Economista, administrador y miembro de La Paz Querida | Foto: Lucía Romero

En términos económicos, el posconflicto implica compromisos fiscales por parte del Estado que estén dirigidos hacia los cambios que tiene el país adelante. Es fundamental en este momento estudiar cómo sacar a la gente pobre de esas trampas de pobreza y llevar beneficios a estas comunidades marginadas. Esto conlleva cuestiones de educación, de salud y de acceso a la justicia.

La paz es un concepto muy manoseado. Debe ser explicado abstrayéndolo de lo que hoy entendemos coyunturalmente, que es lo acordado en La Habana. La paz realmente implica respeto, amor por el prójimo, saber escuchar, tolerancia, convivencia.

El reto está en concebir que no es solo la paz “general” del país, sino es algo individual. Esta consciencia le permite salir a los jóvenes de ese activismo que se vuelve moda por los procesos electorales, los hace preocuparse y surge el altruismo. En el momento en el que los jóvenes trascienden de esas necesidades propias y actúan por la comunidad hay construcción por el país. Los jóvenes no son el futuro, son el presente.

Juliana Bohorquez: “Colombia necesita jóvenes propositivos, que creen y que inspiren, artistas y emprendedores”

Artista, emprendedora social y activista | Foto: cortesía

Para hablar de paz en este momento debemos dejar de hablar de paz. Lo que necesitamos es preguntarnos cómo coexistir y convivir, que haya una colectividad y un propósito común que nos permita construir un país diferente, disfrutar la diversidad como riqueza y no fragmentarnos.

Los jóvenes son la posibilidad de un pensamiento distinto: se pueden quedar quietos y quejarse de que el mundo no funciona como les gusta, o pueden levantarse y proponer. Colombia necesita jóvenes propositivos, que creen y que inspiren, artistas y emprendedores. El papel de los jóvenes es el del arte y de la ciencia de explorar, de proponer, de abrir posibilidades.

La juventud trae la voz de muchas voces no escuchadas. La movilización de la juventud demuestra que una sociedad está viva. Si los jóvenes no se mueven y no generan posibilidades de un sistema diferente al que tienen, entonces vamos a tener una sociedad mediocre y que busca los caminos más fáciles como lo es la violencia.

José Antequera: “los jóvenes le pueden dar un nuevo oxígeno a la democracia”

Activista político | Foto: Aitor Sáez

Hay dos grandes retos frente al tema de la paz: primero, que hay que hacer cumplir los acuerdos. Lo otro es hacer realidad la promesa de estos con respecto a la política: que exista participación ciudadana para que en Colombia haya, como no hubo en todos estos años por cuenta del conflicto, posibilidades reales de transformación hacia las injusticias que siguen ocurriendo.

El mayor aporte que pueden hacerle los jóvenes a la paz la verificación de los acuerdos, de protección y de vigilancia del cumplimiento de la implementación. Hay que hacer realidad lo que el acuerdo promete en mayor apertura democrática y participación: se trata de que los jóvenes le den un nuevo oxígeno a la democracia.

La memoria histórica también tiene el papel importante de explicarle la paz a las nuevas generaciones. Estas deben entender que la democracia es frágil, que la paz es frágil. Deben de haber todos los mecanismos posibles para que desde la educación, los medios de comunicación y la cultura siempre se mantenga la consciencia de todo lo que nos ha costado y nos seguirá costando construir un país democrático y justo.

Laura Pacheco: “mis acciones me afectan pero también afectan quienes están a mi alrededor”

Abogada, politóloga e integrante de La Paz Querida | Foto: Lucía Romero

La paz implica saber quién soy, y cuando yo me entiendo como ser humano, con cosas buenas y malas, entiendo que hay seres diferentes a mí y eso me conecta con un punto de tolerancia y respeto hacia el otro. Tenemos la responsabilidad de saber que mis acciones me afectan pero también afectan quienes están a mi alrededor. Mi interés -mi felicidad, mi plan de vida- no está desconectado del colectivo. Debemos sentir que prosperamos en la vida pero esto está conectado con los demás.

Cuando yo como persona soy consciente de que mis acciones diarias -y no cada cuatro años en elecciones- tienen incidencia política, es cuando construyo ciudadanía y convivencia. Así me empiezo a desligar un poco de mis intereses particulares, que son por los que uno supuestamente vota el día de las elecciones, y me empiezo a preocupar por la comunidad.

Tampoco puedo tener una doble moral como ciudadano y decir que los políticos son lo peor pero por el otro lado ofrecerle 50 mil pesos al policía que me coge en pico y placa. Es un tema de coherencia, de entender que mis acciones sí repercuten en el funcionamiento del Estado. Si yo le exijo algo a un funcionario, a una institución, tengo que estar en la capacidad como ciudadano de dar las mismas cosas.

 

*Los miembros de La Paz Querida entrevistados en esta nota participaron en la creación de una carta abierta al nuevo Congreso y a los candidatos presidenciales sobre los retos que tiene Colombia para la paz en los próximos años, entre los que incluyen temas de seguridad, desarrollo sostenible, estabilidad regional y ejercicio político ciudadano.