La movilización en Puerto Rico tuvo más que ver con las mujeres que con el reggaetón | ¡PACIFISTA!
La movilización en Puerto Rico tuvo más que ver con las mujeres que con el reggaetón Fotos por: Cheery Viruet
Leer

La movilización en Puerto Rico tuvo más que ver con las mujeres que con el reggaetón

Colaborador ¡Pacifista! - Julio 30, 2019

#OPINIÓN | El verano del ’19 en Puerto Rico, cuando la ciudadanía movilizada obligó al gobernador a renunciar a su cargo.

Compartir

Por: Laura Rexach

Al igual que América Latina, Puerto Rico tiene una historia centenaria de conquista y opresión. Pero, a diferencia de prácticamente toda América Latina, Puerto Rico no se logró liberar de su opresor con la ida de su conquistador. En el 1898 simplemente cambió de un amo a otro y hoy continúa siendo una colonia bajo el seudónimo de “territorio no-incorporado” de los Estados Unidos de América.

Hay quienes creen que fue Benito Martínez (aka Bad Bunny) el líder detrás del movimiento revolucionario que vive Puerto Rico en estos momentos. Pero, aunque es muy cierto que San Benito descubrió su poder de convocatoria ciudadana a la vez que se bautizó en la religión del activismo, también es cierto que este movimiento no tiene UN líder. Es un movimiento orgánico que se ha ido despertando y creciendo día tras día con el ímpetu de una nueva generación que no se deja coger de idiota y que sabe sacarle ventaja al uso de las redes sociales. Son los jóvenes, y en especial las mujeres millenials quienes, más que nadie, han agitado y agigantado la llama de indignación de nuestra sociedad. Benito se convirtió en héroe nacional al unirse al reclamo de su generación no sólo en palabras sino en actos. Puso pausa a su carrera y estuvo dispuesto a sufrir pérdidas económicas por estar presente en Puerto Rico. El efecto de su presencia fue echarle leña al fuego, poner la mirada del mundo sobre lo que está viviendo nuestra pequeña isla, y dar paso al perreo combativo.

Miles de manifestantes durante las protestas en Puerto Rico

 

Muchos extranjeros me han preguntado sobre la causa detrás del nivel de rabia e indignación del pueblo de Puerto Rico durante las pasadas dos semanas; ¿es todo a causa de un chat privado entre el gobernador Ricardo Roselló y sus allegados? La contestación es: sí y no. Sí, porque el chat desenmascaró el carácter verdadero del gobernador; un hombre que en público se hacía pasar por aliado y defensor de las mujeres y la comunidad LGBTI pero que en privado compartía burlas homofóbicas, misóginas y comentarios groseros hacia todo tipo de persona. Y no, porque realmente fue el contexto de la corrupción que se desprendió del contenido del chat lo que provocó las históricas manifestaciones a partir del 10 de julio de este año que culminaron con el primer caso de una renuncia por parte de un gobernador de Puerto Rico.

Puerto Rico, al igual que muchos países, no es extraño a casos de corrupción. Al contrario, la corrupción ha ido prácticamente de la mano de la política bipartidista del país por décadas. “Aquí se vota por el menos malo.” o “Todos son iguales, ¿así es que para qué votar?”, son frases comunes en una discusión sobre la política local. Pero el 2019 trae con él un contexto histórico que no habían tenido casos anteriores de corrupción: la experiencia colectiva vivida por el país tras el paso de los huracanes Irma y María en septiembre del 2017. Es importante entender; los días, semanas y meses luego del azote indiscriminado de estas dos tormentas fueron un calvario para el pueblo puertorriqueño.

La falta de servicios médicos básicos, de agua potable, de alimento fresco, de luz eléctrica, el racionamiento de la gasolina, la falta de señal de telecomunicaciones para poder conocer el paradero de seres queridos. Todos estos elementos se juntaron para dejar a un pueblo en duelo, sumado en la incertidumbre, abandonado a encontrar su propio camino hacia la recuperación. La cifra oficial de muertes causadas por el huracán según el gobierno de Puerto Rico fue de 64 almas. Ahora, luego de varios estudios realizados por distintas universidades e instituciones, sabemos que el número real es más cercano a 4,645. Entre 64 y 4,645 hay una brecha profunda de dolor angustioso de familias que tuvieron que esperar meses interminables antes de poder reclamar los cuerpos de sus seres queridos.

Verán, el Instituto de Ciencias Forenses no tenía la capacidad para atender tantas muertes y los cuerpos los estaban almacenando en contenedores refrigerados. Así, contenedores de carga llenos de los cuerpos de madres, padres, hijos y abuelos descomponiendo lentamente mientras el gobernador del país y sus secuaces se burlaban de la situación, preguntándose si no había algún cadáver que pudiesen utilizar para alimentar a los cuervos; refiriéndose en metáfora a los muertos como una historia para distraer opositores, incluso los medios.

Los dos arrestos federales que tomaron lugar el 10 de julio de 2019 fueron la pasada Secretaria de Educación y la pasada directora de la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico. Entre ambas oficinas hubo malversación de fondos públicos sumando más de 15 millones de dólares americanos. Estas dos personas controlaban más de la mitad del presupuesto total del gobierno de Puerto Rico, y las cogieron robando. Estas dos personas estaban a cargo de la educación de nuestra niñez y de la salud de nuestros enfermos, y las cogieron robando. Estas dos personas fueron responsables por el cierre de más de 400 escuelas públicas y el sufrimiento y padecimiento de salud de miles y miles de personas luego de una de las peores tragedias en la historia grabada de un pueblo, y las cogieron robando.

El pronto-a-ser-ex gobernador (aunque técnicamente está en debate si se le podrá llamar exgobernador porque no cumplió su término de cuatro años en el puesto) se expresa de forma orgullosa en el chat de que “cogemos de pendejo hasta a los nuestros.” mientras la población sufría bajo medida tras medida de austeridad, una economía que lleva más de una década en rojo, una fuga incesante de jóvenes profesionales a otros países en busca de una mejor vida, familias separadas, muchas por siempre. Y mientras tanto él y su círculo de amigos se reían porque nos cogían de pendejos. La indignación es demasiada, se nos sale hasta por los poros. La rabia es difícil de controlar. Empezaron subestimándonos, diciendo que éramos el mismo grupito de siempre, a “los que les gusta quejarse y protestar por todo.” Pero no se dieron cuenta. No somos un grupito, somos Puerto Rico.