Alberto Cardona Sanguino, el otro niño desaparecido del que nadie habla | ¡PACIFISTA!
Alberto Cardona Sanguino, el otro niño desaparecido del que nadie habla Cortesía Policía Metropolitana de Santa Marta.
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Alberto Cardona Sanguino, el otro niño desaparecido del que nadie habla

Silvia Margarita Méndez - Octubre 12, 2018

#Divergentes| El paradero del niño de seis años es incierto desde el pasado 20 de septiembre, cuando caminaba a casa con su padre en zona rural de Santa Marta.

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Para buscar a Cristo José, el niño de 5 años hijo del alcalde de El Carmen secuestrado por hombres armados en Norte de Santander, 500 hombres de la Policía Nacional y de la Fuerza Pública se desplegaron por una semana en una intensa búsqueda dirigida directamente por el presidente Iván Duque. Hace dos días fue liberado y su noticia alegró a todo el país. Cadenas de oración, velatón, noticias y mensajes de todo tipo de personalidades rodearon a Cristo José, quien después de su liberación fue enviado a la Casa de Nariño, en Bogotá, para ser recibido por la familia presidencial.

Sin embargo, el tres de octubre, día en el que el pequeño Cristo José fue secuestrado mientras iba de camino a su escuela, la familia de Alberto Cardona Sanguino, de seis años, llevaba 14 inconsolables días buscándolo. El niño desapareció el pasado 20 de septiembre en la vereda Las Cabañas, región de Tigrera, jurisdicción de Santa Marta (Magdalena), mientras caminaba de camino a casa en compañía de su padre Alberto Ramón Cardona.

Fotos: Cortesía Policía Metropolitana de Santa Marta.

“Albertico, regresa”

La historia de Alberto Cardona Sanguino es un poco diferente a la de Cristo José, pero igual de dolorosa. Es uno de los más de 2.000 casos de desaparición que han registrado las autoridades (Medicina Legal y Policía) en el transcurso de 2018. De acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), entre 1970 y 2015 en promedio tres personas fueron desaparecidas forzosamente; una cada ocho horas. No obstante, las personas que logran reunir toda la atención de la opinión pública nacional, la de las autoridades policiales, militares e incluso directamente la del primer mandatario para encontrar a sus familiares se cuentan con los dedos de las manos.

Alberto Cardona era el hijo menor de Pedro Ramón Cardona, un campesino que residía en zona rural de Tigrera y vivía de la administración de una finca que cultivaba yuca y cilantro. Era padre de dos pequeños más, de 7 y 10 años respectivamente, con quienes vivía solo pues la mamá de los tres niños reside en un corregimiento cercano. El 20 de septiembre, cuando Alberto padre y Alberto hijo desaparecieron, venían de recibir las notas de la escuela en donde estudian los dos hermanos mayores del pequeño. En el trayecto de camino a casa, en un paraje rural solitario, fueron interceptados sin que se tenga una sola pista sobre los móviles del rapto o los posibles responsables.

Las primeras hipótesis de las autoridades señalaban que posiblemente ambos habían sido arrastrados por la corriente de la quebrada Tamaca, afluente que a causa de las fuertes lluvias lleva varios días desbordándose y dejando víctimas mortales a su paso. “Inicialmente se pensó que como ha habido tantos ahogados por la creciente, que lo que había sucedido era un accidente y que estas dos personas habían fallecido por la situación de la quebrada”, explicó Fernando Murillo, director nacional de antisecuestro y extorsión de la Policía Nacional.

Sin embargo, a los cuatro días de la extraña desaparición el padre de ‘Albertico’ —como le dicen de cariño sus familiares al niño— apareció sin vida en el Río Minca. De acuerdo con la Policía Metropolitana de Santa Marta, el fallecimiento de este campesino cambió por completo el rumbo de la investigación.

“Con Medicina Legal logramos establecer que fue una muerte violenta ya que tenía impactos con arma de fuego en la cabeza. Lo asesinaron. Ahí cambió la búsqueda y se determinó desaparición forzada para el caso del menor. Eso fue hace 10 días. Seguimos entrevistando a los vecinos, recorriendo las fincas cercanas, hablando con la gente del sector para recoger la mayor cantidad de información posible”, manifiesta el teniente Harold Álvarez en conversación con Divergentes.

Sin pistas, sin respuestas

Desde que Alberto Cardona desapareció han pasado 22 días. Nadie sabe de su posible ubicación, ni sobre sus posibles captores, ni sobre los responsables del asesinato de su padre. Los miembros de la Defensa Civil que están detrás de la búsqueda del menor aseguran que lo único cierto es que está sobre el sector de la Tigresa.

“Han pasado semanas sin poder obtener resultados positivos. Ya estamos utilizando medios técnicos y también ya está la Fiscalía, el CTI, la  Policía, los bomberos y el Ejército apoyando las labores para encontrarlo pero no hemos reportado alguna situación que dé esperanza”, dijo el mayor Eduardo Vélez Soto, director de la Defensa Civil en Magdalena.

La mamá del niño ha venido recibiendo ayuda humanitaria y acompañamiento psicosocial al tiempo que ha emprendido una movilización ciudadana en la que pide justicia por la desaparición de su hijo. Hasta el momento la comunidad ha estado colaborando con indicaciones puntuales de las actividades normales que hacía el niño y su padre, pero en este caso las dudas siguen reinando sobre las respuestas.

“Tampoco hemos recibido llamadas pidiendo dinero por el niño, por lo que un posible secuestro quedó descartado. Además nos despista que el papá era una persona muy humilde, un campesino trabajador, un jornalero común y corriente. No entendemos los motivos del crimen”, agregó Vélez Soto.

De acuerdo con la Policía, el papá de Alberto tampoco era líder social y no hay grupos armados ni bandas delincuenciales en la zona que se hayan atribuido el hecho. Aunque las autoridades hayan designado al grupo élite del CTI de la Fiscalía en la búsqueda del niño, y así aseguren tener caninos de rastreo y helicópteros monitoreando la zona, así como consejos de seguridad y grupos especializados, los esfuerzos parecen insuficientes, pues no hay nuevas hipótesis ni posibles investigaciones.

A ‘Albertico’ no lo están buscando por cielo y tierra 500 hombres como a Cristo José, sino solo 100. Tampoco están ofreciendo una recompensa de 100 millones de pesos por información sobre su paradero, sino 60 millones: 50 por parte de la Policía y 10 que vienen de la Alcaldía de Santa Marta. El presidente no se ha pronunciado al respecto pese a que su intervención en el caso de Alberto ha sido pedida a gritos por la comunidad samaria y por su familia. Recordemos: han pasado 22 días, y todos los menores merecen una atención integral. 

“Estamos buscando la disposición de unas aeronaves para la búsqueda de Albertico, así como en sucedió en Norte de Santander, en donde la comunidad también jugó un papel muy importante, pues al final son nuestros ojos y nuestros oídos”, concluyó el director Nacional de Antisecuestro y extorsión de la Policía Nacional Fernando Murillo.

Más niños desaparecidos

Alberto no es el único al que lo siguen esperando en casa. Mayerli Vanesa Pilcue Poscue, de 13 años de edad, se encuentra desaparecida desde el pasado domingo 7 de octubre. Vive en la vereda Campo Alegre, resguardo de La Laguna Sibería Caldono, en el departamento del Cauca. La última vez que la vieron estaba por el sector Pescador, vestía pantalón blanco, zapatillas color piel y camisa blanca con mangas rosadas y blancas. (La persona que la haya visto o tenga razón, favor comunicarse a los teléfonos 3122554134 o 3147557846)

Recordemos también a Paula Nicole Palacios Narváez, de 5 años, quien desapareció en el municipio de Buesaco, Nariño, el 28 de diciembre de 2014. Han pasado cuatro años y su familia la sigue esperando al igual que Karen Dayana Lambraño Mulleth, quien desapareció el mismo año el 23 de diciembre y para entonces tenía 7 años.

Pese a las diferencias en la estrategia, fuerza e impacto en la búsqueda de Cristo José y Alberto Cardona, Mayerli Vanessa y Karen Dayana, el paisaje para nuestros niños en general sigue siendo el mismo: violencia, conflicto, vulneración de derechos. La desaparición forzada y el secuestro son una de las prácticas más macabras que ha dejado el conflicto armado en Colombia y que, pese a los esfuerzos por mermar este tipo de crímenes, sobre todo desde la firma del Acuerdo de Paz con las guerrilla desmovilizada de las Farc, algo nos tiene anclados al pasado. ¿Falta de institucionalidad? ¿Falta de políticas públicas para proteger sus derechos? ¿Educación? ¿Oportunidades?

De todo un poco o todo al mismo tiempo, tal vez. En los últimos 50 años, según el CNMH, existen 6.000 casos de desaparición forzada en los que no se identificaron los autores. Del total de esos casos, 622 le corresponden a la guerrilla del ELN. Y no olvidemos que, según la misma fuente, casi 17.000 menores fueron reclutados para la guerra entre 1960 y 2016.

A propósito del día internacional de la Niña, que fue este jueves 11 de octubre, Alberto, Mayerli y Karen Dayana representan a toda nuestra infancia: tan golpeada, tan inocente, tan utilizada. Busquemos a estos pequeños y encontrémoslos. Ellos, como Cristo José, son niños que también quieren saborear la libertad así sean recibidos en sus veredas y no en el palacio presidencial.

Este es el ‘flyer’ que ha difundido la Defensa Civil para encontrar al pequeño Alberto.