'El socialismo del siglo XXI nunca tuvo vida': Sergio Ramírez | ¡PACIFISTA!
‘El socialismo del siglo XXI nunca tuvo vida’: Sergio Ramírez
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‘El socialismo del siglo XXI nunca tuvo vida’: Sergio Ramírez

Colaborador ¡Pacifista! - Febrero 21, 2018

El periodista nicaragüense, político y ganador del Premio Miguel de Cervantes, compartió con nosotros su experiencia en procesos de paz.

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Sergio Ramírez. Foto: Claudia Puche.

Por: Diego Aretz*

Sergio Ramirez es una de las personas que mejor entiende la realidad política de América Latina en la actualidad. El escritor, periodista y político fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, en el mandato de Daniel Ortega, tuvo un rol fundamental en la revolución Sandinista y recibió el Premio Miguel de Cervantes por su obra en 2017. A lo largo de su vida se ha comprometido con numerosos procesos de paz en el continente, incluido el de Colombia, y por su puesto, el de su país natal.

Hablar con él es hablar con la historia contemporánea de América Latina, es hablar
con la historia de las luchas sociales y los anhelos de democracia en un continente que
sigue luchando contra la desigualdad. ¡Pacifista! tuvo la oportunidad de charlar con él para conocer sus perspectivas acerca de la actualidad política del continente, del rol actual de la izquierda y del proceso de paz colombiano.

¿Qué cree que le pasó a la izquierda latinoamericana?

Bueno, la izquierda latinoamericana sufrió un golpe severo y mortal después de la caída del muro de Berlín. Los principios fundamentales de la izquierda fueron puestos en cuestión, siendo el primero de ellos los grados de intervención del Estado en la economía, hasta llegar a la economía estatal. En este momento hubo cambios ideológicos, políticos y vino el reinado de la economía de mercado. Yo creo que la izquierda en este momento se quedó sin discurso.

¿Sin discurso?

Sin discurso, es decir sin propuesta concreta frente a la economía de mercado, el fracaso y las nacionalizaciones que se practicaron en América Latina. Ya no desde la perspectiva exactamente marxista sino bajo gobiernos como el de López Portillo en México u otros gobiernos de la década de la democracia en Venezuela (como el de Carlos Andrés Pérez, en el que se intervino la industria del petróleo), cuando se intervenían los bancos como forma de revindicar la soberanía de los países. Pero todo eso quedo en la bancarrota.

Entonces la izquierda se tuvo que reconstituir bajo la idea que solo podía maniobrar bajo la economía de mercado y entonces su discurso se fue agotando, y ocurrió otro fenómeno: la izquierda marxista empezó a ver la socialdemocracia como una especie de paño tibio del capitalismo, con propuestas reformistas de intervención moderada en la economía y de pensar la explotación capitalista con prestaciones sociales, fuerza a los sindicatos, seguridad social, derechos laborales, etc. Muchos de los partidos de izquierda radical pasaron a ser socialdemócratas, pues era lo único que podían hacer.

Esa confusión le quitó fuerza al discurso, y cuando vino el resurgimiento de lo que podíamos llamar la izquierda, a partir de Hugo Chávez, más que un regreso a los viejos esquemas de economía de Estado, se formó un populismo basado en un respeto soterrado al capitalismo con una dosis muy alta de intervencionismo pero más verbal que real.

¿Cree que el socialismo del siglo XXI está muerto?

Nunca tuvo vida propia, es una especie de Frankenstein que surge de las ruinas del viejo socialismo científico, que toma elementos de un socialismo utópico que también ya estaba enterrado. Se ampara en el ropaje demagógico y ha dado paso a fenómenos que eran incompatibles con la vida de izquierda: el primero es la corrupción, porque la vida de izquierda podía ser muy ortodoxa, muy cerrada y muy equivocada en su pensamiento pero le cortaba la mano al que se metía con las arcas del Estado. Es decir, era una izquierda ortodoxa honrada, pero hoy es lo contrario. Hoy, cuando hablamos de corrupción, ya no distinguimos entre izquierda o derecha.

En el momento sociopolítico actual, ¿cuál debería ser el rol de los políticos o pensadores democráticos?

Primero, yo creo que la honradez sería una gran revolución, volver al principio ético de que el Estado no es un botín, que la política es para servir. Ese viejo precepto republicano de que el presidente que entra a servir sale con el mismo dinero que entró y se pasa a vivir a la misma casa de antes, no se pasa a una mansión, a un palacio, no tiene cuentas cifradas en el extranjero, y sigue siendo el mismo ciudadano.

Ese viejo principio republicano que parece tan conservador, y que como inspiración puede parecer ser muy limitado, a mí me parece que es fundamental. Solo hay que ver la lista de presidentes que están en la cárcel, o amenazados por proceso o huyendo de la justicia. En Per, por ejemplo, no hay un solo presidente y ahí esta Kuczynski en la lista de espera, todo el mundo, todos los presidentes están cuestionados, todos se han salvado por los pelos, otros están presos, otros están prófugos.

En fin, yo lo veo como una verdadera debacle moral y no estoy hablando de izquierda ni derecha sino del simple ejercicio del poder con esto que se ha convertido en crisis, la corrupción que se ha vuelto transnacional, yo le decía ayer, la corrupción en el caso Odebrecht, que eso es lo más escandaloso que yo he visto. La corrupción globalizada, dirigida en Brasil afectando a todos los países latinoamericanos.

Cambiando de tema, ¿qué es la literatura para Sergio Ramírez?

Es mi vida en primer lugar. Es decir, cuando yo veo las diferentes etapas de mi vida o estados por los que he pasado en mi vida yo siempre me quedo con la literatura. Lo demás lo veo como accidentes, en la vida uno no puede ser solo escritor encerrado en un cuarto no, y pues eso soy ahora… pero porque ya yo a estas alturas de mi vida he perdido la capacidad de acción…Es decir, de meterme en las patas de los caballos de la política. Ya no siento que vaya a cambiar nada.

¿Siente que no se puede cambiar nada?

No, los cambios están pendientes. Yo siempre he sentido y he creído que los cambios corresponden a los jóvenes.

¿Qué es el poder para usted?

Bueno, el poder depende de lo que quieras ver, es la capacidad de hacer, de realizar el bien público, pero el poder tal como lo conocemos hoy día es la capacidad de realizar el mal público a través de la corrupción y de muchos otros elementos. También es la aplicación de ideologías obsoletas que no van con la realidad de los países, la falta de tolerancia, esa vieja nefasta idea de las ideas políticas absolutas o de las ideologías únicas.

¿Cree que los liberales que creen en estas ideas de libertad y democracia, de alguna manera, han tenido culpa del surgimiento del totalitarismo?

No lo sé. El caso de Venezuela, por ejemplo, para mí es el sistema ejemplar de lo que ha ocurrido en el siglo XXI en América Latina: mucha gen