Ser perra no me hace querer tener sexo contigo Montaje: Lady Chaparro
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Ser perra no me hace querer tener sexo contigo

Colaborador ¡Pacifista! - Abril 11, 2019

OPINIÓN| “Sí, me gusta el sexo, pero no me gustas tú”.

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Esta es la segunda entrega de “Retrechering en Bogotá”, una columna a cargo de Celeste Kauffman. Para ver la primera entrega, haga clic aquí

Por: Celeste Kauffman

Yo soy una feminista sex positive (pro-sexo o que apoya la liberación sexual femenina). De manera muy resumida, esto quiere decir que yo creo que las mujeres debemos tener cuánto sexo queramos, cuando queramos, con quienes queramos, obviamente con el consentimiento y el cuidado de todxs lxs involucradxs. Con una frecuencia desconcertante, cuando hablo con un hombre cis heterosexual sobre el sexo en cualquier capacidad, o cuando se da cuenta de mis opiniones sobre la sexualidad femenina, él lo interpreta como una invitación para hacerme propuestas sexuales no invitadas y aun menos deseadas.

Un ejemplo: en una ocasión acompañé a algunas amigas a una feria BDSM (bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo), para ayudarles a vender lencería y juguetes sexuales en un puesto dentro de la feria. Durante meses después de este evento, me llegaban mensajes por Facebook de hombres desconocidos en los que me pedían sexo o tomaban la iniciativa de enviarme fotos de sus penes. Para ellos, el solo hecho de asistir a una feria que celebra las múltiples formas de expresar la sexualidad quiso decir que yo estaba disponible sexualmente para ellos. Pues no.

También recuerdo cuando un hombre me echó bravísimo de su apartamento porque me negué a tener sexo con él (sin exagerar, se despidió con un: “llámame cuando decidas cogerme”). Él se sentía indignado porque habíamos hablado de nuestras experiencias sexuales y sabía que no tenía problema con el sexo casual. Entonces su forma de pensar fue: “¿cómo es posible que ella tenga sexo con otros hombres, pero conmigo no?”

Una mujer pro-sexo es una mujer que vive libremente su sexualidad y sin tabús. Es una mujer que ha hecho el trabajo de des-aprender los estigmas, restricciones y prejuicios de una sociedad patriarcal que define el valor de una mujer por su “pureza sexual” y juzga fuertemente a las mujeres que se atreven a empoderarse de su propia sexualidad.

Disfrazan la coerción en lenguaje de “progre”, pero al final se reduce al machismo más anticuado

Ser “sex positive” significa considerar que la sexualidad es un aspecto saludable de la vida humana, que no se debe estigmatizar. Implica tener un actitud abierta y sin prejuicios o juicios de valor con respecto a la sexualidad de otras personas adultas. Un componente de suma importancia de la liberación sexual que contrasta con las concepciones patriarcales y tradicionales de la sexualidad, es entender que las mujeres no son objetos sexuales, sino sujetos con agencia sobre su sexualidad y vida sexual.

Desafortunadamente, me parece que algunos hombres (probablemente unas mujeres también, no me he cruzado con ellas aún) o no entienden lo que significa la liberación sexual, o, más factible, lo tergiversan para convertirlo en otra herramienta y discurso para presionar a las mujeres a tener sexo con ellos. Esperan que las mujeres sexualmente liberadas o pro-sexo estén disponibles sexualmente para cualquier hombre en cualquier momento.

He conocido incluso a hombres que adoptan el lenguaje de liberación sexual para coaccionar o manipular a las mujeres; tratando que se acuesten con ellos (“¿cuál es el problema si ninguno de los dos creemos en estos paradigmas anticuados?” “vamos, yo sé que tú no eres mojigata”). Disfrazan la coerción en lenguaje de “progre”, pero al final se reduce al machismo más anticuado: “ella es mujer, me atrae sexualmente, y como hombre, es mi derecho tener sexo con ella porque quiero”.

Esta columna es un anuncio de servicio público para todos los machitos que se ven reflejados en las situaciones mencionadas: ¡por más perra, promiscua o fácil sea una mujer, o por más sexo tenga con otras personas, ella no necesariamente quiere tener sexo contigo!

Yo sé que para muchos esto puede ser confuso, o incluso lastimar su sentido de la masculinidad, pues durante siglos nuestra sociedad les ha enseñado a los hombres que las mujeres les debemos sexo, que tienen derecho a nuestros cuerpos y que la sexualidad de las mujeres existe para el placer de ellos. Reclamar nuestra agencia y autonomía sexual no es algo que hacemos las mujeres para el beneficio de los hombres. Pero el problema viene incluso desde  relaciones heteronormativas  en las que el sexo se define en relación al pene: empieza cuando este entra a la vagina y termina cuando eyacula. Es fácil entender porque ellos preferirían verlo así.

Otras creencias patriarcales muy arraigadas en nuestra cultura afianzan aun más esta sensación en los hombres de creer que el sexo es un derecho que les pertenece, algo que deben reclamar a las mujeres. Por ejemplo, sigue intacta la dicotomía que nos dan a las mujeres: ser virgen o ser ramera. Esta dicotomía no permite que una mujer sea un ser sexual sin que esto la defina como persona: si tiene sexo con unos hombres, debe estar dispuesta a tener sexo con todos los hombres que quieran, cuándo y cómo quieran. Además, en vez de entender a las mujeres sexualmente liberadas como sujetas autónomas ejerciendo su sexualidad, para muchos hombres, ser sex positive es sinónimo de ser un objeto sexual, porque aún consideran que la única forma de que una mujer puede ser un ser sexual es siendo un objeto sexual para la mirada y el placer masculino.

Muchas feministas nos hemos esforzado mucho para deconstruir los paradigmas moralistas que reprimen la sexualidad femenina. Desafortunadamente, a la mayoría de los hombres les falta un camino largo para entender qué significa la liberación sexual femenina o el sex positivity, y qué sería una sexualidad heterosexual igualitaria, sin paradigmas patriarcales. Hasta que ellos aprendan esto, una frase útil para cuando a mis compañeras perras les toque lidiar con hombres que creen ser merecedores de sexo simplemente por el hecho de haber nacido es: “sí, me gusta el sexo, pero no me gustas tú”.

*En esta columna me enfoco en las relaciones sexuales cis heterosexuales, que son el tipo de interacción en las que yo he sentido estos prejuicios y tensión.