El detector de mentiras de Ordóñez fue una charla de verdades a medias
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El detector de mentiras de Ordóñez fue una charla de verdades a medias

Juan Pablo Sepúlveda - Febrero 12, 2018

OPINIÓN | Se trató quizá de la prueba de polígrafo menos rigurosa de la historia de la ciencia forense.

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Foto: ordonezpresidente.co

El precandidato presidencial Alejandro Ordóñez Maldonado hizo el sábado, en Twitter, un anuncio un poco temerario:  “Mañana voy a confesarlo todo…”

Esta ‘confesión’ que anunció Ordóñez –seguro muy diferente a las que le hace a su cura en el confesionario– se trataba de un ejercicio de campaña en el que el precandidato se sometió a un cuestionario mientras un psicofisiólogo forense (Carlos Abondano) evaluaba la certeza de sus respuestas con la ayuda de un polígrafo.

Ordóñez citó a seguidores e interesados en conocer sus confesiones en su página oficial de Facebook, desde la que se transmitió en vivo el ejercicio del polígrafo. En ¡Pacifista! vimos e hicimos seguimiento de la prueba, e intentamos constatar la certeza de las afirmaciones del precandidato.

La transmisión comenzó a las 8:06 p.m. de domingo, con el jefe de prensa de Ordóñez diciendo que esta entrevista podría cambiar la historia política del país. El escenario fue una habitación grande y blanca en la que solo había un escritorio, un computador, tres sillas y el polígrafo.

A ella entraron Ordóñez y Abondano, que en todo momento pareció estar mucho más nervioso que el precandidato. Este tomó unos datos básicos para sus registros, le preguntó por problemas de salud y explicó el funcionamiento de su máquina: “La mentira produce en el cerebro una disonancia cognitiva que provoca cambios fisiológicos. Eso es lo que detecta el polígrafo”.

Hablaron de la carrera política de Ordóñez, especialmente de su época como procurador (“Sancioné 8.000 funcionarios públicos: tres diarios. Fue muy satisfactorio…. El balance”) y de las propuestas que tiene para la presidencia. En este punto, la transmisión parecía más un repaso a la campaña de Ordóñez que la confesión que había prometido.

“¿Cuál es el objetivo de esta prueba?”, se preguntó Abondano mirando a la cámara, para responderse a sí mismo: “Determinar la confiabilidad de Alejandro Ordóñez como candidato presidencial”.

Más allá de la confianza que pueda generar un señor como Ordóñez, lo cierto es que todavía no es muy claro si con el paso de las semanas seguirá siendo candidato. En la última Gran Encuesta Invamer aparece de último en la intención de voto para la consulta de derecha en la que compite contra Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. Y en el caso hipotético de que gane esta consulta, que tendrá lugar el 11 de marzo, cuenta con una intención de voto de apenas 3,4 por ciento para la elección general.

Eso en el video no importó mucho y después de varios minutos en los que Ordóñez habló de sus propuestas, Abondano comenzó –por fin– a hacerle preguntas:

– ¿Cómo ha sido su relación con la mujer?

–¿Con mi mujer?, contestó Ordóñez.

–No, con las mujeres en general.

– Siempre las he valorado. Sus calidades profesionales siempre han sido fundamentales para el éxito de las funciones que he desempeñado. Fácilmente, el 60 por ciento de las personas que designé en la procuraduría eran mujeres.

–¿Ha tenido algún episodio de violencia con alguna mujer?

–No… Tal vez solo en una oportunidad. Con la secretaria.

–¿Fue porque usted se alteró?

– Claro, y seguramente fue porque algún funcionario no cumplió su labor.

– ¿Ha acosado a alguna mujer?

– Jamás. Eso envilece a la persona.

– Ha consumido alguna droga ilegal?

– Nunca.

– ¿Usted quiere ver a Gustavo Petro en la cárcel?

– Si comete delitos, como cualquier otro colombiano, tendrá que ser investigado y condenado (Recordemos que Ordóñez destituyó de la Alcaldía de Bogotá a Petro y lo inhabilitó por 15 años, pero el Consejo de Estado anuló esta sanción)

– ¿Ha visto pornografía?

– En la juventud esto es un acto normal. De pronto en el colegio alguna vez lo hice.

La sorpresa fue que hasta este punto de la conversación Ordóñez no tenía ninguna máquina conectada, aunque en la página oficial de la candidatura dice que estas preguntas sí hicieron parte de la prueba. Otro hecho curioso fue que las preguntas fueron acordadas entre entrevistador y entrevistado, y aunque Abondano dijo en varias oportunidades que la gente que estuviera en la transmisión podía enviar sus preguntas al candidato, cuando se las iba formular dijo que estas le estaban llegando “por interno”.

Alejandro Ordóñez y Carlos Abondano – Foto: Twitter

Al cabo de casi una hora de más campaña que de polígrafo, Ordóñez cambió de silla y el forense le hizo una serie de pruebas para establecer los parámetros fisiológicos con los que, según él, se puede determinar si una persona está mintiendo o no. Le instaló el polígrafo a Ordóñez y, ahora sí, se dio por comezada la prueba.

– ¿Ha acosado a alguna mujer?, preguntó Abondano.

– No, respondió Ordóñez.

– Siendo procurador, ¿se benefició de manera indebida?

– No.

– ¿Tiene usted realmente intenciones de bajar los impuestos cuando sea presidente?

– Sí.

– ¿En los cargos que ha ocupado ha acosado sexualmente a una subalterna?

– No.

– ¿Está comprando votos para su campaña política?

– No.

Esa fue la confesión de Ordóñez. Entonces volvió a la sala el jefe de prensa y habló con él otro rato sobre la campaña mientras Abondano “evaluaba los resultados”. Un par de minutos después, esta fue su conclusión:  “Doctor Ordóñez, le fue muy bien en la prueba, le agradezco por su valentía”. Y sí, nunca pudimos ver, ni saber, si las pocas respuestas que dio ‘conectado’ al polígrafo eran verdad o eran mentira.

Sin elementos forenses para rebatir sus confesiones, no queda más que remitirse a los elementos que pueden dar a pensar que varias de las respuestas fueron verdades a medias. Por ejemplo, el Consejo de Estado lo destituyó como procurador porque su reelección estuvo a cargo de congresistas cuyos familiares recibieron cargos y beneficios en la Procuraduría. ¿Será que cuando dijo que nunca sacó provecho de su cargo ni siquiera vibró ese polígrafo?

Sobre su campaña actual es imposible afirmar que Ordóñez esté comprando votos. Sin embargo, hay un antecedente que al menos podría levantar sospecha: fue el candidato campeón de las firmas inválidas cuando inscribió su candidatura. La revisión de la Registraduría determinó que de las 2.208.543 rúbricas que avalaron su candidatura, el 62 por ciento de ellas no cumplieron con los requisitos. Todo esto hace pensar que no es precisamente el rigor el fuerte de su campaña.

En el tema de los impuestos, hay que reconocerlo, sí pareció haber una intensión de verdad. Desde el año pasado ha sido constante en la crítica a las políticas impositivas del gobierno y hoy propone reducirlas para evitar una reforma tributaria.

Pero no hubo mucho más. El video terminó con un apretón de mano entre los hombres y se detuvo cuando alguien gritó “¡Corte!”. Así terminó, tal vez, la ‘confesión’ menos devota de la vida de Ordoñez.

Para ser un una charla arreglada sí hay que reconocerle una cosa: aunque le haya faltado decisión en el reconocimiento, hoy Colombia sabe que antes de quemar libros, Ordóñez vio porno.