Dios es negro: un documental de ¡Pacifista! que se estrena hoy
¡Pacifista! presenta: Dios es negro Neil Quejada Mena, director de la Pastoral Afro de Urabá y el Darién.
Leer

¡Pacifista! presenta: Dios es negro

Diego Alarcón - Abril 23, 2019

Divergentes | Hoy lanzamos 'Dios es negro', el documental que cuenta la historia de Neil Quejada Mena, un sacerdote que, desde Urabá, encontró en el catolicismo la mejor manera de manifestarse a favor del pueblo afro.

Compartir

A Neil Alfonso Quejada Mena lo conocimos tumbado en una hamaca, casi interrumpiendo su siesta después del almuerzo. Descansaba en el kiosco que sirve de trastienda en la Parroquia Divino Ecce Homo de Turbo, de la que es titular. Cuando nos vio entrar se levantó despacio y extendió la mano para saludar.

– Padre, mucho gusto. Venimos de ¡Pacifista! ¿Cómo está?

– Estoy un poquitico arriba de excelente. Y mejorando– respondió.

Llegamos hasta ese kiosco porque en las semanas previas habíamos buscado buenas historias que contar en Urabá, una región con una riqueza cultural enorme, tristemente empañada por una violencia que no cesa. Un colaborador muy cercano nuestro nos habló de unas “misas afro que son una rumba”. Misas católicas tradicionales llenas de baile, de tambores, de cantos, de bullerengue, de África. Así que aquí estábamos.

La conversación comenzó cuando nuestro colaborador le pidió a Neil que nos contextualizara (a nosotros que llegábamos de Bogotá) un poco sobre “algunos problemas” que él había tenido que lidiar en el seno de la Iglesia colombiana, pues a ciertos sacerdotes no les caía mucho en gracia que los asuntos del Señor se trataran con tanto ánimo, con tanto desparpajo y sincretismo. Algo de sacrilegio parecía haber en todo eso.

Neil comenzó a hablar con un tono y una clarividencia impactantes. Empezó diciendo que dentro de la Iglesia existen personas que no se han enterado de que lo que existe son iglesias (en plural) –así como no existe “la cultura” sino las culturas– y que la “ruptura” se da cuando “no somos capaces de entender que Dios es diverso”. Enseguida nos contó que el suyo era un culto católico romano que lo que buscaba era reivindicar la tradición afro a través de la fe. Y nos habló de historia, de filosofía, de música y de teología con una profundidad y una autenticidad magnética, en una conversación que (nosotros, capitalinos y descreídos de Dios) nunca quisimos que se acabara. Entonces nos dimos cuenta de que Neil –el sacerdote, el líder afro, el intelectual–era la historia.

Neil Quejada, director de la Pastoral Afro de Urabá y el Darién, se reveló para nosotros como aquel personaje del Lobo estepario de Hermann Hesse, quien “había pensado más que otros hombres, poseía en asuntos del espíritu aquella serena objetividad, aquella segura reflexividad y sabiduría que sólo tienen las personas verdaderamente espirituales, a las que falta toda ambición y nunca desean brillar, ni convencer a los demás, ni siquiera tener razón”.

***

En Urabá hablar de reivindicación afro no es un asunto ligero. En esta región, enclavada entre el Océano Pacífico y el Mar Caribe, hay que referirse al histórico abandono estatal y a las pocas oportunidades que existen más allá del crimen organizado. Hay que hablar del racismo heredado de las élites criollas, de despojo de tierras y de la sangre que ha corrido de arriba a abajo por cuenta de las guerrillas, de los paramilitares y de las pandillas. Hay que decirlo, justamente, porque entender y aceptar lo que está mal es necesario para, por lo menos, intentar hacer las cosas mejor.

Cuando le preguntamos a Neil cuántos años tenía, nos respondió que había nacido en el 74, pero que su paso en este mundo podría rastrearse desde sus ancestros, cientos de años atrás. Luego, en el desarrollo de este documental que titulamos Dios es negro –un mensaje a favor de la diversidad y la unión en una época en la que la religión no ha podido mantenerse al margen de las polaridades– nos enteramos de que nació un 17 de diciembre en Riosucio (Chocó); que se ordenó en el año 2000; que toca hasta 15 instrumentos musicales, que le ha dedicado infinitas horas de estudio a la filosofía, los idiomas, la teología y la afroculturalidad; y que prefiere que en vez de “padre” le llamen “ekobio”, una palabra nigeriana que significa “hermano del alma”.

Sin más preámbulos y para ustedes: Dios es negro