La dolorosa búsqueda de los desaparecidos en Caquetá Foto: David Fayad
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La dolorosa búsqueda de los desaparecidos en Caquetá

María Rodríguez - Noviembre 21, 2018

Según el Centro de Memoria Histórica, la cuenta de personas desaparecidas de manera forzosa en Colombia suma 82.998 entre 1958 y 2017. De estas víctimas, 3.004 se registraron en el departamento de Caquetá.

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“Un desaparecido es un desgarro en el tejido social”, dice el último informe de desaparición forzada del Centro de Memoria Histórica: Caquetá: una autopsia sobre la desaparición forzada. Realizado por antropólogos forenses, el informe de 180 páginas, más que un documento metodológico, es un relato de la experiencia de la cabeza del grupo de forenses, Helka Quevedo.

En 2001, en medio de un conflicto crudo, la antropóloga forense encontró una fosa clandestina con 14 cuerpos en el sur del Caquetá, en el municipio de Albania. Desde ese momento, se trazó la meta de encontrar las familias de los cuerpos desmembrados, casi irreconocibles a primera vista.

Caquetá es el tercer departamento más extenso del país. Desde los setenta hasta el 2000, fue un departamento permeado por el narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares y la violencia política. Sin embargo, por el volumen y duración de violencia intensa, es  difícil saber cuántas víctimas y qué tipo de víctimas dejó el conflicto armado en Caquetá. Igualmente, el informe explica que en esa región es problemático determinar cuántas de las desapariciones corresponden a la categoría de ‘forzada’.

Por ejemplo, según el Centro de Memoria Histórica, la cuenta de personas desaparecidas de manera forzosa en Colombia suma 82.998 entre 1958 y 2017. De estas víctimas, 3.004 se han registrado en el departamento de Caquetá. Por su parte, la Fiscalía ha encontrado en fosas clandestinas individuales y oficiales 9.174 cuerpos en los últimos 17 años; 374 cuerpos en Caquetá, de los cuales apenas 86 han sido identificados y entregados. El Sirdec (Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres), reportó en Caquetá desde 1985 y 2015, un total de 692 cadáveres en condición de no identificados, mientras que Medicina Legal dejó la cifra en 644 cadáveres no identificados.

Con respecto a los cuerpos, Helka Quevedo relata en el informe que su primer encuentro con un cuerpo desaparecido en Caquetá fue 17 años atrás, “…cuando sostuve en mis manos la cabeza cercenada de un hombre, con sus ojos vendados y su cuerpo desmembrado; él era una de las víctimas de desaparición, tortura y muerte en los hechos ocurridos en Caquetá”.

El informe de desaparición forzada que también es el relato de Helka habla del acompañamiento a las familias afectadas y las instancias por las que tienen que pasar para investigar, buscar, identificar y entregar los restos. En este proceso, la búsqueda de ella se volvió una personal y ajena, desplegada en un ámbito laboral de antropóloga. “No deja de ser incómodo escribir en primera persona en un texto oficial” escribe, pero deja claro que lo hace porque busca que nada de lo referido sea considerado como una crítica para una institución o persona alrededor del conflicto colombiano.

Helka Quevedo. Foto: Maria Paula Durán | Centro de Memoria Histórica

Las dos exhumaciones realizadas por el equipo de antropólogos forenses que se encargaron de recopilar y documentar la memoria histórica en Caquetá fueron en el municipio de Albania en 2001 (14 cuerpos) y más adelante en el caserío Puerto Torres del municipio de Belén de los Andaquíes en 2002 (36 cuerpos). Se determinó que los culpables de llenar esas fosas fueron los paramilitares, específicamente el FSA (Frente Sur Andaquíes) del BCB (Bloque Central Bolívar) de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia).

La desaparición es la enfermedad en Caquetá y la búsqueda el síntoma

Aunque la labor de buscar y recuperar un cuerpo recaiga en instituciones como en CTI de la Fiscalía o la Dijín de la Policía, la capacidad de estas instituciones es deficiente, al igual que la logística, coordinación entre ellas y el presupuesto. El informe explica que, aunque Caquetá ha sido frecuentemente afectado por el conflicto, la presencia institucional es precaria y no alcanza a cubrir de manera integral a las víctimas.

En el caso de la investigación de desaparición forzada, los expedientes están desplegados en 15 despachos judiciales en seis departamentos de Colombia. Así que, el primer desafío para las familias que buscan a los desaparecidos es llegar a un despacho judicial y son pocas las ocasiones en las que logran hacer seguimiento de los casos. “No basta con ir al territorio una vez cada lustro, hacer muchas preguntas, llenar formatos y posiblemente tomar muestras biológicas, para luego, regresar años más tarde a repetir dichos procedimientos o con noticias de sus seres queridos”, afirma Helka en el informe.

Albania y Belén: las dos fosas que encontró Helka en Caquetá

Los paramilitares del Frente Sur Andaquíes de las AUC tenían varios retenes y puestos de mando en Albania, Caquetá, a comienzos del 2000. Allí mataron a 14 personas que metieron en unas fosas clandestinas individuales. Las fosas fueron encontrada por una comisión judicial en 2001. Los cuerpos hallados fueron trasladados a una morgue y luego al cementerio central de Florencia, la capital. La carpeta con información de los cuerpos se extravió. Los cuerpos fueron olvidados mientras las familias esperaban respuestas.

Fue hasta 2014 que la carpeta fue encontrada por la LAF (Línea de Antropología Forense) del CNMH, los cuerpos fueron recuperados del cementerio central de Florencia, la capital del departamento y con los debidos procesos, encontraron a sus familiares. Fueron 13 los años en los que los familiares esperaron una respuesta, alguna señal. 

En el caso de Puerto Torres, un caserío en el que se encontraba el centro de operaciones del Frente Sur Andaquíes de las AUC, sus tierras fueron ocupadas y sus habitante fueron torturados y asesinados. De cientos de víctimas del pueblo, apenas 36 cuerpos desmembrados se lograron recuperar. Durante la exhumación, el Ejército interrumpió a los forenses porque un grupo armado estaba cerca, el resto de los cuerpos fueron olvidados. Los que encontraron fueron trasladados al cementerio del municipio de Belén. En 2012  recuperaron otros del cementerio y ocho fueron entregados a sus familiares. 

Aquí puede ver el informe completo.