Charlamos con los hijos de la líder de las trabajadoras sexuales de Colombia
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Charlamos con los hijos de la líder de las trabajadoras sexuales de Colombia

María Rodríguez - Enero 12, 2018

Ser los hijos de la mujer que más ha defendido el trabajo sexual en Colombia no es tarea fácil. Maria José y Sebastián quieren rompen tabús en el país.

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Fidelia, Sebastián y Maria José en las oficinas del Sindicato de trabajadoras sexuales. | Foto: Sebastián Rico ¡Pacifista!

Fidelia Suárez es la presidenta del sindicato de trabajadoras sexuales en Colombia (Sintrsexco), fue trabajadora sexual y ahora se dedica a luchar por derechos de quienes ejercen el oficio que por años le sirvieron de sustento. Tiene tres hijos, uno de 31, otro de 18 y una niña de 17 años. Cada uno lleva un apellido distinto.

Para mantenernos al margen de los prejuicios que el sexo puede generar en un país moralista como el nuestro, desde ¡Pacifista!, quisimos charlar largo y tendido con los hijos de Fidelia, con quien varias veces en el pasado hemos tenido contacto, gracias a que su voz siempre ha estado firme para darnos una mano a la hora de desarrollar nuestros temas periodísticos relacionados con el trabajo sexual.

Así que a través de ella y con su consentimiento, pudimos sentarnos con Sebastián de 18 años y Maria José de 17, y preguntarles qué se siente ser eso que para muchos no es más, quizá, que el insulto más pronunciado en Colombia.

Esta fue nuestra charla:

Además de ser su madre, ¿quién es Fidelia para ustedes?

Sebastián: “Yo no hablo mucho, soy un hombre de pocas palabras. Ella es la que siempre ha dado el apoyo a la familia, siempre al lado de nosotros. Como figura pública me parece un buen personaje, enfocado en la política, especialmente.

Tiene un carácter muy fuerte y se sabe expresar muy bien, además tiene un pensamiento muy de avanzada en comparación a las demás personas en el país. Todo por lo que le ha tocado pasar en la vida”.

María José: “Para mi es una luchadora, ella nunca habla desde el punto de vista de otras personas, sino desde el suyo, de lo que le ha sucedido a ella. Mira que no le tuvo que suceder algo bueno para querer avanzar y querer ayudar a la sociedad. A veces las personas solo empiezan a retribuirle a la sociedad cuando les sucede algo bueno, ella no.

A mi me gusta mucho lo que hace, es positivo, es conmovedor porque le toco luchar mucho para llegar donde está ahora, y como hija me siento orgullosa de ella. Es una excelente madre, pero también una gran persona”.

¿Siempre han hablado abiertamente de la profesión de su mamá?

MJ: “A mi todo me parece normal, siempre me ha parecido un trabajo común y corriente. Nunca me ha dado pena hablar con otras personas sobre eso. Cuando me preguntan qué hace mi mamá, digo que fue trabajadora sexual y ahora es defensora de las trabajadoras sexuales”.

S: “La verdad es que nunca he sido muy abierto a mis cosas personales, así que poca gente sabe”.

¿Alguna vez se han encontrado con una persona que hable mal de su mamá? ¿Cómo les responden?

MJ: “Yo me he encontrado con dos tipos de personas. Unas son las que critican y quieren menospreciar el trabajo de mi mamá, pero yo saqué de ella que no como de nadie. Ni soy más ni soy menos que nadie, así que si oigo algo malo lo tomo como que es el punto de vista y el problema de alguien. Para mi lo que ella hace está bien y no porque la hayan obligado, sino porque le gustó.

Hay otro tipo de personas que le mandan felicitaciones a ella por lo que ha logrado, por ejemplo que a las trabajadoras sexuales se les llame así y no prostitutas. Tengo amigos que me dicen que me tengo que sentir orgullosa de la madre que tengo porque pocas personas logran lo que ha logrado”.

S: “En realidad tengo pocos amigos que conocen lo que hace mi mamá, así que no tengo nada que decir al respecto de eso”.

¿Sufrieron matoneo en el colegio por la profesión de su madre?

MJ: “Nunca. Cuando yo me enteré no le presté mucha atención y muchos de mis amigos ni sabían a qué se dedicaba. El año pasado casi todos se dieron cuenta porque uno de mi profesores vio una noticia en donde entrevistaban a mi mamá acerca de las trabajadoras sexuales y en clase me preguntó que si ella era mi mamá. Sin problema le dije que sí, pero mis amigos no me criticaron. Al contrario, me empezaron a molestar y a decirme que tenía una mamá famosa. No fue nada malo.

S: “Como me enteré tarde de la profesión de mi madre, no hubo espacio para que mis compañeros se enterarán”.

¿Dónde nacieron?

MJ: “En Bogotá, pero nos criamos en Corozal, Sucre”.

¿En qué momento supieron que su madre era una trabajadora sexual y lo que significaba eso?

MJ:”Yo me vine a dar cuenta a los 13 años cuando llegamos a Bogotá. Ella nos explicó sobre qué trataba su trabajo porque en realidad yo no tenía idea. Sabía que ella trabajaba con una fundación pero nunca presté atención sobre qué era.

Luego me di cuenta de que era algo nuevo. Ni lo sospechaba ni fue un impacto cuando me enteré. Yo dije “listo, así como otras personas se dedican a ser secretarias o profesores, ella es trabajadora sexual y listo, es su vida”. Sin embargo, yo sí le pregunté si ella lo escogió o le tocó: me dijo que lo escogió porque le gustó”.

María José, la más pequeña de los hermanos se caracteriza por ser la más habladora. | Foto: Sebastián Rico

S: “Yo me enteré a los 14, no fue muy relevante porque yo no critico a las demás personas por lo que son, solo me critico a mí mismo por lo que soy y por lo que quiero ser. No me meto en la vida de los demás porque no soy quien para juzgar. A mi me da igual lo que piensen los demás”.

Colombia es un país con un pensamiento, en buena medida, conservador. ¿Qué mensaje le darían a los jóvenes de las nuevas generaciones que han sido criados por padres conservadores?

S: “El mundo está cambiando, creo que son pocas las familias retrogradas en el país. Generalmente eso tiene que ver con las expectativas que tienen a futuro con sus hijos. Yo pienso que no los deben obligar a aceptar su forma de pensar, sino mostrarles una idea de cuál es el mejor camino para ellos. Yo les diría a los jóvenes que sepan expresarse hacia sí mismo y hacia sus padres, que sean quienes son sin miedos de qué dirán”.

MJ: “Tenemos que darnos cuenta que hoy estamos en un lugar, pero en un futuro no sabemos dónde vamos a estar ni que nos va tocar hacer. Yo quiero ser periodista, pero si en un futuro se me pone pesada la cosa y tengo la opción de ser trabajadora sexual –no porque me obliguen, sino porque es una opción que contemplo sin problema– pues lo haría. No hay que criticar algo que uno no sabe si puede llegar a ser o no”.

¿Entonces ser trabajadora sexual es viable pero es tu última opción?

MJ: “Sí, sería mi última opción”.

¿Por qué?

MJ: “No es algo que me guste. Yo voy a hacer lo posible por ser periodista, pero si me toca en últimas, pues no me lo voy a negar”.

¿Cómo se debería enseñar la sexualidad?

MJ: “Para mi es un esfuerzo entre los padres y el colegio. Hay padres que son muy arcaicos y ahí debe jugar un rol importante el colegio, porque no está bien que un niño de 14 años no sepa nada de sexualidad. Ahí es donde vienen los errores, los embarazos no deseados, por no hablar de algo que debe dejar de ser tabú y es algo natural.

S: “Es un tema que se debe aprender desde muy pequeños, que no sea un tema tabú. Pienso que debe haber charlas sobre sexualidad en todos lo estratos, en todas las comunidades. El tema sexual es diferente en cada comunidad, en algunas es más estable, en otras no, en otras ni siquiera se puede hablar de eso. Debería ser igualitario para todos”.

“No soy muy hablador, eso se lo saqué a mi padre”, Sebastián. | Foto: Sebastián Rico

¿Qué le hace falta a Colombia para que el trabajo de trabajadora sexual deje de ser estigmatizado?

MJ: “Menos tabú y más madurez. Las personas que ejercen ese trabajo es porque les gusta o tienen necesidades y no veo que le hagan daño a nadie. Están usando su cuerpo para trabajar. Hay que dejar de criticar tanto y de molestarse tan fácilmente”.

S: “Es necesario tener más tolerancia y ser más abiertos hacia el futuro”.

¿Tendrían un novio/a que fuera trabajador sexual?

MJ: “No lo sé la verdad, de pronto sí”.

S: “Si en el momento es honesto, lo pensaría. Obviamente tendría que tener en cuenta todos los aspectos que eso conlleva, como por ejemplo las enfermedades. También tendría en cuenta si puede dejar el trabajo para buscar unas mejores formas de vida. No quiere decir que el trabajo sexual sea una mala forma, sino que si lo sigue ejerciendo estando con una persona a la que supuestamente ama, sería algo mal visto”.

¿Mal visto por quién?

S: “Por las demás personas generalmente. Vivimos en una sociedad en donde si te ven de mala forma los demás, te va a afectar de alguna manera y es posible que eso pase en varios ámbitos. Por ejemplo, que no te den un trabajo”.

MJ: “Es diferente salir con un periodista a salir con un trabajador sexual. Queramos o no, al trabajador sexual nunca lo van a ver como un trabajador común y corriente. Si tú vas y le cuentas a tus amigos que sales con un trabajador sexual pueden comenzar los rumores. Eso podría cambiar si las personas cambian su pensamiento hacia la profesión.

Hay que vivir menos de qué dirán y las personas se tienen que dejar de meter en lo que no les afecta”.

Hablemos del Sindicato de trabajadoras sexuales de Colombia (Sintrasexco), del que su mamá es presidenta, ¿qué le cambiarían? ¿Qué están haciendo mal y qué están haciendo bien?

MJ: “Es importante que las mujeres que ejercen esa profesión se sientan orgullosas, hay que traer a más personas al sindicato y enaltecerlas. Así lograrían más visibilización y representación. Para mí, la unión hace la fuerza y si muchas trabajadoras no se dejan afectar del qué dirán, pues la lucha sería más fuerte”.

S: “Es importante enseñar el amor propio, deben tener más iniciativas de liderazgo y ser más expresivas hacia lo que quieren que sea el sindicato a futuro”.

Actualmente, aproximadamente 600 mujeres hacen parte del Sindicato de trabajadoras sexuales en Colombia. | Foto: Sebastián Ric

¿Conocen hijos de otras trabajadoras sexuales?

MJ: “Conozco una amiga que su mamá es trabajadora sexual en Corozal, Sucre. Su mamá no se siente orgullosa de lo que es, solo se lo dice a sus amigas más cercanas. Sin embargo, casi no tocamos ese tema con mi amiga porque a ella le da mucha pena. Ella inventa millones de cosas sobre su mamá, pero nunca lo ha dicho abiertamente”.

S: “No a nadie”.

¿Se le medirían a ser una voz para los jóvenes cuyas madres tienen esta profesión?

MJ: “Sí, yo lo haría si me toca, pero preferiría no porque no sé si los hijos de las otras trabajadoras piensen igual que yo. Aunque si me puedo sentar y hablar con aquellos que les da pena, lo haría y les daría mi punto de vista. Hay madres que ponen a sus hijos a trabajar y ellas no hacen nada, nuestras madres ejercen un trabajo para darnos todo y sacarnos adelante.

Yo a veces no entiendo la sociedad. A los hombres que conozco de mi edad les gustaría estar con una trabajadora sexual para pasar la noche, les encantaría. Pero si se enteran de que su mamá lo es, podría ser lo peor de sus vidas. Es doble moral. El qué dirán daña a la sociedad, como si el qué dirán nos diera de comer”.

S: “Les diría que se centraran más en sí mismos y en el afecto que tienen hacia sus madres”.

¿Qué opinan de las trabajadoras sexuales que encuentran sus clientes en la calle?

MJ: “Es un poco peligroso, pero no las juzgo. Sé que si se van a un local o establecimiento, el dueño les quita muchas de sus ganancias. Para ellas la opción de estar en la calle es a veces lo más viable. Sería interesante que cada trabajadora tuviera su oficina”.

S: “Pienso que ellas consideran cuál es la mejor manera de encontrar el sustento que necesitan. Si no ejercen ese trabajo, no tendrían un lugar donde vivir o forma de sostener a sus hijos”.